03 de agosto de 2019
03.08.2019

Menéndez Pidal, un "asturiano universal" encandilado con los bailes del Oriente

Llanes abre una exposición y recuerda su paso por el concejo con la danza prima, el corri corri y el pericote antiguo, como el filólogo lo descubrió

03.08.2019 | 00:03

Folclore e historia se dieron ayer la mano en Llanes para recordar a Ramón Menéndez Pidal, el filólogo, historiador y folclorista asturiano hasta la médula -ya que a pesar de haber nacido en La Coruña se consideraba de Pajares- que en 1930 quedó prendado de las danzas que encontró en el oriente del Principado. Todas se juntaron ayer a modo de homenaje para el "asturiano más universal" al que en la Casa de Cultura de Llanes se le dedica la exposición "Ramón Menéndez Pidal, paisaje de una vida", un recorrido por las vivencias y los trabajos del intelectual en el 150.º aniversario de su nacimiento.

La muestra, que pertenece a la fundación que lleva su nombre, hace un recorrido fotográfico por su vida que se puede dividir en cuatro partes: su juventud en Pajares y Oviedo; la figura de su mujer y colaboradora, María Goyri, una de las primeras en completar una carrera universitaria en España; sus años en el exilio durante la Guerra Civil; y los difíciles años de la posguerra. En esa selección se pueden encontrar imágenes tan curiosas como una en la que Menéndez Pidal está acompañado por Azorín y Gregorio Marañón en París durante su exilio, en 1939, u otra con parte del reparto de la película "El Cid". "En la exposición hay documentos originales de sus estudios y también de sus vínculos familiares con Asturias, así como textos explicativos sobre su figura. En cada fotografía se muestra un momento vital", explica Sara Catalán, comisaria de la exposición y bisnieta del protagonista.

Éste destacó en sus estudios con unos logros importantes en los campos "científico y lingüístico", tal y como explica el profesor de la Universidad de Oviedo Juan Carlos Villaverde. De él destaca su recolección de romances con los que creó su Archivo del Romancero, hoy Patrimonio de la humanidad. Un amor por los romances que le hizo visitar el Oriente en 1930 para conocer no tanto los bailes, sino los cantares que les acompañaban. Así, acudió a Arenas de Cabrales para quedar deslumbrado con el corri corri y visitó el pueblo llanisco de Pancar para conocer de primera mano el pericote. Un baile que filmaría dos años después, una grabación que se puede ver en la muestra. "La exposición muestra los sentimientos de Menéndez Pidal hacia esta tierra y lo que esta tierra le debe", explica Villaverde.

Por eso, para recordarle, el corri corri de Cabrales (bailado por el grupo de Arenas), el pericote de Llanes y la danza prima (interpretada por las gentes de Pancar) se unieron en el Palacio del Cercáu -que pocas veces se abre al público, lo que permitió a muchos conocerlo y disfrutar de su belleza-, el mismo lugar donde Menéndez Pidal filmó el baile llanisco. El pericote se interpretó en su versión antigua y de la misma manera en la que lo escuchó el estudioso: con coplas sueltas y tan solo acompañado por instrumentos de percusión.

Un viaje en el tiempo en Llanes que entusiasmó a los asistentes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook