06 de agosto de 2019
06.08.2019

Cangas de Onís y Llanes despiden con dolor a la "humilde" Madre Marcelina

"Era servicial a más no poder", destaca el capellán Luis Álvarez de la monja, volcada con los mayores del Oriente, donde deja una gran huella

06.08.2019 | 01:02

Marcelina Martínez Paniagua regresó ayer para siempre a la ciudad de Cangas de Onís, a su última morada en el cementerio parroquial, no muy lejos del hogar-residencia Beceña-González, al que dedicó veinticinco años, desde 1993 a 2018 –se jubiló en septiembre–, tras ejercer como directora del geriátrico. "Servicial a más no poder. Humilde. Entregada totalmente a los ancianos". Así catalogo la figura de la Madre Marcelina el actual capellán y sacerdote diocesano Luis Álvarez Suárez –jubilado y residente en el hogar–, quien ofició el funeral, en compañía del anterior párroco de Santa María de Cangas de Onís, José Manuel Fueyo Méndez, actualmente en Tazones (Villaviciosa).
A lo largo del cuarto de siglo que dirigió el geriátrico cangués consiguió, junto con la Fundación Beceña-González, un profundo cambio drástico a las instalaciones, con reformas integrales en los tres pabellones, con una inversión de alrededor de dos millones de euros. "Caridad, amor y sacrificio eran sus lemas. Fue una madre para todos, tanto para residentes como para las trabajadoras. Paciencia, fortaleza y tenacidad fueron sus principales valores. Era el alma máter de todo esto, siempre con la iniciativa", aseveró Pili Núñez, ex trabajadora.

Marcelina Martínez consiguió sembrar semilla en el Oriente, primero en Llanes y después en Cangas. Nombrada hija adoptiva de Llanes –ayer fue jornada de luto en su memoria y las banderas ondearon a media asta en la Casa Consistorial llanisca–, falleció el sábado en Benavides de Órbigo a las pocas horas de recibir el título. Su familia, representada en el funeral por su hermana Asunción Martínez Paniagua, acompañada de su esposo, Julio Maestro, y de su hijo Julio Maestro Martínez, cumplió la última voluntad de la finada: ser enterrada en Cangas.

Asistió el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González Castro; la teniente de alcalde, Marifé Gómez, así como varios ediles del gobierno. También acudieron el regidor de Llanes, Enrique Riestra Rozas, y sus compañeros de gobierno, Marián García de la Llana y Juan Carlos Armas Sierra, entre otros. La comitiva llanisca llegó con un ligero retraso motivado por un monumental atasco que les "atrapó" en la autovía. Hubo momentos muy emotivos y algunos de los residentes no pudieron evitar las lágrimas. Varias coronas –una del Ayuntamiento de Llanes a su hija adoptiva, otra del de Cangas de Onís– y varios ramos de flores destacaron alrededor del ataúd.

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