09 de septiembre de 2019
09.09.2019

Emoción y devoción por la Guía en Llanes

"Cada año vives un sentimiento nuevo", dicen los devotos l José María Soberón, "Chovero", fue reconocido tras medio siglo acompañando a la Virgen vestido de porruano

08.09.2019 | 23:39

"¡Viva la Virgen de Guía!" Fue la proclama más repetida ayer en Llanes. Sus devotos vivieron con fervor, emoción, devoción y diversión el día grande de sus festejos.

"Esta fiesta es muy grande. Me visto de aldeana desde bebé", apuntó María Echevarría, mientras espera la llegada de la imagen al campo de la ermita. "Es el día más importante del año para los del bando de la Guía. Es una fiesta que une, muy guapa y ves a la gente emocionadísima por la devoción a la Virgen", explica. Aunque Jeff Salazar es colombiano de nacimiento, se siente un llanisco más. Una vez que descubrió las fiestas del concejo, se decantó por esta porque es la que más le hizo sentir. "Cada año vives un sentimiento nuevo", explica.

Sonia Pidal lo vive con "tradición y devoción", al igual que su hija, Zuleima Corada. Su abuelo, Miguel Ángel Pidal, fue costalero de la Virgen y ahora sus otras nietas, Natalia Coro y Ana Pidal, también siguen la tradición. "Que lo mamen como lo mamamos nosotros. Un mes antes ya estamos con revolución y nervios", apostilla Rebeca Pidal. Destacan que dos de los momentos más emocionantes son la entrada de la Virgen en la capilla, que los costaleros llevan marcha atrás, mientras suena el himno nacional, y el ofrecimiento a la Guía de los bebés nacidos en el año. Uno de ellos fue Teo Antuña, de ocho meses. Es el sexto nieto de Tomás Antuña y ha ofrecido a todos a la Virgen, para que los guarde bajo su tutela y por tradición.

Y de uno de los romeros más jóvenes, al más veterano, José María Soberón, "Chovero", que a sus 88 años participó en la procesión ayudado de su andador y en compañía de Andrés Carreño, Emilio Carrandi y Francisco Rivera. "Hace 50 años que me visto de porruano, sin fallar ni un año", destacó. Tal compromiso y devoción le hizo ser merecedor de un homenaje, ayer, por parte de la cofradía.

Unos 2.000 porruanos y aldeanas acompañaron a la Guía desde la basílica hasta su capilla. Ellas no pararon de tocar la pandereta entre vivas a la Virgen. Otro momento estelar fue la danza de arcos, protagonizada por niños vestidos de blanco impoluto con bandas y fajas azules. Los nardos, la flor de la Guía, no faltaron sobre las solapas.

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