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"Vivimos la mayor crisis después de las vacas locas", clama el sector ganadero

La salida de 350 terneros de Cangas de Onís hacia Toledo da un respiro a los criadores, que acusan la caída en las ventas de carne de vacuno

A la derecha, Armando Gutiérrez ayuda a subir los terneros al camión con rumbo a Toledo, ayer, en Cangas.

A la derecha, Armando Gutiérrez ayuda a subir los terneros al camión con rumbo a Toledo, ayer, en Cangas. M.M.

"Estamos viviendo la crisis más importante tras la de las 'vacas locas', porque en España consumimos solo entre el 10 y el 20% de la carne que producimos". Así de contundente se muestra Fernando López García, el empresario ganadero de Toledo que ayer viajó a Asturias para cargar en el mercado de Cangas de Onís 350 terneros de la raza asturiana de la montaña y poner rumbo a su cebadero. Esta compra de reses a ganaderos de la asociación de criadores Aseamo les da un respiro en un momento en el que el precio de las reses ha caído en picado. Lo atribuyen a tres razones: menor consumo de carne por un cambio en los hábitos de alimentación, la reducción de las exportaciones a países árabes y la competencia de las importaciones, al alza, de países del Mercosur.

Fernando López pone cifras al primero de estos motivos: hace unas dos décadas, el consumo de carne de vacuno era de 20 kilos por habitante al año y ahora está en 5,9 kilos. López defiende las bondades de este alimento, pues tiene claro que "si hubiera sido tan malo como ahora dicen, ya se hubiera cortado", concluye, después de tantos años de tradición cárnica en España.

El sector encontró en el mercado exterior una salida para sus animales, sobre todo en países islámicos como Libia, Líbano y Argelia, además de Turquía, que se convirtieron en el salvavidas del vacuno. Pero la inestabilidad política dificulta las transacciones y, por tanto, las ventas, que también han caído. "Si dejamos de exportar, el sector se para en dos meses", advierte Fernando López, quien insiste en que están viviendo un "momento crítico". Lleva toda la vida dedicado al ganado y asegura que la que están viviendo es la segunda mayor crisis, después de la de las "vacas locas".

Este empresario toledano tiene un acuerdo con Aseamo desde hace cuatro años, mediante el cual anualmente compra varios lotes, que venían siendo de un total de entre 700 y 800 casinas, aunque este año la cifra ha llegado a las mil. Son xatos de entre 120 y 200 kilos, de entre cinco y siete meses, que él ahora cebará para luego venderlos.

"Para los ganaderos es una ventaja porque sabemos que tenemos vendidos los terneros", aplaude Valeriano Remis, presidente de Aseamo. En esta ocasión, como las ventas están peor, han sido hasta 76 ganaderías las que han querido dar salida así a sus animales. "Vale mucho porque es una venta asegurada, en un momento en el que la cosa está mal y están muy baratos", insiste.

Mientras la carne de cerdo no para de subir por las exportaciones a China, el precio de vacuno se desploma. Explica que, si el año pasado les pagaban unos 300 euros por ternero, ahora les dan 200. En el caso de las vacas, han pasado de los 800 a los 600 euros. Sin embargo, "el resto -pienso y gasoil- no bajó nada", se queja. "La gente está muy asustada porque, si sigue así, bajando los ingresos no podremos cubrir gastos", manifiesta.

El ganadero piloñés Armando Gutiérrez se pronuncia en la misma línea y destaca la tranquilidad que les da saber que a través de este contrato con el empresario de Toledo tienen aseguradas unas ventas y a mejor precio. Marcos López, que también tiene un cebadero en esta provincia y es sobrino de Fernando López, confirma que la situación está "mal porque hay poco consumo de carne de vacuno, cada vez menos, por las nuevas formas de alimentación".

Además, añade que "las exportaciones están paradas". Pero ayer en el Oriente entró aire fresco desde Toledo.

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