24 de enero de 2020
24.01.2020

La variante, una "espectacular" idea si hubiese financiación

24.01.2020 | 01:10

"No es una cuestión de alegría, es una cuestión de tranquilidad". Lo dice el secretario de la Cofradía de Pescadores de Lastres, Carlos Manso, y se refiere a la apertura ayer de un carril de la carretera AS-257 que comunica Colunga con la villa lastrina y que llevaba cerrada desde que el pasado mes de noviembre un deslizamiento de tierras la partió en dos. "No sólo se trataba de llegar a abrir para que los camiones pudieran llegar al puerto con el inicio de la campaña de la xarda, sino de volver a generar actividad en los negocios de Lastres, que ya estaban sufriendo las consecuencias del corte", abunda Manso.

Porque aunque Lastres no estaba incomunicado, porque existe un acceso por la carretera de Luces, "la gente prefiere no dar tanta vuelta y decide no venir". Esto último lo apunta Ana Merino, propietaria del restaurante Vista Alegre, situado en la playa de La Griega. El establecimiento, ubicado a la otra parte del argayo y, por tanto, afectado de lleno, suele tener mucha actividad en las comidas diarias, algo que aumenta considerablemente durante los fines de semana.

"Acabamos cerrando porque nadie quiere dar una vuelta tan grande para venir a comer, lo notamos en las llamadas de teléfono que pretendían reservar y lo descartaban cuando decíamos que la carretera desde Colunga estaba cerrada por obras", lamenta Merino, "muy contenta" por la apertura de la carretera. Incluso ella misma llegó a notar las consecuencias del corte: "yo tardo en venir a trabajar tres minutos en coche en circunstancias normales; con el corte, y con la vuelta que había que dar, tardaba veinte, imagínate eso varias veces al día", resume.

Algo parecido le pasó durante este tiempo a Juan Chicharro, un trabajador del puerto deportivo de Lastres que cada día, mañana y tarde, acude a la villa desde Carrandi, donde reside. "He pasado de hacer ocho kilómetros a tener que hacer treinta diariamente", resume. "No pasa nada, es cierto, porque es algo temporal, pero se hace muy pesado y es un incordio", asegura. Al final, "creo que gracias a la Alcaldesa, Sandra Cuesta, que machacó bastante para acelerar en la medida de lo posible el proceso, por fin está abierto".

Aunque lo cierto es que "los técnicos tendrán mucho que decir, porque nosotros podemos tener mucha prisa, pero las obras necesitan unos tiempos", apunta Julio Marcilla, un vecino de Lastres que ve en la carretera recién abierta "una vía imprescindible y fundamental porque todos los servicios que necesitamos están en Colunga, el Ayuntamiento, el supermercado, cualquier gestión administrativa... nosotros vamos y venimos a diario varias veces", explica refiriéndose a los vecinos de Lastres.

Y los hay que también utilizan los accesos que se encuentran a lo largo del trazado a otros puntos como La Poledura. Susana Vega acude ahí, cada día, a desempeñar su labor como personal de ayuda a domicilio. "Vengo desde Loroñe y tardo treinta minutos por Luces, tenía muchas gana de poder utilizarla con normalidad", aseguraba ayer mientras esperaba a que el semáforo cambiara de rojo a verde para continuar su marcha. Igual que Luis Roza, que venía del hospital de Arriondas y celebraba "la agilidad que nos da poder volver a utilizarla a diario".

Y así era la tónica general de todos cuantos ayer volvían a utilizar el acceso que une dos villas muy transitadas del concejo. Los operarios la abrieron a las nueve y media de la mañana y ellos mismos aseguraban que, con probabilidad, la carretera podrá abrirse de forma completa "en pocas semanas" porque lo único que resta, en líneas generales, es rematar los dos arcenes.

Las obras, que desde la Consejería de Infraestructuras reconocieron como muy complejas, fueron adjudicadas con carácter de emergencia a mediados del pasado mes de noviembre. Se preveía un gasto de 400.000 euros para recomponer una carretera totalmente destrozada. Cuando se inició el proceso de excavación, las máquinas no encontraron suelo firme hasta alcanzar los veinte metros de profundidad. Por eso hicieron falta dos muros, uno de ellos para sujetar la propia caja de la carretera y otro para sostener el talud que linda con la vía y sujeta la montaña. Han sido dos meses de intenso trabajo y aunque la idea inicial era abrir uno de los carriles en quince días -es decir, a principios de diciembre- finalmente las condiciones técnicas lo desaconsejaron. La carretera, sin embargo, ya ha recuperado casi toda su normalidad.

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