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El Instituto de Infiesto lo vende todo

Los alumnos de Gestión Administrativa ayudan al comercio de Piloña y Oviedo a comercializar por internet: “En tiempo de pandemia todo apoyo es poco”

De izquierda a derecha, Covadonga Fernández, Ainhoa Peláez, Hugo García, Tamara Puerta, Carla Peruyero, Patricia Ferrero, Beatriz Camblor, Clara Vázquez, Javier Cresta, Sandra Sutil, Nacho García y, con la tableta, Eloy Pérez, delante del Instituto de Infiesto.

De izquierda a derecha, Covadonga Fernández, Ainhoa Peláez, Hugo García, Tamara Puerta, Carla Peruyero, Patricia Ferrero, Beatriz Camblor, Clara Vázquez, Javier Cresta, Sandra Sutil, Nacho García y, con la tableta, Eloy Pérez, delante del Instituto de Infiesto.

Aplicar la teoría a la práctica y, de paso, echar una mano a la venta on line del comercio local porque, en tiempos de pandemia, “toda ayuda es poca”. Ese es el espíritu de “Slines” un proyecto que nació de la mano del docente Nacho García en el IES de

Se trata de un escaparate virtual que recoge en redes sociales los productos que se venden de forma física en el comercio local. El proyecto comenzó en Piloña, de forma tímida, y acabó atrayendo a 25 tiendas. Los buenos resultados obtenidos por las ventas llamaron la atención y “Slines” este año ha ampliado su espacio al concejo de Parres y al de Oviedo.

Tanto es así que ayer, la presidenta de la Asociación de Comercio Oviedo Antiguo, Sandra Sutil, acudió a conocer de primera mano el proyecto en el que trabajaban con ahínco Ainhoa Peláez, Carla Peruyero, Eloy Pérez, Clara Vázquez, Tamara Puerta, Hugo García y Beatriz Camblor. La acompañaba el edil del Ayuntamiento de Oviedo, Javier Cuesta, y también la teniente de alcalde piloñesa, Patricia Ferrero. Los escolares explicaron “las buenas ventas” que se extraen de su labor, que empieza con la creación de una base de datos de comercios interesados, con otra en donde se registran el número de seguidores y “likes” para “detectar qué publicaciones gustan más a los consumidores y repetir el patrón”, con un paso más que pasa por la edición de fotografías para “presentar un buen producto” y por la propia creación de contenidos para diseñar un mensaje de venta atractivo en Instagram y Facebook.

“Queremos que se practique la teoría, que se detecten las necesidades, se cree la plataforma digital y se gestione”, explica el docente. Y, así, “el pequeño comercio verá que se puede adaptar a la era de la digitalización” de una forma sencilla “una vez que se conocen las herramientas”.

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