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Ribadesella topa con la Edad de Bronce

El Museo Arqueológico estudia el valor de una fíbula de pie alto y un hacha de talón con dos anillas halladas por dos jóvenes riosellanos

Iván Casanueva, que halló la fíbula. | Eva San Román

Iván Casanueva, que halló la fíbula. | Eva San Román

Ribadesella sigue aportando valor a la historia. Y a la prehistoria. Dos de sus vecinos, Richy Martínez Obradors e Iván Casanueva son los descubridores de las últimas piezas riosellanas que ahora investigan en el Museo Arqueológico de Asturias.

Se trata, en el caso de Casanueva, de una fíbula de pie alto datada en el año 300 antes de Cristo, “una especie de broche pequeño de bronce, pequeño y con forma de media luna”. Y en el caso de Martínez, de una “hebilla y un hacha de talón con dos anillas”. Ambos encontraron sus tesoros en paseos con sendos detectores de metales. Ahora, en el museo arqueológico, estudian ambos elementos.

La fíbula hallada.

En el caso del hacha no se descarta que vaya a formar parte de la muestra expositiva del museo porque en palabras de su director, Ignacio Alonso, “se trata de una pieza muy buena e interesante. Es frecuente encontrar hachas, pero en este caso hablamos de una con alta calidad, muy bien conservada,” que data de un período comprendido entre el año 1.000 y 200 antes de Cristo. “Hablamos de la Edad de bronce” y de un elemento de unos cuatro kilos y más de 20 centímetros, explica Alonso.

Richy Martínez, el joven que encontró el hacha de talón.

Cuando Martínez la encontró, el quinto día en el que salía al campo con su detector de metales, desconocía su valor. “Pensé que era un trozo de chatarra, pero cuando le quité el barro y lo observé, busqué en internet y vi qué posibilidades había porque tenía una forma curiosa”, recuerda. Así que se puso en contacto con un arqueólogo para donar la pieza “por si pudiera aportar un valor real a la historia”. Y en ello están.

Es posible que en Ribadesella “haya restos extendidos por todo el territorio” dada su característica de “zona kárstica con cuevas y abrigos”. Por eso quienes investigan y se interesan por lo que sucedió en otras edades alaban cada paso que se da en ese sentido. Y por eso ahora se prevé realizar una prospección en la zona donde Martínez ha hallado el hacha, que tanto él como quienes los investigan prefieren mantener en el anonimato.

El hacha de talón.

Yacimiento

“Podría ser posible que hubiese un yacimiento de la Edad de Bronce en este punto, pero hay que esperar. Está pendiente una visita de reconocimiento al terreno para saberlo con claridad” y de ser así, se iniciaría todo el protocolo al efecto que ya pasaría a manos de la consejería de Cultura, señala.

Mientras tanto, Martínez continuará con sus búsquedas y su detector para sumar a su colección “todo aquello que formó la vida” como hoy la conocemos. “Uno siempre estudia las distintas épocas y edades, conocemos detalles de la historia, pero es muy distinto ver elemento de ella y comprobar de algún modo cómo fue”.

Por el momento, detalla, “he ido encontrando decenas de monedas, pero también una espoleta de bomba alemana y diferentes balas, incluida una de mosquete”, cuenta este joven de 26 años que cada vez se interesa más por el pasado de su tierra.

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