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Ganagri vaticina el fin de la subida del ganado a los montes si no se controla al lobo

El colectivo asegura que en un lustro la cabaña ovina se redujo un 40 por ciento por los daños

Ovejas pastando

Ovejas pastando Miki López

“Para nosotros el lobo está ya protegido porque nada se hace por eliminarlo de una zona que se considera libre de él”. La Asociación de Ganaderos, Agricultores y Afines al Medio Rural (Ganagri), con sede en Llanes, zanja así el pulso entre el Gobierno socialista del Principado, partidario del control de la especie, y sus compañeros del Ejecutivo central, que promueven una mayor defensa del cánido en España. El colectivo llanisco subraya que el lobo es el principal causante del declive de la actividad ganadera, llamada a desaparecer si no se toman medidas.

Los asociados de Ganagri llevan sus animales a pastar a los puertos de la sierra de El Cuera y otros lugares donde, en teoría, no consta de forma oficial la presencia del carnívoro. Sin embargo, los daños se multiplican y las reses disminuyen: en cinco años el número de cabezas de ganado ovino se redujo en 2.700, un 40 por ciento, y el de caprino en 1.800, un 30 por ciento. “Hablamos de daños en un territorio declarado libre de lobos para el que no hay ninguna gestión. Los resultados son los esperados en una zona donde “más de 400 ganaderos subimos los animales a los puertos”, asegura el colectivo.

Reciella

De primavera a otoño, los pastores acuden a los montes altos, sobre todo, con “vacas, algún toro, novillas, yeguas, ovejas y cabras”, pero en el estudio realizado por Ganagri se ha obviado el daño a la cabaña mayor para centrarse en la reciella: “con la oveja y la cabra se está matando el animal reproductor, y por lo tanto la explotación”.

La tendencia a corto plazo, avisa la asociación, será que los ganaderos desistan de llevar su ganado a los montes “y la ganadería extensiva de carne del oriente de Asturias tendrá que cambiar de modelo”. Será un nuevo revés, subraya, después de que “el sector lechero ya está extinguido sin posibilidad de recuperación”.

La consecuencia, anuncia Ganagri, será la proliferación del matorral y el fin de los pastos en los montes. Los jóvenes, concluyen los ganaderos llaniscos, no toman el relevo, “ya que no quieren una vida esclava ni dar de comer al lobo”.

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