"Zapatilla con calefacción, 6 euros". La alegría retornó hoy, en el último domingo de noviembre, al mercado semanal de Cangas de Onís con la incorporación, tras casi un mes de ausencia por los protocolos sanitarios, de los vendedores de productos textiles y calzados. Se sumaron a los habituales de productos alimentarios, en una imagen repetitiva en las últimas semanas, con pocos visitantes a raíz de los cierres perimetrales de los grandes concejos del área central, a los que se han añadido otros de las cuencas, de la comunidad autónoma. Eso sí, algunos aprovecharon el buen tiempo rumbo a los Lagos de Covadonga, entre otros puntos de la comarca suroriental, para estirar las piernas por aquellos lares.

"Necesitamos baños portátiles", comentó uno de los vendedores, siendo la principal queja de los asiduos a la popular "plaza", pues lo único que tienen abierto son los aseos de la estación de autobuses de Cangas de Onís, a unos 10 minutos de distancia, dado que bares y hostelería en general no permiten en estos instantes el acceso al interior, en cumplimiento de la normativa establecida en esta etapa de la incertidumbre por la pandemia del Covid-19. "Al parecer no los ponen porque necesitan a una persona que este pendiente de la limpieza durante toda la jornada", señalaban los comerciantes.

Como es de rigor, un domingo más se mantuvo el estricto protocolo de seguridad exigido por las autoridades sanitarias, desde gel desinfectante para manos en los puntos de acceso al recinto, pasando por la obligatoriedad del uso de la mascarilla, en la tradicional "plaza" de la vieja capital del Reino de Asturias-. Del mismo modo, el Ayuntamiento también coloca grandes paneles, con plano de situación de ubicación de los puestos ambulantes, accesos y demás.