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Las empresas de trajes regionales intentan reinventarse, a la espera del apoyo del Principado

Los propietarios tratan de diversificar el negocio haciendo mascarillas o vendiendo camisas tras no llegar ayudas que esperan desde el verano

María Jesús Galán, con una camisa del traje de porruano, en su establecimiento de Cue, en Llanes. | Eva San Román

María Jesús Galán, con una camisa del traje de porruano, en su establecimiento de Cue, en Llanes. | Eva San Román

Elsa Sánchez utiliza la tela de los trajes de aldeana para hacer mascarillas. María Jesús Galán oferta camisas como un buen regalo artesano para estas fechas tan señaladas. Reyes Celorio creyó que lo más oportuno era cerrar la tienda. Y Raúl Herrero ha ido capeando el temporal dedicándose a los arreglos de confección. Son algunos de los empresarios que cosen y alquilan trajes regionales en el oriente de Asturias. Han hecho lo imposible por diversificar, pero “todo es insuficiente”. “Llevamos desde septiembre de 2019 sin ingresar un euro”, dice Celorio, que tiene su negocio en Llanes.

La consejera de Cultura, Berta Piñán, anunció en el mes de julio que en la dirección general de Comercio tal vez pudiera haber algún encaje para habilitar subvenciones para el sector. Pero los empresarios no han vuelto a saber nada. “¿De qué nos vale tanta protección, para q sirve ser Bien de Interés Cultural (BIC) si nadie vela por nuestra supervivencia?”, se pregunta Raúl Herrero, también de Llanes. “El director general de Comercio del Principado tuvo muy buenas palabras, igual que la consejera en su reunión con nosotros, pero a día de hoy tenemos las mismas ayudas que la hostelería o el resto de negocios. La diferencia es que nosotros hemos tenido cero ingresos. Ni muchos ni pocos. Cero”, critica. Herrero hizo mascarillas, arreglos de ropa y sobrevive con una tienda de ropa que ha estado más tiempo cerrada que abierta. “Quien viva sólo de los alquileres lo ha tenido que pasar mal”, dice.

Elsa Sánchez, con las mascarillas que confecciona en su tienda de Cangas de Onís. | Eva San Román

Un año “nefasto”

Ha sido un año “nefasto y el que viene no tiene pinta de mejorar”, señala Reyes Celorio. En verano abrió el local, pero ahora cerró “porque no tiene sentido estar gastando luz y calefacción si no hay un alma”, cuenta entristecida. “Encima nos subieron la cuota de autónomos, para rematar”, subraya.

“La camisa de los trajes de porruano y llanisca es una pieza artesana y preciosa”, indica María Jesús Galán, de Trajes Josefina Sánchez, de Cue. “Es un gran regalo y eso hemos intentado contar” haciendo campañas en redes sociales para animar a quienes “de verdad quieren regalar calidad”. Galán hace arreglos de ropa y responde a todos los encargos de confección que haya. Porque la vida, un día, será lo que era, y “volveremos a vestirnos”. Con esa esperanza trabaja en Cangas de Onís Elsa Sánchez. Mientras, hace de sus telas bonitas mascarillas. Su idea al principio “era regalarlas con el traje cuando nos lo alquilaran”. Pero no hubo alquileres, así que ahora las vende y sigue haciéndolas. “No da para mucho, pero algo es algo”, indica. También pensó en impartir cursos de costura, “pero los aforos son muy reducidos”. En enero, dice, retomará sus ideas.

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