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Las pinturas de Cobijeru (Llanes) no son prehistóricas, concluyen los expertos

Los historiadores desmienten la creencia popular sobre unos trazos “modernos” que se pintaron “con habilidad” en una caverna de Buelna

Uno de los conjuntos de pinturas de la cueva de Cobijeru, en color rojo, que representan figuras humanas y animales.

Uno de los conjuntos de pinturas de la cueva de Cobijeru, en color rojo, que representan figuras humanas y animales.

Existen en la cueva de Cobijeru (Buelna, Llanes) unas pinturas “modernas” que muchas personas creen que son prehistóricas. Tanto es así que “desde hace años, y de manera periódica, turistas y excursionistas bienintencionados han venido informando en las redes sociales y a la propia Administración de su existencia” como un

“Dado que el asunto comienza a ser recurrente y a fin de evitar más y mayores malentendidos al respecto (algunos clamorosos), cabe puntualizar que se trata de un conjunto de pinturas actuales, realizadas de manera habilidosa pero en absoluto de cronología prehistórica y, por tanto, sin valor arqueológico o patrimonial alguno”, subraya la también guía de la cueva de El Pindal (Ribadedeva). Otro de esos “malentendidos clamorosos” fue en su momento en de la cueva de Cardín, en la localidad llanisca de Lledías (Lledíes), donde existen unas pinturas con apariencia de prehistóricas, pero que son también modernas, como han corroborado numerosos expertos.

Hace veinte años, el Ayuntamiento de Llanes compró la finca y la casa de Cardín. Pagó por ello 120.00 euros y pensaba levantar en la zona la primera aula del Paleolítico en una gruta natural de España, la del “Cuetu Cardín”.

En Cobijeru, por el momento, no se ha conocido transacción alguna. Y eso que las pinturas están muy logradas. Algunas de ellas, de color rojo, muestran “dos representaciones humanas masculinas y cuatro figuras animales”. Las primeras recuerdan a las formas simplificadas y dinámicas del arte levantino, y las segundas intentan aproximarse a las representaciones animales paleolíticas, aparentando las figuras de un uro, un cérvido, una cabra y un reno.

Dos pinturas que representan manos en la cavidad; sobre estas líneas, otros de los trazos de Cobijeru. | Rep. E. S. R.

En la imagen superior, dos pinturas que representan manos en la cavidad; sobre estas líneas, otros de los trazos de Cobijeru. | Rep. E. S. R.

“Una de las figuras humanas es un arquero y la otra, itifálica, tiene los brazos en alto y una expresión corporal enérgica. Ambos presentan detalles formales y recursos expresivos ajenos a la simbología original. Se afrontan a las figuras del uro y del cérvido, mientras que la cabra y el reno están pintados un poco más abajo. Los cuatro animales se realizan con un trazo lineal de contorno y, excepto el uro, todos cuentan con un relleno de color interior” explica la historiadora.

“Aunque se recurre a soluciones formales de ecos prehistóricos, ninguno de ellos responde íntegramente a estereotipos específicos. La integración de las características de la pared es básica, centrándose en la adaptación facilona de algunas grietas pero desentendiéndose de las posibilidades reales de volumen y simetría. No hay coherencia estilística ni compositiva y es inaudita la asociación temática. Es, en definitiva, una interpretación libre de temas, técnicas, recursos y estilos prehistóricos que se prestan al engaño del observador ingenuo o inexperto”, zanja González-Pumariega.

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