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Onís tendrá una escuela de escalada, la primera que un Ayuntamiento financia íntegramente

El concejo asume la dotación necesaria para el desarrollo de la actividad, que impulsan un guía de montaña y un colectivo en la pared de Covascares

Víctor Sánchez, durante una escalada. | Reproducción de Eva San Román

Víctor Sánchez, durante una escalada. | Reproducción de Eva San Román

“Los Picos de Europa son una de las mecas de escalada. El Picu Urriellu cuenta con una de las vías más difíciles del mundo y atrae a escaladores del más alto nivel. La Administración apoya casi siempre los mismos deportes y, sin embargo, tenemos una repercusión nacional y europea en escalada y no recibimos apenas inversión púbica en la comarca para equipar paredes o para formar a los niños desde pequeños, para generar esa cultura que, además, supone un revulsivo económico. En el País Vasco empezaron a hacer rocódromos y fomentar la escalada hace 20 años, por eso hay tanta afición. Y se da la paradoja de que vienen aquí, porque tenemos roca y lugares valiosos para este deporte”. La reflexión la hace Víctor Sánchez, guía de montaña que acaba de habilitar en Onís la primera escuela de escalada del concejo, la primera también con financiación íntegra de un Ayuntamiento.

La pared que hará las veces de escuela, Covascares se llama, cuenta con 20 vías de escalada de diferentes dificultades. “Esta pared puede dividirse en dos partes, hay vías relativamente fáciles y otras un poco más complicadas, lo que posibilita que vengan escaladores que puedan hacer distintos grados de dificultad”, señala. Cada una de las vías lleva el nombre de un lugar del concejo, “majadas y vegas, es una especie de homenaje a la gente de aquí y un modo de despertar la curiosidad por conocer esos lugares de quienes vienen a escalar”, indica Sánchez. Se trata de una zona situada en las cercanías de la cueva de maduración del queso gamonéu, “con vistas al macizo occidental de los Picos de Europa, donde da mucho el sol por la orientación sur de la pared. Se llega caminando a través de zonas de pistas de acceso de ganaderos y el respeto hacia ellos es prioritario”, subraya el guía.

Cuenta el alcalde, José Manuel Abeledo, que su gobierno “tiene como objetivo apoyar a las asociaciones, ofreciéndoles locales, recursos económicos”. “Ellos son quienes dinamizan el concejo y dan sentido a la vida aquí, lo que ellos hacen, nosotros como Administración no podríamos hacerlo, no por el coste, sino por la burocracia que nos supone hacer determinadas acciones”, indica.

Así que Sánchez, junto con la Asociación Verdilluenga son un ejemplo de quienes mantienen viva y activa la vida rural. Ellos gestionan el rocódromo que el Ayuntamiento ha permitido y sufragado, en las antiguas escuelas de La Robellada y “ponen a disposición de los vecinos y la comarca entera actividades relacionadas con la montaña”, agradece el primer edil. En La Robellada “existen ahora mismo unas 3.000 presas y la idea surgió cuando le comenté a Abeledo que buscábamos un sitio para escalar y entrenar, él nos aportó todo el material y nosotros sólo tuvimos que colocarlo”, explica.

“Estamos atrayendo a gente a los distintos municipios, las personas que viene a escalar a menudo consumen en las tiendas, comercios y bares”, evidencia Sánchez. Y considera que los ayuntamientos deberían tener en cuenta este tipo de cosas. “Un gran ejemplo que tenemos en Asturias es Quirós y Teverga, donde cada fin de semana hay numerosos escaladores que visitan la zona gracias a todo el trabajo de los equipadores locales, esa gente deja dinero en el concejo. Recomendaría a cualquier alcalde ir un sábado de buen tiempo al aparcamiento de Teverga para que viese la cantidad de coches de escaladores que están en la zona, con el consiguiente impacto económico que dejan”, añade.

La escalada “es un deporte al aire libre que se hace de forma individual o en pareja, no es algo que aglutine a 30 personas, existen, de hecho, terapias psicológicas que recomiendan hacer deportes de montaña, incluida la escalada. Una vía equipada con material inoxidable cuesta en torno a 70 euros, que eso para el bolsillo de un equipador es mucho dinero, pero que para un ayuntamiento o la administración es algo ridículo. Equipar 20 vías por ejemplo con dicho material de calidad saldría por 1.400 euros. La inversión es esa, pero el concepto no parece estar claro. Es como si a la gente que juega al fútbol, como aficionado o profesional, les dijeran que tienen que poner dinero de sus bolsillos para hacer un campo, nadie se lo plantea, ¿verdad? Pues nosotros, si queremos escalar, si queremos que los demás escalen, tenemos que pagarlo de nuestro bolsillo”, evidencia.

El Ayuntamiento de Onís “ha sido ejemplar”, agradece Víctor Sánchez, que lleva más de 250 vías de escalada deportiva equipadas y, “salvo las que hice en Onís, el resto fueron sufragadas con mi dinero” igual que hacen otros guías, escaladores o aficionados que creen en este deporte al aire libre como actividad a conservar y a impulsar.

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