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Llanes quiere tener el laberinto vegetal más grande de España

Esteban Amieva abrirá en junio en Barro un espacio creado con más de 3.000 árboles sobre 2.600 metros, una superficie que prevé duplicar

Un laberinto de cipreses, la nueva oferta turística del oriente de Asturias

El joven empresario Esteban Amieva ha creado en Barro (Llanes) un laberinto vegetal que ocupa una superficie de 2.600 metros cuadrados y en cuyo interior alberga dos kilómetros y medio de pasillos entre cipreses: han sido necesarios más de tres mil árboles, en concreto del tipo leylandi, que crecieron a lo largo de los tres últimos años hasta alcanzar la altura necesarias para hacer realidad este proyecto. El lugar se abrirá al público el próximo junio, aunque Amieva ya tiene en mente duplicar su actual tamaño para lograr que con la ampliación se convierta en el mayor espacio de estas características en España.

La idea surgió tras pensar en alternativas para aprovechar tierras familiares que antes se destinaban a usos agrícolas y desde hace un tiempo se encontraban sin aprovechamiento. Amieva había visto algunos de estos laberintos vegetales en otros puntos de España –el mayor del país es ahora el cántabro de la localidad de Villapresente, que se extiende sobre más de cinco mil metros de superficie– y creyó que era una buena opción teniendo en cuenta el éxito de estas iniciativas en otros lugares. Además, no hay ninguna propuesta similar en el oriente asturiano (Gijón, en el Jardín Botánico, tiene también su propuesta de laberinto) donde el joven ya cuenta con una empresa de alojamientos turísticos. Una vez decidido se puso manos a la obra con su suegro, su padre y ayuda de algunas otras personas y comenzaron con los preparativos para el diseño y la ejecución del proyecto.

Esteban Amieva, promotor del proyecto.

Esteban Amieva, promotor del proyecto.

Tras estudiar las distintas opciones sobre el grado de dificultad que querían dar al recorrido en lo que respecta a la complicación a la hora de hallar una salida, se decidieron por los que tienen algo más de complejidad, de trazado multicursal. Es decir, un tipo en el que no hay único camino sin opciones de tener que elegir la dirección que se toma, sino al contrario, que obliga a optar entre distintos giros o sendas con la posibilidad de que las que se tomen no lleven hacia el destino deseado o incluso dirijan a calles sin salida.

No obstante, la dificultad no es alta, ni mucho menos, puesto que se trata de una actividad apta para todos los públicos. El recorrido se realizará, como mucho, en una media hora, estima el promotor, que además explica que habrá personal pendiente en el exterior en todo momento de las necesidades de los usuarios. En principio, abrirá sus puertas el 15 de junio con la previsión de poder permanecer abierto hasta el 30 de septiembre. Al tratarse de una opción de ocio al aire libre, el mal tiempo del invierno asturiano, fundamentalmente por la lluvia, hace, que por el momento, estas sean las fechas y la época del año en la que tiene previsto mantener la iniciativa en funcionamiento.

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Un laberinto vegetal en Llanes aspira a ser el mayor de España P. T.

Quedan aún algunos preparativos, pero todo está ya muy avanzado para la apertura del próximo mes de junio. Incluso las normas de acceso. Los menores deberán ir acompañados por adultos, no se permitirá la entrada con paraguas en caso de lluvia –solo con chubasqueros– por razones de seguridad y las entradas tendrán un precio asequible: gratuitas para los menores de seis años, reducida, de tres euros hasta los doce y la de tipo estándar para adultos, que costará 4 euros. En la zona se habilitarán también lugares de descanso y para tomar un tentempié si así lo desean los visitantes.

Una vez finalizada la temporada, en septiembre, será cuando Amieva ponga en marcha sus planes de ampliación del laberinto. A partir de octubre, por tanto, podría comenzar con la nueva plantación de cipreses necesaria para duplicar el espac que ocupa el actual.

A falta de unos meses para la inauguración, ya se están recibiendo muchas peticiones para reservas de entrada a un lugar que, sin duda, constituirá uno más de los atractivos turísticos para el oriente asturiano. “Tenemos una zona de gran belleza, con recursos naturales y turísticos muy importantes. Aquí, como en otros muchos puntos de Asturias, hay tierras que se labraban o se destinaban a la agricultura y que ya no tenían uso y creímos que una iniciativa como esta sería factible, además de positiva para toda la zona”, explica este joven, que vive en Barro, a escasos metros del laberinto vegetal y que ha decidido apostar por el territorio en el que reside.

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