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Santianes del Agua reivindica su historia

El pueblo riosellano crea un colectivo para poner en valor la riqueza natural y cultural de una localidad que tuvo entre sus vecinos a Enriqueta González Rubín

Por la izquierda, José Antonio Busto, Juan Carlos Cangas, Jorge Valle y Azucena Álvarez, junto a un molino convertido en vivienda en Santianes del Agua (Ribadesella). | Á. F.

Por la izquierda, José Antonio Busto, Juan Carlos Cangas, Jorge Valle y Azucena Álvarez, junto a un molino convertido en vivienda en Santianes del Agua (Ribadesella). | Á. F.

La localidad de Santianes del Agua, en Ribadesella, reivindica su historia y su futuro. Y para ponerlo en valor y seguir dando vida a la zona, sus residentes, que son una piña, se han agrupado en torno al colectivo vecinal que lleva el mismo nombre del pueblo. Tiene mucho que ofrecer por su riqueza cultural, etnográfica y paisajística y en dar relevancia a todo ello trabajan desde la asociación.

Todo empezó el pasado diciembre, con la primera edición del concurso de Escenas Navideñas, la realización de un Belén y un árbol de Navidad en la plaza de Enriqueta González Rubín. Esa fue la semilla de la que nació la Asociación de Vecinos y Amigos de Santianes del Agua (Avasa)-El Tranqueru. “El Tranqueru es donde jugábamos de pequeños”, cuenta Juan Carlos Cangas, su presidente. “Es una riega que pasa por debajo de una losa, un sitio muy característico del pueblo”, añade el secretario Jorge Valle.

En El Tranqueru todavía juegan los niños del pueblo, sobre todo en verano, cuando la población de Santianes del Agua se triplica. Aunque en el pueblo residen entre sesenta y setenta personas, dicen ser muchos más, pues aunque muchos viven fuera vuelven en ocasiones y otros, incluso, han tomado ahora la decisión de retornar a su lugar de origen.

El colectivo tiene numerosos miembros asociados, pero también son muchos los “amigos” que suman a su propósito estableciendo así contacto con el pueblo desde la distancia para recordar y mantener el vínculo con sus orígenes. “Tenemos socios de Venezuela, gente de aquí que emigró“, cuentan con entusiasmo. A través de la página web santianesdelagua.com dan a conocer toda su iniciativa y, sobre todo, la historia de Santianes del Agua y de sus vecinos.

“El pueblo no son solo las casas que se ven desde la carretera, hay mucho Santianes aquí adentro”, asegura Azucena Álvarez. Aunque el acceso a la localidad desde la carretera es un poco peligroso, la visita merece la pena. “Hay unos cuantos Santianes. mucho que ver”, insisten quienes reivindican el “del Agua” que compone el topónimo tradicional y “real” del lugar. Son muchos los atractivos naturales que tiene la zona y, entre ellos, varias fuentes y arroyos.

En Santianes del Agua el Arroyo Llozana se encuentra con el torrente que nace de la Fuente de San Juan para desembocar en el Sella. A la orilla de esas riveras se encuentran hasta siete molinos, algunos de ellos actualmente rehabilitados para vivienda. Se despliegan también por la localidad hasta catorce hórreos y paneras, “el pueblo que más tiene de Ribadesella”, comentan. Paseando por una de sus principales calles se puede disfrutar, al primer golpe de vista, de hasta cinco de esos hórreos, cada uno con sus peculiaridades.

En Santianes del Agua todos los barrios están señalizados con sus respectivos nombres, “para que no se pierdan”, aseguran, y es precisamente esa la labor que pretenden llevar a cabo en internet. “Queremos recordar nombres y lugares, tener un sitio donde recuperar la historia, indagar en todo lo que no sabemos y mostrarlo ahí, documentarlo todo”, afirma con ilusión su secretario.

Enmarcado en un espectacular valle y con 600 hectáreas de monte alrededor, Santianes del Agua está repleto de encantos. La mayoría de sus edificios están perfectamente conservados, muchos, como algunos molinos o las escuelas, han sido convertidos en vivienda. Eso ocurre también con la Casa de Postas, un lugar que debió de ser de lo más transitado del pueblo, pues por Santianes pasaba el Camino Real, convirtiéndolo así en el principal acceso a Ribadesella, sitio de paso de diligencias, carruajes o caballos hasta prácticamente los primeros años del siglo XX.

Las escuelas son dos los edificios que aún se mantienen en Santianes, bastante separados entre ellos, uno para las niñas y otro para los niños. Funcionaron hasta los años 70 del siglo pasado, llegando a tener en la década de los 40 hasta ochenta alumnos. Algunos de ellos son quienes ahora unen fuerzas para recordar estas y otras curiosidades de antaño. De hecho, aún vive en Santianes el último maestro de esas escuelas.

Entre las primeras acciones de Avasa –El Tranqueru se encuentra la limpieza de un calero, un horno para calcinar la piedra caliza que hasta hace unas semanas estaba oculto entre matorrales. Ahora tienen intención de señalizarlo y dar a conocer su historia. Aquí también eran habituales las cuerrias, para separar y dejar madurar las castañas. Todas esas construcciones de piedra tenían, además, la firma de Santianes del Agua. Fue una cantera de esta localidad la que proveyó de piedra a edificaciones como el puente de Ribadesella o la propia iglesia de Santianes.

En esta localidad no faltan las referencias a su vecina más ilustre, quizá quien mejor describió este paraje y sus alrededores, la escritora Enriqueta González Rubín, nacida en 1832. La plaza del pueblo y una ruta que recorre los lugares que ella citaba en sus escritos llevan su nombre. Desde su casa natal se pueden observar los terrenos que fueron propiedad de su familia y en donde ahora se pueden encontrar curiosidades, como una bolera de más de 120 años, perteneciente a una finca particular, de las pocas que quedan con cierre de piedra.

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