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La condesa descansará al fin en Vidiago

La familia de María Teresa Suárez-Guanes, que ostentaba el título nobiliario del Valle de Pendueles, enterrará mañana sus restos en Llanes

María Teresa Suárez-Guanes. | E. G. Cea

María Teresa Suárez-Guanes. | E. G. Cea

Casi cuatro meses después de haber fallecido, la condesa del Valle de Pendueles, María Teresa Suárez-Guanes Ybáñez, podrá descansar en la tierra que tanto amaba y a la que estaba estrechamente unida. Sus hijos, Álvaro y Blanca Zurita Suárez-Guanes, y sus hermanos Álvaro, Cristina, Lorenzo y Mercedes Suárez-Guanes, tienen previsto enterrar sus restos este sábado 15 de mayo en el cementerio de Vidiago, después de la celebración de una misa, al mediodía, en la iglesia de Pendueles, en Llanes.

María Teresa Suárez-Guanes falleció a los 76 años a finales del pasado mes de enero en Madrid, donde residía, debido a un accidente fortuito en su casa. Su familia quiso desde el primer momento que la condesa reposara en el panteón familiar de Vidiago, como era el deseo de ella misma, algo que no ha sido posible hasta ahora debido a todas las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia.

“A mi madre le gustaba mucho la gente y habría querido tener una despedida rodeada de todas las personas que la apreciaban. Por eso preferimos esperar, para tratar de que todo el mundo que quisiera pudiera estar presente. Ella residió muchos años en Bilbao, donde tiene muchos amigos. Venir a Llanes les era más fácil por cercanía que a Madrid, y por eso quisimos aplazar el entierro hasta poder celebrarlo en Asturias”, explica a LA NUEVA ESPAÑA su hija Blanca Zurita. “Al final la situación es la que es y es normal que mucha gente tenga problemas para desplazarse o incluso miedo por la pandemia. Entonces hemos preferido hacerlo ya, en cuanto hemos podido. Nadie pensaba que íbamos a tener que esperar tantos meses ni que aun así las cosas fueran tan complicadas. Es una pena, pero teníamos que hacerlo ya”.

El Condado del Valle de Pendueles quedará en manos de Carmen Pradas Zurita, de 34 años y nieta mayor de María Teresa Suárez-Guanes. Pradas es hija de María, primogénita del matrimonio formado por María Teresa Suárez-Guanes y Álvaro Zurita Sáenz de Navarrete y fallecida prematuramente en 2016.

La nueva condesa será la sexta en ostentar un título nobiliario que tienes sus orígenes en 1920, cuando el rey Alfonso XIII lo concedió. En 1982 lo asumió José Luis Suárez-Guanes Ibáñez, un afamado y reconocido crítico taurino, de quien lo heredó su hermana María Teresa en 2018 tras fallecer este. “La casa familiar ‘El palacio de la Quintana’ en Pendueles, en la que convivimos ahora tres generaciones, seguirá por supuesto abierta y acogiendo a todos, tíos, hermanos, maridos y esposas, hijos, primos, nietos, cada verano. Llevamos lo asturiano en el ADN y por supuesto nada va a cambiar en nuestra relación con esa tierra”, relata.

El fallecimiento de María Teresa Suárez-Guanes pilló a todos sus familiares y amigos desprevenidos, ya que era una mujer que gozaba de excelente salud. Una mala caída en su hogar acabó en tragedia para dolor y consternación de los suyos. El pasado febrero hubiera celebrado 77 años y entre sus planes, como siempre, figuraba desplazarse a Pendueles para disfrutar de un verano que ella siempre alargaba hasta el 8 de septiembre, día de la Virgen de la Guía.

“Estaba muy bien. Fuerte, ágil, con mucha energía”, lamenta su hija, quien se queda con el “bonito recuerdo” del último veraneo en el que toda la familia pasó por Llanes. “Fueron unos días muy bonitos y especiales, pues después del confinamiento disfrutamos más de las reuniones, fueron jornadas muy relajadas”. Blanca Zurita se refiere a su madre como una mujer con “muchas ganas de vivir y libre, muy de ir a su bola. Era una gran intelectual, le gustaba mucho el mundo de la cultura, la política, la historia... Al mismo tiempo podía pasar horas y horas recogiendo flores por el jardín para llenar la casa de ellas, echaba mucho tiempo cocinando. La casa de Llanes siempre ha estado abierta, allí llega todo el mundo y entra. A toda la familia le encanta tenerla llena y, por supuesto, nunca faltan la sidra y el queso”.

El deseo de toda la familia es que el Palacio de la Quintana, que tantas celebraciones familiares ha acogido, siga abierto de par en par y tan acogedor como siempre.

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