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Luz verde al nuevo instituto de Cangas tras siete años de clases en barracones

El Principado aprueba 5,5 millones para iniciar este año la construcción del edificio que sustituirá en el curso 2022-23 al derribado en 2019

Montaje fotográfico que muestra cómo será el futuro instituto de Cangas de Onís. | Reproducción del proyecto del estudio de arquitectura  Duque y Zamora.

Montaje fotográfico que muestra cómo será el futuro instituto de Cangas de Onís. | Reproducción del proyecto del estudio de arquitectura Duque y Zamora.

Siete cursos han tenido que recibir clases en barracones cientos de alumnos del instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís, tras constatarse en 2014 el mal estado de uno de los edificios que componían el complejo educativo porque presentaba problemas estructurales insalvables. Tras numerosos retrasos y aplazamientos, el último justificado con la pandemia de covid-19, el Consejo de Gobierno del Principado aprobaba por fin ayer una partida de 5,5 millones de euros para iniciar la construcción del nuevo edificio y la rehabilitación del que queda en pie. Las obras comenzarán este año. Dado que el plazo de ejecución se estima en 16 meses, los estudiantes no podrán abandonar los barracones hasta el curso 2022-23.

Los trabajos consistirán en la rehabilitación parcial del edificio actual y la creación de un bloque complementario. Este nuevo edificio contará con aulas, laboratorios y espacios singulares para el trabajo en grupo o las presentaciones públicas. La mayor parte de estos huecos serán versátiles, unibles entre sí, con luz natural y vistas. De hecho, el proyecto busca “la integración con el entorno, con materiales de piedra y madera y acristalamientos casi continuos”, señaló ayer el Ejecutivo autonómico, que destacó que el diseño ha sido certificado por la asociación sin ánimo de lucro Green Building Council España (GBCE) con el sello de 4 hojas verdes, lo que implica que “tanto los materiales como las instalaciones son adecuados para el ahorro de energía, para aminorar las emisiones y para el cuidado del medio ambiente”.

El nuevo edificio tendrá una superficie de 2.675 metros cuadrados y, entre sus materiales de construcción se contarán la piedra caliza, la madera de castaño y la teja cerámica marrón. Tendrá una planta rectangular y será abierto hacia el Sur, con tres alturas y una cubierta inclinada. A ella se adosará un nuevo gimnasio, que será un espacio independiente con forma de cubo, elevado sobre el terreno y con acristalamiento en la mitad inferior, además de protecciones solares. La idea es que su consumo energético sea casi nulo.

La Consejería de Educación dispone de una partida de 634.600 euros incluida en los Presupuestos autonómicos de este año para el inicio de los trabajos. El proyecto del nuevo instituto cangués sufrió continuos retrasos. El primero tuvo que ver con la demolición del edificio en mal estado, que la Consejería prometió ejecutar en 2015, pero que finalmente no llegó hasta 2019. El último, hasta el momento, ocurrió el año pasado, cuando el Principado esgrimió la pandemia para justificar el retraso de los informes jurídicos y económicos.

Las varias “rebeliones” protagonizadas por los padres de alumnos en contra de que sus hijos recibieran clase en barracones no impidió que esa situación se haya prolongado, hasta ahora, durante siete años.

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