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"Peru" cuelga las mangueras y dejará de atender a los conductores de Cangas de Onís

José Antonio Peruyera Martínez se jubiló ayer, martes, tras más de cuatro décadas surtiendo combustible a vehículos en Cangas de Onís

José Antonio Peruyera, "Peru".

José Antonio Peruyera, "Peru".

Toda una vida tirando de manguera para surtir de gasolina a los miles de vehículos que se acercaron al respectivo punto donde trabajaba, primero en la avenida de Covadonga, esquina a la calle Turismo, en la vieja capital del Reino; y después, hasta jubilarse, en la estación de servicio de La Morra, a la salida de la urbe canguesa y en dirección a Covadonga, en la AS-114. Han sido más de cuatro décadas dedicándose al sector, sin lugar a dudas uno de losmás veteranos de Asturias y siempre al pie del cañón.

Hoy, a buen seguro, será uno de esos días especiales, quizás raro, para José Antonio Peruyera Martínez (29/5/1956), al que todos sus convecinos conocen simplemente como “Peru”. Digo, que será una jornada en cierto modo atípica al no tener que volver al curro en la estación de servicio de La Morra, dado que empezó a disfrutar de una más que merecida jubilación. Seguro que muchos de los habituales clientes le van a echar en falta, ya que se granjeó cantidad de amistades a lo largo de su dilatada trayectoria profesional.

Amigo de sus amigos, “Peru” siempre ha sido una persona bastante discreta, profesional a carta cabal, ejemplo de trabajador incansable. Cursó estudios en el Instituto Rey Pelayo, de Cangas de Onís, pero siempre estuvo vinculado al surtidor de gasolina que regentó su tío, Manolo Peruyera, en la cercanía de la confluencia de la travesía de la N-625 con la principal arteria de la ciudad, la citada Avenida de Covadonga. La “oficina” era punto de encuentro de tertulias de toda índole, deportivas, políticas o lo que terciase, pero, al final, siempre predominaba el buen ambiente.

A falta de redes sociales y otras tecnologías, aquel lugar era de parada obligada y no sólo para quienes buscaban repostar. Y es que, por regla general, no había mejor sitio para dejar un paquete o recado que debería recoger el encargado de turno con destino a otros puntos de la comunidad autónoma. Tiempos, que no volverán, en los que la confianza y el buen hacer estaban a la orden del día, cuando tampoco existían inalámbricos, ni los móviles, ni los faxes, ni…. Un punto neurálgico de la ciudad cangues antes del “boom” turístico.

Oviedista y “colchonero” a más no poder, “Peru” es un futbolero confeso. Vive con pasión los éxitos de su Atleti de Madrid, así como los vaivenes del Real Oviedo. En sus tiempos de juventud demostró soltura en las “pistas” de asfalto de la época, practicando el futbito, cuando Cangas de Onís carecía de pabellón polideportivo. Zurdo, hábil y goleador. Eran torneos veraniegos, a finales del mes de julio, que causaron revuelo en el oriente, aglutinando a equipos –sponsorizados por firmas comerciales- de buena parte de la comarca. Y “Peru” solía ser uno de los jugadores destacados, incluso ganando alguna que otra edición.

Con su esposa Mari formó una familia muy querida en Cangas de Onís, fruto de ese matrimonio son sus hijas Seyla y Vanesa, que le han hecho abuelo. Hoy, “Peru” arranca una nueva etapa de su vida para poder disfrutar de todos ellos, alejado de los madrugones para acudir al tajo en la gasolinera. Tiempo ahora para deleitarse, más que nunca, con sus íntimos amigos sin pensar en horarios. Se lo ha merecido, bien ganado, después de tantos años de trabajo y siempre dando lo mejor de sí mismo. Llegó el momento de cambiar de chip dentro de la nueva normalidad, en la juventud madura. Aire nuevo, vida nueva.

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