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Corao también se llena de flores

Los vecinos del pueblo cangués empiezan a convertir en costumbre local la decoración de la iglesia con alfombras de pétalos

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La belleza de las alfombras florales, esta vez en Corao Laura Coviella / Rebeca del Dago

La localidad de Corao, en Cangas de Onís, no solo es muy conocida por sus notables y antiquísimas citas ganaderas. También, en estos últimos años, viene destacando por una serie de actividades que tienen como epicentro la iglesia parroquial. Y es que, de un tiempo a esta parte, la ornamentación floral y la elaboración de vistosas y trabajadas alfombras, se está convirtiendo en seña del pueblo, gracias a un reducido y entusiasta grupo de vecinos, liderados por Alberto Martínez, que sacan adelante este tipo de iniciativas. Las realizan con gran dedicación, paciencia y disciplina, de manera totalmente altruista, coincidiendo con la Primera Comunión de los niños y niñas de la zona.

Una muestra de la laboriosidad y buen hacer de este grupo de vecinos se pudo ver ayer en el templo, donde Hugo Sierra, del núcleo rural de La Pasada-La Metia, Pelayo Rodríguez e Irene Collado, estos dos últimos residentes en Corao, recibieron el sacramento cristiano en la ceremonia oficiada en la centenaria iglesia de Corao.

Todo se preparó con gran mimo y cuidado para tan señalada e inolvidable fecha para los pequeños que festejaban tan especial jornada, así como para sus familiares y allegados que pudieron acompañarles, puesto que en todo momento, durante la ceremonia y los actos se aplicaron los protocolos de prevención del covid para garantizar la seguridad sanitaria.

La alfombra floral.

La enorme alfombra floral, de vistosos colores y múltiples tonos como rosas, verdes, azules y blancos entre los colores de los pétalos empleados, fue de grandes dimensiones y se colocó en uno de los laterales de la iglesia. A juicio de los asistentes, el resultado del trabajo llamó la atención por su calidad y la perfección en sus detalles.

También hubo otro detalle para los pequeños: justo al lado de los asientos que ocuparon durante la ceremonia se colocó el nombre de cada uno de ellos realizado con flores sobre el suelo. El gran día de estos pequeños estuvo marcado, sin duda, por esta ornamentación floral que se está convirtiendo en una costumbre que además es el orgullo de todo un pueblo.

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