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El tiempo y el covid condicionan las estancias en el Oriente

La comarca tuvo un 50% de ocupación en las áreas de costa y se superó el 60% en los municipios del interior

Zona de la plaza de Parres Sobrino, en Llanes, ayer, con las terrazas llenas. | M. Villoria

La comarca del Oriente de Asturias registró una ocupación de entre el 50 y el 65 por ciento, un porcentaje no excesivamente alto, pero en línea con las expectativas a partir de las reservas. No obstante, como ocurrió en otros puntos de la región, las alertas por mal tiempo y también algún temor ante el repunte del covid produjeron alguna cancelación antes y durante el puente. Fueron, no obstante, las indicaciones de la Dirección General de Trafico de adelantar el regreso ante un recrudecimiento de las condiciones meteorlógicas lo que tuvo más influencia en el hecho de que algunos acortaran su estancia.

Según las cifras aportadas ayer por el sector, hubo un 50 por ciento de ocupación en la zona de la costa y entre un 60 y 65 por ciento en los concejos de interior. Eran las cifras que se manejaban antes del puente y las que, a falta de que se confirmen los últimos datos, parece que se han cumplido.

El presidente de Otea Llanes, José Alberto Concha, explicó ayer que el puente tenía buenas previsiones, “como ha ocurrido con los puentes que ha habido desde el verano”, unas previsiones que se han ido “desinflando” con la alarma climatológica y “de una posible sexta ola de covid”. Concha señaló que se han potenciado estos días, eso sí, visitas a museos y a lugares como Covadonga o los bufones de Pría.

Turistas, fotografiándose en el puente “romano” de Cangas de Onís. | M. Villoria

Hosteleros de Llanes confirmaba que los establecimientos de restauración estuvieron llenos, sobre todo los que cuentan con amplitud de espacio interior. Los pocos momentos en que la lluvia dio una tregua, se llenaron también las terrazas. En Ribadesella, a falta de confirmar los últimos datos, situaban la ocupación en un 50 por ciento y confiaban en que el puente, a pesar de todo, sería mejor que el del pasado año “que no hubo”, indicó el presidente de Aritur, asociación de turismo rural de Ribadesella, Sabino Martínez.

Por su parte el presidente de Incatur, la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa, Saúl Asprón, confirmó una ocupacion de entre el 60 y el 65 por ciento. “Ha habido alguna cancelación de última hora, pero no muchas”, indicó.

Visitantes, en Covadonga.

Sí se notó el incremento de presencia de turismos en las principales localidades del Oriente, pero sin mayores problemas de circulación. Tan sólo el lunes durante un par de horas al llenarse el aparcamiento de Buferrera, en los Lagos, y bajar la barrera de acceso desde el Santuario para vehículos privados, Covadonga concentró más coches, y no todos encontraron donde aparcar. Muchos, a pesar de la zona antibloqueo en la rotonda que divide el tráfico entre Covadonga y los Lagos, se quedaban parados en ese área a la espera de que quedara libre alguna plaza en el aparcamiento de los Lagos y abrieran la barrera para poder subir. El acceso siempre se mantuvo abierto tanto para vehículos de servicio público, como autorizados.

Los cántabros Pilar Guerra y Antonio Díez, en la playa de Ribadesella.

La jornada de ayer se desarrolló con normalidad, registrándose presencia de turistas en el Santuario y la subida a los Lagos, pero sin mayores incidencias. Durante la mañana se registró buen tiempo y buena temperatura. Las terrazas se llenaron hasta las 15.00 horas aproximadamente cuando el viento y la lluvia se volvieron a hacer presentes.

Aún así el turismo no se quiso perder el tradicional selfie que los visitantes se hacen en lugares tan populares como el puente “romano” de Cangas de Onís o los Cubos de la Memoria, en Llanes.

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