Pocas reses, escasas ventas y precios bajos que no se recuperan. Esta fue la tónica de la feria de San Antón celebrada ayer en Corao (Cangas de Onís). La primera cita ganadera del año en la comarca concentró a un centenar de reses y confirmó que la crisis del sector sigue en estos primeros compases de 2022.

Los ganaderos asistentes resaltaron que enero “no es buena época ni para comprar ni para vender”. No obstante, destacaron la importancia de que se celebren las ferias aunque vaya al alza la tendencia de cerrar los tratos en las propias explotaciones ganaderas. “Las ferias son importantes para el desarrollo de las economías locales, aunque cada vez son más una exposición, porque muchos tratos se cierran en las explotaciones”, explicó Antonio García, ganadero de Mestas.

Los precios de la raza asturiana de la montaña parida rondaron ayer los seiscientos euros, llegando a mil euros la asturiana de los valles, unos doscientos euros menos de “su precio”, según los profesionales.

Muchos ganaderos reconocieron ayer lo mucho que les afecta el incremento del coste de los piensos y de la producción ganadera. En algunas explotaciones de carne está suponiendo cerca de dos mil euros más al mes, algo que se incrementa en las de leche que ceban todo el año.

Los ganaderos expresaron malestar por las valoraciones sobre la calidad de la carne española de Alberto Garzón, ministro de Consumo. “Hacen daño, porque baja el consumo”, dijeron.

Hubo tratantes de distintos puntos del norte de España. Reconocieron que había poco ganado, pero de calidad. “Buscamos vacas con crías de asturiana de los valles, que están bien cuidadas. Tenemos unas cincuenta de esta raza en el País Vasco y son duras y nobles”, comentó Juan Atutxa.