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Los compañeros de Erika, la niña de 14 años asesinada en Oviedo, rezan por ella en Covadonga: “Es un ángel en el cielo”

Alumnos y docentes del IES La Ería dedican a la niña asesinada en Oviedo su viaje anual al real sitio y hacen una ofrenda floral a la Santina

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Un viaje a Covadonga por Erika, la niña de 14 años asesinada en Oviedo

El recuerdo de Erika Yunga se hizo muy presente este miércoles en Covadonga. La niña de catorce años asesinada el pasado 5 de abril en Oviedo recibió un homenaje de sus compañeros del Instituto de Educación Secundaria (IES) La Ería de la capital asturiana. Ellos mismos dejaron ante la Santina un centro de flores en su honor, comprado por los propios alumnos.

En total, fueron 85 niños, acompañados por los profesores Eduvigis Flórez, Ángel López y Arsenio Alonso, los que se desplazaron al real sitio. Una visita que realizan cada año, pero que en esta ocasión tuvo un significado más especial si cabe. El sentido del viaje tenía nombre propio, el de la compañera a la que tanto echan de menos. Por su eterno descanso se celebró una misa en la basílica, seguida de la ofrenda floral en la santa cueva.

“Tenemos un ángel intercesor en el cielo. Nunca dejen de repetir en su corazón el nombre de Erika, hagamos siempre memoria de ella”, dijo el sacerdote Sebastián Castelli en la homilía, recordando a “la hija que toda madre querría tener y la alumna que todo profesor desearía tener en clase”.

La visita estuvo coordinada por el departamento de religión católica del centro, que lleva Arsenio Alonso, quien explicó que comunicarían a los padres el acto realizado en Covadonga. “Queríamos hacerle un homenaje y tener un gesto religioso en un lugar emblemático. Ella era creyente”, dijo.

Y es que ayer se recordó la fe de Erika y también la gran unión que mantenía con toda su familia. Los docentes coincidieron en que era una “niña buena y tímida y una alumna aplicada y trabajadora”.

El recuerdo de Erika sigue muy presente entre sus amigas. Alguna de ellas recordaba ayer su carácter introvertido, los buenos momentos que pasaron con ella y, sobre todo, que continúan echándola de menos. Ariadna Fernández solía regresar a casa junto a varias amigas, entre ellas Erika, cuando salía de clase. “Ese día me retrasé”, recordaba en alusión a la jornada del asesinato.

Ariadna Fernández, Lucía Duruelo, Diego Suárez y el profesor Arsenio Alonso fueron los encargados de dejar el centro frente a la Virgen, ante la atenta mirada del resto de compañeros.

La muerte de Erika fue un shock para toda la comunidad educativa de La Ería y actos como el de Covadonga intentan dar un poco de “consuelo” para asumir su falta. Docentes y alumnos recuerdan aún el silencio que reinó en el centro cuando se conoció la terrible noticia.

El de ayer no será el único gesto en su recuerdo. La intención es que la pequeña de nombre al jardín del centro educativo al que acudía desde hace dos años y donde tienen claro que no la quieren olvidar. Erika Yungo siempre tendrá un lugar en el corazón de la comunidad educativa de La Ería.

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