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Primera comunión de Gonzalo y de Pesquerín

La aldea de Piloña celebra el hasta ahora inédito sacramento que recibió el niño de 9 años, con raíces familiares en la aldea, donde se bautizó: “Aquí están nuestros antepasados”

Por la izquierda, Juan Carlos Santos, Nuria Blasco, Silvino Pastor, María Jesús Campa, Francisco Santos  y los niños Gonzalo y Carlos Santos. | R. P. L.

Por la izquierda, Juan Carlos Santos, Nuria Blasco, Silvino Pastor, María Jesús Campa, Francisco Santos y los niños Gonzalo y Carlos Santos. | R. P. L. / Luján Palacios

Luján Palacios

Luján Palacios

Pesquerín (Piloña)

Nadie en Pesquerín, un pequeño núcleo rural de Piloña con apenas una docena de residentes a tiempo completo, recuerda cuándo se celebró en el pueblo la primera comunión de un niño. Hay pocos registros, y los pocos pequeños que fueron naciendo en la zona siempre bajaron a Villamayor a recibir el sacramento. Así que el de este domingo fue todo un acontecimiento en la capilla local, porque el pequeño Gonzalo Santos Blasco, de nueve años, hizo historia tomando su primera comunión en Pesquerín. Y coincidiendo, para más señas, con la fiesta del pueblo en honor a San Antonio.

Primera comunión de Gonzalo y de Pesquerín

Gonzalo Blanco, recibiendo la comunion. / R. P. L.

Así lo han querido sus padres, Francisco Santos y Nuria Blasco, residentes en Gijón pero con casa en la aldea y raíces familiares en ella. “Mi abuela, la bisabuela de Gonzalo, era la lechera que llevaba la leche a Sevares, aquí están nuestros antepasados y quisimos que el niño fuera desarrollando apego por Pesquerín”, explica Francisco Santos, quien fuera diputado regional por el PP. Acuden al pueblo cada fin de semana, y el niño ya fue bautizado en la capilla. “Bautismos ha habido más, pero primeras comuniones no tenemos constancia de ninguna”, afirman.

Primera comunión de Gonzalo y de Pesquerín

Gonzalo y Carlos Santos con unos gaiteros. / R. P. L.

El pequeño recibió la comunión de manos de don Amaro Balbín, párroco de Arriondas, aunque estaba previsto que fuera don Luis Marino Fernández, canónigo de la Basílica de Covadonga recientemente fallecido quien oficiaría la ceremonia. “Hablamos con él porque fue él quien bautizó al niño, y habíamos quedado en que también le daría la comunión. Al día siguiente murió, fue toda una fatalidad”, indica Francisco Santos.

Con un recuerdo cariñoso al sacerdote, el de ayer fue un día de fiesta, con misa, procesión y subasta del ramo, en un enclave poco conocido y que los vecinos están tratando de dar a conocer. Han restaurado la capilla y quieren impulsar una asociación cultural para dar vida al pueblo, llevando actividades a una aldea desde la que parten numerosas rutas senderistas, en un rincón privilegiado de Piloña.

Y no será la última celebración: el primo de Gonzalo, Carlos Santos, también recibirá en el pueblo su primera comunión. Será dentro de dos años, para que las raíces se vayan haciendo cada vez más profundas.

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