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Ponga, en guardia contra la sequía

"Cogemos agua de la fuente para hacer la comida, tengo 85 años y no recuerdo un verano como este", asegura Dalita Huerta, de Taranes

Avelino Cueto en el Güeyu. | M.V.

No se recuerda un verano de tanto calor y "tanta seca" en décadas en Taranes y en el resto del concejo de Ponga. Confluyen dos aspectos. Por un lado, la ausencia de lluvias que hace que el caudal de los manantiales sea cada vez menor. Por otro, el aumento de la población en verano. El caso es que el nivel del depósito del barrio alto de Taranes hizo saltar las alarmas el pasado martes y el Ayuntamiento se decidió a solicitar cubas de agua al Principado para evitar el desabastecimiento de la localidad, con unas sesenta personas entre vecinos y veraneantes.

Tres cubas portadas por Bomberos del parque de Cangas de Onís rellenaron 15.000 litros del depósito local, con capacidad para 40.000 litros. Hoy (jueves) se cortará el suministro entre las 22.30 y las 08.30 horas para ver si se logra recupera recuperar algo el manantial.

"La Alcaldesa enseguida respondió al problema", subraya Dalita Huerta, vecina de Taranes. Ni ella ni el resto de vecinos llegaron a quedarse sin agua. La regidora Marta Alonso, confirmó ayer que se debe esperar a que la empresa Aqualia, que ayer trabajaba en la zona, confirme que el agua soltada por las cubas, potable en origen, sigue siéndolo tras pasar por las mangueras de carga. Mientras tanto, solo está permitido su uso para aseo y labores domésticas.

Manuel Diego, de 81 años y marido de Dalita, sube en quad por las fuertes pendientes que llevan a la fuente de la Villa, donde muchos habitantes se abastecen normalmente de agua y ahora más al no depender del depósito. De su caño tampoco sale mucha agua. Los manantiales son la única forma de abastecimiento de Taranes. El ganadero Avelino Cueto asegura que el depósito no se recupera. "Trae poca agua y hay mucha gente. Lleva años así, pero ahora está peor", subrayó, antes de pedir una solución definitiva a este grave problema de abastecimiento.

Dalita Huerta y Manuel Diego.

En el pueblo hay más fuentes potables independientes del depósito. Los turistas y veraneantes entienden la situación y las restricciones fijadas por el Consistorio para no malgastar el agua. "Venimos de coger agua de la fuente de la Villa para poner la comida. Tengo 85 años y no recuerdo un verano como éste", indica Dalita Huerta.

La Alcaldesa afirma que mañana viernes, tras los cortes nocturnos, se valorará el estado del depósito y se actuará en consecuencia. "Valoraremos si seguimos cortando y ya hemos hablado con una empresa que nos puede traer una cubas de 11.000 litros por si hace falta reforzar el depósito", afirma. Eso sí, si se rellenase el tanque, tendría que volver a hacerse la analítica de potabilidad.

El manantial de Taranes no tiene suficiente fuerza para recargar el depósito y los del resto del concejo no están mucho mejor. Por eso se ha prohibido el uso indiscriminado del agua en Ponga, regar o llenar piscinas, entre otras medidas. La Alcaldesa sostiene que, además de a los vecinos, hay que garantizar los servicios de las dos actividades económicas principales del concejo como son la ganadería y el turismo.

El Ayuntamiento barajó la puesta en funcionamiento de la bomba de la fuente del Güeyu, cercana al depósito, que lleva años en desuso. "No llega suficiente agua y la bomba no funciona sin un mínimo caudal. Ya lo analizamos", reconoció Marta Alonso, quien, al igual que los vecinos, espera que llueva cuanto antes.

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