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Una mirada abstracta sobre Llanes

El pintor madrileño Rafael Peñalver, que veranea desde hace 40 años en Vibaño, se inspira en los paisajes del concejo en muchas de sus obras

Rafael Peñalver, ante dos de sus obras en el estudio que tiene en Vibaño. | J. Quince

Cada verano, desde hace más de cuarenta, el artista Rafael Peñalver toma sus pinturas y se aleja de la gran ciudad de Madrid para refugiarse en un pequeño pueblo del concejo asturiano de Llanes como es Vibaño. En la llamada fuente de la Mariquiña, junto a un riachuelo y cobijado bajo la sombra de los árboles, el pintor se funde con la naturaleza y se llena de inspiración. Ahí, en esa soledad y calma que permite un entorno único, ha llegado a pintar un centenar de cuadros, muchos de los cuales retratan la belleza del paisaje de Llanes de una forma abstracta. "Trato de exagerarlo todo para que el cuadro pueda competir con el paisaje", explica.

Rafael Peñalver se inició en la pintura con catorce años gracias a su abuela, quien le inculcó la pasión por el arte con frecuentes excursiones al Museo del Prado. A lo largo de su carrera, ha explorado distintos estilos, desde lo expresionista a lo más abstracto, y ha trabajado con diversos formatos: pintura, collages, videoarte... Su obra se ha exhibido en numerosas galerías y exposiciones tanto nacionales como internacionales, pasando por Nueva York, Burdeos o Tokio. Sin embargo, nunca ha llegado a exponer en Llanes, concejo con el que tiene una conexión muy íntima tanto a nivel artístico como personal. Peñalver ha sabido transmitir el amor por Asturias a sus cuadros y también a su familia. Su hija y su nieta residen actualmente en Vibaño, en un finca ubicada en las estribaciones de la Sierra del Cuera, donde el artista atesora un auténtico museo casero con una treintena de obras.

Peñalver afirma que pintar estando en contacto con el entorno natural de Asturias es totalmente diferente a hacerlo en un estudio cerrado, inmerso en sus creaciones. "Es un esplendor pintar a la sombra de los árboles", asegura.

Aunque su obra es más abstracta y desdibujada, las composiciones del paisaje asturiano muestran un carácter que, a pesar de no ser totalmente figurativo, permite apreciar a través de un juego de trazos fuertes y potentes colores lo que expresan sus emociones. "Con ese movimiento de las masas de colores vivos, lo que quiero expresar es ese estado de ánimo que me crea estar pintando en plena naturaleza, que es lo esencial", afirma. Algunos de los paisajes que hace en lienzos de grandes dimensiones nacen de pequeños bocetos de puntos emblemáticos del concejo, como la playa de San Martín o la ría de Niembro. Cuadros que acompaña en muchas ocasiones con versos de poesía que él mismo escribe y publica en redes sociales, dando lugar a una galería de arte virtual al alcance de todo el mundo.

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