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Sor Ángela, entrega asturiana en el Congo

La religiosa, natural de Panes, vive centrada en el cuidado de enfermos mentales en el mayor hospital especializado de África

Sor Ángela, atendiendo a una niña en Kinshasa. | LNE

Una monja menuda nacida en Panes que hace grandes cosas en lugares del mundo mucho más complicados que el Principado. Así es Sor Ángela Gutiérrez Bada, religiosa asturiana que desde el año 1989 en el que llegó al Congo junto a otras dos Hermanas Hospitalarias vive entregada al cuidado de las personas con enfermedad mental en el país africano. De su mano se han logrado importantísimos hitos, como la construcción de un hospital para los enfermos, el Centro de Salud Mental Telema situado en el barrio de Kintambo, en Kinshasa. Se trata del mayor complejo sanitario dedicado a la enfermedad mental no sólo del país, sino de todo el continente africano.

Por eso, y por muchas más cosas, la religiosa ha sido presentada varias veces por la Embajada de España en El Congo al premio "Princesa de Asturias" de la Concordia.

No es baladí su trabajo en la República Democrática del Congo. Gracias al empeño de la religiosa asturiana "el enfermo mental recupera su dignidad como persona, recibe tratamiento médico con controles periódicos y tiene una oportunidad para reconocerse como ser humano", señala Inmaculada González-Carbajal García, presidenta de la Fundación El Pájaro Azul y una de las principales difusoras de la labor de la monja asturiana.

Sor Ángela sigue una meticulosa rutina de cuidados cada día con sus enfermos: se pasea cada mañana por el pabellón de las consultas, saludando a quienes esperan la atención médica, controla el estado de los enfermos que están internados y se ocupa de que tengan comida y todo lo necesario. También recoge a algunos y los ubica por algún rincón del centro. "Algo que llama la atención cuando estás con ella es su capacidad para relacionarse con estos enfermos. He visto como conseguía que un hombre agitado que no quería recibir una inyección, lo hiciera después de hablar con él, cogiéndolo de la mano y convenciéndolo de que era lo que debía hacer", destaca González-Carbajal.

El complejo sanitario Telema dispone de un edificio para el internamiento y otro para consultas, con servicio de fisioterapia y laboratorio, creados gracias a la generosa aportación de Paco Arango, además de una farmacia. A partir del otoño, tendrá un pabellón para veinticinco internos, que vivirán allí en las mejores condiciones de atención. También hay otro edificio para la ergoterapia, un taller en el que los pacientes aprenden a coser y a realizar todo tipo de trabajos relacionados con la costura, lo que les proporciona un medio de vida. Por cierto, muchas de las máquinas de coser que allí se utilizan han llegado desde Panes.

La labor fundamental de Sor Ángela, además del cuidado médico, consiste en una aportación extra de cariño y humanidad, algo que en El Congo muchas veces se niega a quienes tienen problemas de salud mental y de forma especial a las mujeres, a quienes se considera muchas veces embrujadas o poseídas, y acaban siendo víctimas de abusos sexuales y abandonadas por sus familias. "Sor Ángela recoge de las calles a hombres y mujeres que sufren algún tipo de trastorno mental, también a oligofrénicos que son abandonados por la familia y terminan viviendo en condiciones extremas de abandono por la falta de cuidado", resalta la presidenta de la Fundación El Pájaro Azul. "En cierta ocasión, compartí con ella la llegada al centro de una bebé de cuatro días que había nacido en la calle. Su madre, una joven enferma, pretendía darle de comer nueces de cola, mientras sor Ángela tenía que enseñarle cómo darle de mamar. En otro momento, recogió a una joven madre con una bebé de cuatro meses a la que rechazaba, por lo cual la niña presentaba signos severos de malnutrición. En ese caso, Sor Ángela se ocupó de comprar lo necesario: pañales, biberones y leche maternizada. Y como la madre no quería saber nada de la pequeña, ella misma durmió con ella durante un tiempo, para atenderla por la noche y para que la niña sintiera la cercanía y el abrazo de alguien", añade González-Carbajal, para quien la religiosa de Panes se merece mayor reconocimiento y apoyo institucional desde su tierra natal.

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