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Infiesto abre el Festival de la Avellana llamando a los jóvenes a "continuar con la tradición"

"Los cosecheros mantienen vivo con esfuerzo el cultivo; que el domingo nadie marche sin un kilo del fruto", reivindica la pregonera, Charo Pérez

Infiesto rindió homenaje en el inicio de su tradicional Festival de la Avellana a los nonagenarios Consuelo Canto y Manuel de la Llana, en el centro de la imagen, los dos con un bastón; a su lado, a la derecha, los jóvenes designados como «Avellaneros del año», Iván González e Irene Medina, con traje tradicional. El alcalde de Piloña, Iván Allende, y la pregonera, Charo Pérez, aparecen tras los mayores homenajeados, acompañados por el resto de los ediles del concejo. | A. L.

Emoción y ganas de esta fiesta fueron los ingredientes de los que se compuso el acto con el que se dio comienzo al 51º. Festival de la Avellana ayer en Infiesto (Piloña). La emoción la pusieron la pregonera, Charo Pérez Mauricio, profesora jubilada cuyas palabras sirvieron para levantar el telón de la cita, y los paisanos del año, los nonagenarios Consuelo Canto y Manuel de la Llana. La alegría estuvo dibujada en los rostros de los dos jóvenes que fueron designados avellaneros del año, Irene Medina e Iván González.Y una vez terminados los discursos, de animar aún más el momento se encargó Rodrigo Cuevas, el artista afincado en Piloña, que necesitó solo unos pocos minutos para poner a todos los presentes a bailar.

El público asistente a la lectura del pregón de Charo Pérez en la carpa en la que los productores expondrán sus frutos este fin de semana. | A. L.

A Charo Pérez le costó un poco vencer los nervios para dirigirse a los asistentes que se congregaron en la carpa donde hoy los productores tomarán el relevo y convertirán a la avellana en la protagonista. Esta docente jubildada, natural de Cangas de Onís, lleva ya 47 años viviendo en Infiesto y dio clases en institutos del concejo durante 38 de los 39 años que ejerció la enseñanza. "Aunque no renuncio a mis orígenes, mi corazón está con los piloñeses, aquí está mi casa", dijo. Y eso que cuando llegó para dar clase no las tenía todas consigo: "Al llegar aquí pensé que un año pasa rápido".

Rodrigo Cuevas, durante su actuación ayer en Infiesto para abrir el Festival de la Avellana. A. Lorca

La pregonera quiso dedicar su intervención a su cuñado, Manolo Marina, recientemente fallecido, de quien dijo "sí que se merecía estar ahora aquí". Charo Pérez elogió también a "los grandes protagonistas, los cosecheros, que son los que con su esfuerzo mantienen la tradición del cultivo de las avellanas viva" y transmitió la inquietud que muchos le han hecho llegar por la falta de relevo en las generaciones más jóvenes: "¿Cómo no incentivar el cultivo de la avellana entre la gente joven en un concejo como este?", se preguntó. Y, para concluir su intervención, hizo suyas las palabras que solía decir su cuñado. "Que el domingo no se marche nadie de Infiesto sin un kilo de avellanas", sentenció.

Una vez leído el pregón, llegó el momento de ceder el protagonismo a los paisanos del año, Consuelo Canto, de 93 años, y Manuel de la Llana, de 92. Canto apenas pudo contener las lágrimas al rememorar sus años de trabajo: "El campo es más duro de lo que parece, nosotros trabajábamos muchísimo, como esclavos; ahora cambió mucho y no se trabaja tanto como antes porque hay máquinas". De la Llana, por su parte, reconoció que le parecía "imposible estar allí" a su edad, y arrancó las risas de los asistentes al explicar el proceso de la vejez: "Empieza por abajo y lo malo es cuando empieza a subir para arriba".

El Alcalde también pronunció unas palabras en las que agradeció a todos los que han hecho posible esta nueva edición de un festival que no se paró ni con la pandemia. Durante su discurso, quiso tener unas palabras para los mayores, representados allí por los paisanos del año: "Este generación trabajó mucho e hizo posible que hoy podamos vivir en libertad; pasaremos crisis pero nosotros vamos a vivir mucho mejor de lo que vivieron ellos".

Tras el acto más institucional llegó el turno de la música, que comenzó primero con la Agrupación Folclórica Picos de Europa, que puso a todo el mundo en pie con su interpretación del Himno de Asturias. Y, por último, Rodrigo Cuevas ordenó quitar las sillas y comenzó a pinchar y a interpretar "temazos", como él mismo los calificó con los que puso a todo el mundo a bailar. Sin excepción.

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