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Andrés Martínez Vega Subdirector del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) y cronista oficial de Piloña

"El Camín de los Santuarios no es un proyecto efímero, ha venido para quedarse"

"La ruta es el proyecto más importante que tienen en común los municipios del Oriente y con los años cambiará los modos de vida de la comarca"

Andrés Martínez Vega, en su casa de Infiesto (Piloña). | María Villoria

Andrés Martínez Vega, subdirector del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) y cronista oficial de Piloña, es uno de los principales conocedores y defensores del Camín de los Santuarios, la ruta que une Oviedo con Santo Toribio de Liébana (Cantabria). Un proyecto que comenzaron a reivindicar y documentar un grupo de personas entre las que se encuentra este doctor en Historia Medieval. Hoy el proyecto es una realidad, tras obtener el respaldo de la Consejería de Cultura, Política Lingüística y Turismo.

–¿Cuál es el origen del proyecto del Camín de los Santuarios?

–Surgió hace más de veinte años porque un grupo de historiadores no estuvimos de acuerdo cuando se marca el trazado jacobeo de Asturias estrictamente litoral. Elementos como la abadía de Covadonga, que había sido un sitio importantísimo en el mundo jacobeo, quedaban al margen. A partir de ahí varios historiadores y arqueólogos planteamos dudas y alternativas a la Consejería, que fue siempre sensible a nuestras solicitudes, pero el Camino oficial era el que era. Nos parecía que el oriente asturiano había quedado mutilado porque el trazado que desde la Prehistoria comunicó y vertebró el Oriente fue el que unía Oviedo con las Asturias de Santillana, el que va por el centro de la región, y quedaba relegado.

–Tras muchos años de trabajo, finalmente ha visto la luz.

–En aquel momento empezamos a hacer conferencias, a investigar, porque consideramos necesario facilitar testimonios e investigaciones a la Consejería. Hemos hecho mucha investigación histórica aportando gran documentación de peregrinos jacobeos que venían aquí ya desde la Alta Edad Media. Hicimos un estudio toponímico en el que hay cantidad de nombres vinculados al mundo jacobeo y vimos las singularidades de este camino. Se llevó el proyecto a congresos internacionales e incluso fui invitado por el comité de expertos del Camino de Santiago, donde hay especialistas de toda Europa, y lo presenté allí. Quedaron impresionados de que en Asturias no estuviese recogido en el itinerario jacobeo. Fuimos trabajando durante veinte años hasta que tuvimos la gran suerte de que la actual titular de la Consejería de Cultura, Berta Piñán, fue sensible a este proyecto, posiblemente porque es de aquí y sabía de su importancia. Desde entonces empezó a desarrollarse, hasta que se aprobó.

–¿Qué papel desempeñaron los ayuntamientos en los inicios?

–Nuestros estudios los transmitimos también a los alcaldes de la zona desde Oviedo hasta las Peñamelleras. Nunca vi una unanimidad ni un acuerdo tan enorme de los alcaldes, que siempre se mostraron sensibles a este proyecto, que es muy interesante para la zona. Tuvimos varias reuniones, también con el abad de Covadonga de entonces, y decidimos llevarlo a cabo de forma unánime. Las mesas que compartí con ellos fueron siempre un tirar adelante.

–Ha sido largo el proceso. ¿Se han planteado correctamente el itinerario y la promoción del Camín de los Santuarios?

Disculpo tanto tiempo como se tardó y halago la disponibilidad de la Consejería actual para darle este respaldo oficial y llevarlo a cabo. Me consta que están haciendo una buena campaña institucional de promoción.

–Se impulsa coincidiendo con la conmemoración de los 1.300 años de la batalla de Covadonga. ¿Logrará el Camín ser también un revulsivo económico más para la comarca?

–Es el proyecto común que más repercusiones va a traer en el Oriente. Va a generar un nuevo modo de vida y va a traer implicaciones importantes, con repercusiones demográficas, económicas y culturales. Empezará a venir gente, y los pueblos van a poner en valor su patrimonio, que se cuidará más. Conozco gente que vino este verano siguiendo el Camín y quieren quedarse. A los peregrinos les gusta mucho conocer otros paisajes, otros itinerarios. Esta ruta ya era visitada antes de hacerse oficial porque en las guías francesas del siglo XVII ya era el Camino oficial de Oriente. Lógicamente, ahora, con todo lo que se está haciendo, mucho más.

–¿Qué va a encontrar el caminante a su paso?

En cuanto a los aspectos físicos, es un camino llano, y así se definía ya en el siglo XVII; es un camino seguro y con infraestructuras. Además, cuenta con un paisaje importante y un fabuloso patrimonio monumental: desde construcciones románicas hasta puentes, monasterios, iglesias, cultura renacentista, pinturas murales en las iglesias, casonas y patrimonio indiano. Desde el Prerrománico hasta las casonas de indianos, es un patrimonio que maravilla. Ocupa la depresión mesoterciaria del Oriente, porque es una zona llana y ancha habitada desde la Prehistoria, como demuestran los yacimientos existentes.

–¿Qué particularidades destacaría de la ruta?

Tiene varias. En el espacio de Cangas de Onís a Oviedo hay cinco monasterios benedictinos a 20 kilómetros cada uno. ¿En qué itinerario de la red asturiana jacobea encuentras esto? Los monasterios son hospitalidad, las abadías benedictinas no se ponen en cualquier sitio, sino donde puedan ejercerla. Otra es que la orden benedictina no tiene en el entorno rural conventos de monjas, y aquí hay tres: San Martín de Soto, Villamayor y San Bartolomé de Nava. Y la tercera, que no se da en ningún tramo asturiano del camino jacobeo, que tiene el respaldo oficial de la Santa Sede.

–Explíquese.

El Papa Pío IV envía un breve al obispo de Oviedo indicándole que un noble piloñés, Pedro Peláez, señalaba que los peregrinos que pasaban por aquí a veces eran atacados por malhechores y autoriza a este noble a constituir una cofradía para que defienda los caminos del Oriente y a hacer un hospital. Ese hospital se hizo en 1564 en la Cueva. Así nace el santuario de la Cueva de Infiesto, como un hospital de peregrinos, y tenía cuatro camas, tanto como los grandes hospitales. El respaldo de la Santa Sede que esto supone ningún camino asturiano lo tiene.

–¿Qué papel cumplirán los municipios a partir de ahora?

Llevamos pocos meses y no podemos hacer una evaluación. Los ayuntamientos, que ya están haciendo varias cosas, tendrán un papel importante. Deberán implicarse, velar, difundir el camino y aportar infraestructuras. En el caso de Piloña, se ve que están acondicionando caminos y realizando los trámites para algo tan importante como hacer un albergue en Villamayor rehabilitando un edificio. Los alcaldes son sensibles al proyecto. También es necesaria la implicación de la iniciativa privada.

­–¿En materia de promoción?

–Las empresas de turismo tienen que actuar fuerte. Pueden promocionar el Camín de los Santuarios como parte de su propia oferta. Esta infraestructura en torno al Camino se tiene que promocionar por parte de los empresarios. Lo que no puede ser es que la iniciativa oficial lo cubra todo.

–¿Qué papel jugó históricamente Covadonga dentro de este trazado del oriente interior?

–Muy relevante, y ya lo jugó durante toda la Edad Media. En el transcurso del siglo XII se asientan en Covadonga los canónigos de San Agustín, y esta es una orden que nace en esa época con unas características muy determinadas. Se instalan precisamente en los caminos de peregrinación. Controlaban todo el macizo de los Picos de ­Europa y tenían prioratos en Cantabria y la meseta castellana también. Era un territorio donde ya venían muchos peregrinos. Ejerció una gran función en el Camino.

–¿Qué peso tendrá el Camín de los Santuarios en la comarca?

–Es el proyecto más importante que tienen en común los municipios del oriente de Asturias y con los años cambiará los modos de vida de la comarca. Ha habido otros proyectos comunes efímeros, pero este ha venido para quedarse. Requiere de cuidado por parte de las autoridades municipales y de difusión, tanto oficial como privada, por parte de los empresarios.

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