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La huella canguesa de Severina Enterría

Familiares y amigos homenajean a la que fuera profesora del Instituto Rey Pelayo y presidenta de la asociación llanisca Perro de San Roque

Por la izquierda, Luis Alberto Salcines, Martín Martínez, Icíar y Nuria Fernández Enterría, María Rey, Jaime Rodríguez, Francisco Granda y Germán Abad, antes del homenaje. | R. J. Q.

El salón de actos del Ayuntamiento de Cangas de Onís acogió ayer un sentido homenaje póstumo a Severina Enterría Domínguez, fallecida el pasado 7 de junio a causa de una enfermedad. Familiares, compañeros y amigos se reunieron para evocar la memoria de esta llanisca, natural de San Roque del Acebal, que fue durante años profesora del Instituto Rey Pelayo de la capital canguesa y presidenta de la asociación vecinal de su pueblo natal.

Emotivos discursos, vídeos conmemorativos, música y narrativa formaron parte de este pequeño acto participativo en recuerdo de una persona que fue muy querida e importante para Llanes y Cangas de Onís. Su cercanía con sus gentes y compromiso con sus tradiciones marcaron la semblanza de Severina Enterría desde dos ámbitos distintos de su vida y a través de los testimonios de dos de sus amigos: Francisco Granda, compañero del instituto de Cangas de Onís, y Germán Abad, actual presidente de la Asociación Perro de San Roque, de la que también formó parte.

"Severina estuvo muy vinculada a Cangas de Onís, incluso después de ser profesora participaba en muchas actividades culturales y sociales. También en San Roque tuvo una presencia importante, contribuyendo a la recuperación de algunas tradiciones y costumbres. Es esa relación afectiva, que supo mantener en el tiempo con sus amigos y compañeros lo que nos ha llevado a hacerle este homenaje", explicó Luis Alberto Salcines, compañero del instituto, amigo, y organizador del acto.

Vídeos

El homenaje, al igual que la persona a la que se recordaba, fue muy dinámico y creativo. Hubo música interpretada por el violinista Martín Martínez, de Benia de Onís, la proyección de dos vídeos protagonizados por la propia Severina, un fragmento de la obra "La casa de Bernarda Alba" y una narración de cuentos. Esta última actividad corrió a cargo de dos de sus exalumnos, María Rey y Jaime Rodríguez, quienes leyeron los cuatro relatos escritos por la homenajeada en su libro "San Roque. Imágenes de aquel entonces".

La parte más sentimental del acto la protagonizaron sus hijas Icíar y Nuria Fernández Enterría, con la lectura de dos textos particularmente significativos acerca de dos etapas de la vida de su madre: sus años como profesora en Cangas de Onís y el descubrimiento de su enfermedad a través de una carta que ella misma quiso dedicar a sus tres hijos.

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