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"Nos echan de nuestra propia casa, peor que a los okupas", clama el ganadero de Suarías ante el cierre de dos cuadras

Advierten que este problema se puede extender a toda la región y convocan una concentración el lunes en el pueblo

Fernando Caso, a las puertas de la cuadra de la Callejuca en la que se va a clausurar la actividad, en Suarías (Peñamellera Baja) María Villoria

Unas veinte de las más de ochenta vacas que tiene el ganadero Fernando Caso en Suarías (Peñamellera Baja) pasarán el invierno a la intemperie. Dos de las cuatro pequeñas cuadras que tiene en el centro de pueblo, en la Callejuca y en la Nozalera, donde suele meter doce y ocho reses, respectivamente, serán clausuradas el lunes por el Ayuntamiento para dar cumplimiento a una sentencia judicial que obliga al Consistorio a hacerlo al carecer de licencia de actividad el titular. Una licencia que se está tramitando desde hace tiempo y que podría resolverse en breve, pero no se esperará para adoptar la medida porque el Juzgado lo pide ya.

Son establos que habitualmente se utilizan desde noviembre a marzo . "De momento no me queda otra que dejarlas afuera", dice el ganadero. Esto supondrá para él, según explica, más gasto, no poder poner a techo a una vaca que esté de parto, que los pastos no estén en condiciones cuando llegue la primavera y dificulta protegerlas del lobo, entre otros inconvenientes que señala Caso. Los problemas empezaron en 2021 cuando tres vecinos denunciaron a otros tres ganaderos del pueblo, cada uno a uno, que poseían estos establos en el centro de la localidad. Se ampararon en el reglamento de "Actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas". Dos ganaderos comenzaron a gestionar la licencia de apertura, uno de ellos Fernando, y otro por circunstancias decidió no hacerlo lo que supuso la clausura en septiembre de la actividad en cinco pequeñas cuadras de la localidad. Uno de los denunciantes llevó a juicio al Ayuntamiento para que ejecutase la clausura al seguir sin licencia y, aunque se estaba y está tramitando, la sentencia falló a su favor. "Está en trámite. Pedí un plazo y no me lo dieron, porque si me dan la licencia, el precinto de la actividad me supondrá más papeleo para poder volver a abrirla", comentó el ganadero que espera que con la concesión de la licencia y las medidas correctoras que se le impongan pueda seguir adelante. No obstante la desesperación es grande por la situación. "Nos echan peor que a los okupas. A ellos se les da más facilidades. Si se mete un okupa en tu casa no le puedes echar, pero nosotros estamos en nuestra propia casa y nos echan a la calle y se acabó", lamenta el ganadero tras comprobar que la sentencia habla de actividad ilegal. "Pedimos que miren algo por nosotros y que nos dejen seguir con las cuadras, que no son cuadras que tenemos ahora que llevamos más de 70 años trabajando en esta cuadra", dice Fernando que a sus 31 años, lleva casi diez continuando la profesión que ejercieron su padre y su abuelo. "No es una actividad ilegal, que llevamos cotizando en ganadería muchos años . Nos están echando de los pueblos. Cuando clausuren las últimas cuadras ya no habrá más Nadie nos defiende. Todo está en contra", explica Caso.

El colectivo de Ganaderos y Agricultores Ganagri ha convocado para el próximo lunes a las 09.30 horas de la mañana una concentración en Suarías bajo el lema "La ganadería no es clandestina" para dar luz a este problema y que se tomen ejemplos de otras comunidades como Galicia que no requiere licencia de actividad para ocupar los pequeños establos que albergan una cantidad regulada de animales. Esperan que haya una gran respuesta de asistentes. "Ya cuesta vivir ahora, así que si nos lo ponen peor tendremos que abandonar", dice Fernando que asegura que con el problema del lobo, los costes y el cierre de las cuadras están abocados a la desaparición, además de los papeleos y el coste que les está suponiendo todo este asunto. Por su parte desde el Ayuntamiento se apuesta por estar al lado de los ganaderos en la búsqueda de soluciones para este problema, reconociendo que la sentencia que tienen que aplicar es "de obligado cumplimiento".

La orografía no facilita poder hacer establos a las afueras del pueblo, tampoco es fácil encontrar un prado que reúna condiciones y "si lo hay puede que no esté en venta o que no llegues al precio que piden", asegura el afectado. Fernando insiste que de la puerta para afuera de sus cuadras no hay ni rastro de actividad ganadera para el resto de vecinos. Los ganaderos advierten de que no se trata de un problema solo de Suarías, que es algo que puede extenderse a toda la región. "Esto empezó aquí pero no se sabe donde puede terminar, se puede extender a toda Asturias porque cuadras hay en todos los pueblos", recuerda Fernando. 

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