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Ribadesella respira ambientazo de Piraguas

Mientras la villa se prepara para el día del Descenso, un millar de personas acampan en el Prau de San Juan y disfrutan de unos días de reencuentros y mucha fiesta

Por la izquierda, Fabiola Juanes, Mario Martín, Carlos Antequera, Guillermo Ibáñez, Andrés Robledillo y Javier Sánchez

Por la izquierda, Fabiola Juanes, Mario Martín, Carlos Antequera, Guillermo Ibáñez, Andrés Robledillo y Javier Sánchez / J.Quince

J. Quince

Ribadesella

Desde mediados de semana Ribadesella ha ido acogiendo, poco a poco, el tradicional ambiente festivo propio de las fiestas de les Piragües, que hoy se celebra. Un acontecimiento anual que marca un hito importante para los riosellanos, pero también para los veraneantes, turistas y visitantes. Algunos repiten cada verano esta obligada parada en la villa marinera para disfrutar de la cita festiva y deportiva más emblemática de Asturias. Otros lo hacen por primera vez, animados por lo que llaman «una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida».

A comienzos de semana las principales calles de Ribadesella ya se engalanaban con banderines de colores y las ventanas de las edificios se decoraban con las míticas banderas selleras, una tradición que repiten cada año los riosellanos con orgullo, como el ataviarse con los chalecos piragüeros. El miércoles daba comienzo la primera de las verbenas y esa misma tarde empezaban a llegar los primeros campistas al Prau de San Juan, la primera de las dos zonas habilitadas para la acampada, además de La Mediana.

La lluvia, el frío y el viento de estos días no fue un obstáculo para los cientos de piragüeros que llegaron a la villa entre el jueves y el viernes. «Lo mejor es el ambiente que hay en el pueblo y su gente. Y lo peor la lluvia de estos días, pero sabíamos a lo que veníamos», aseguran Celeste, Ana, Maria del Mar, Adriana y Miguel, procedentes de Alicante y Toledo, tras dos días de intenso aguacero.

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El sol, sin embargo, fue un gran aliado en la jornada de ayer que ayudó a secar la noche anterior que estuvo pasada por agua, y animó a los campistas a disfrutar de una mañana relajada de playa o deportiva, bajando el Sella. Es el caso del grupo de Arturo Castro, de los primeros en coger sitio en el camping. Procedentes de Madrid y Coruña, repiten un año más esta cita anual imprescindible: «La media del grupo está en los seis años viniendo a esta fiesta. Nosotros somos aventureros, haremos el descenso del río, como siempre, y por la noche a disfrutar de la orquesta», apuntaban.

Más de mil personas ocupaban el camping, una cifra que iría aumentando a lo largo del viernes con la llegada de más campistas que instalaban sus tiendas durante la mañana mientras otros desayunaban al aire libre aún con la fiesta a cuestas del día anterior. Otros ya se preparaban para la mejor de las jornadas, la que vivirán hoy sábado: «Intentaremos ir a Arriondas si el cuerpo aguanta», decía entre risas Marcos Palacios, de Burgos. «Es una fiesta muy libre, ya vinimos el año pasado y nos encantó», añade Andrea Casilla quien se reúne en este punto de encuentro con sus amigos procedentes de Galicia, Murcia, Granada y Ávila.

El día grande de estas fiestas será hoy 5 de agosto con el popular Descenso Internacional del Sella, que cumple su 85ª edición, pero los bares y restaurantes no han dado abasto en estos días previos. «Nosotros iremos a la playa y luego a comer por el pueblo. Siempre hay muy buen ambiente», apuntó Irene Alonso, de Madrid. «Hoy toca chiringuito hasta que toque verbena», añadió Lorena Fernández, de Santander.

Muchos serán lo que hoy apenas duerman y enlacen la fiesta nocturna de Ribadesella con la matinal de Arriondas. Algunos de ellos cogerán el tren del Sella para hacer el recorrido entre ambos concejos siguiendo el paso de los palistas por el río. Los que más agotados estén, verán la llegada de las piraguas desde el puente riosellano: «Pondremos las sillas junto al río y lo veremos tomando el aperitivo», comentaron David, Fernando, Miguel, Jairo y Pablo, de Guardo, Palencia, quienes presumen de ser de los más veteranos tras una década disfrutando de esta celebración.

Lo que está claro es que la fiesta está asegurada en Ribadesella donde ya se respira ese ambiente piragüero que hoy vivirá su día grande y que tardará en abandonar la villa, pues si aguanta el buen tiempo, hay muchos dispuestos a posponer su retorno.

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