A sus 27 años Steven Rivas es el segundo sacerdote más joven de Asturias: “A lo largo del camino siempre hay alguien que te dice que estás loco"

El párroco de las Peñamelleras destaca que vivió todo el proceso de forma muy natural y sin renunciar a su juventud

John Steven Rivas, párroco de la Unidad Pastoral de Peñamellera Alta y Peñamellera Baja en Suarías

John Steven Rivas, párroco de la Unidad Pastoral de Peñamellera Alta y Peñamellera Baja en Suarías / J.Quince

J.Quince

Hace menos de un año que Steven Rivas Betancourt fue designado párroco de la Unidad Pastoral de las Peñamelleras Alta y Baja, con 26 años. Desde entonces, el joven sacerdote recorre las 17 parroquias más orientales de Asturias ejerciendo una labor que compagina con hobbies como el senderismo de montaña o tocar la guitarra. Steven afirma que siempre tuvo clara su vocación y no ha tenido que renunciar a nada que le haga feliz.

Nacido en Colombia en 1997 en una familia “tradicional cristiana”, la primera vez que Steven tomó contacto con la posibilidad de ejercer dentro de la Iglesia tenía solo siete años: “Iba en un autobús y nos encontramos con el Padre León que era amigo de mi familia. Le dije a mi madre que quería que fuera él quien me diera la primera comunión y así fue. Recuerdo ese momento como algo impactante y sembró en mi esa primera llamada”, rememora.

Ya en España, Steven se matriculó en un colegio religioso en Gijón, donde conocería a un segundo referente importante en el camino de la fe, la monja María José: “Me preguntó a los diez años qué quería ser de mayor y salió de mi corazón decir que quería ser sacerdote”.

Fue una tercera persona la que afianzó su voluntad, el actual Abad de Covadonga, Adolfo Mariño, una de las figuras más importantes en su camino: “Me ha acompañado toda la vida y aun lo hace. Me llevó como monaguillo a la parroquia de San José, y viendo su alegría, su ejemplo, su amabilidad y forma de ser como sacerdote, me di cuenta de que eso era lo que yo quería hacer”, explica.

Para el párroco, es fundamental tener referentes sólidos y con fundamento en la vida que puedan ofrecer un buen acompañamiento. Ese apoyo tan necesario lo ha sentido siempre dentro de la Iglesia pero también en su propio entorno: “A lo largo del camino siempre hay alguien que te dice que estás loco, pero yo he tenido suerte porque tuve un ambiente bueno. Se que no es habitual en un niño pero yo sentí la llamada de Dios desde muy pequeño, confié y ahora soy muy feliz”.

Steven compaginó ese deseo de llegar a ser sacerdote con la rutina normal de un joven de su edad. Recuerda que llegó a tener una novia: “Como todo en la vida, tomar una opción te quita de tener otras y yo me metí en el seminario, así que hubo algún cambio”, reflexiona, “pero todo el proceso lo he vivido de forma muy natural sin perder ni renunciar a mi juventud”. De hecho, afirma que al contrario de lo que muchos pudieran pensar, convertirse en sacerdote no ha impedido que continúe disfrutando de sus hobbies: "He seguido haciendo cosas que me gustan como el senderismo de montaña, tocar la guitarra española o esquiar", concreta.

Ya en el diaconado pudo aprender de primera mano la labor directa de la Iglesia visitando a enfermos, escuchando ancianos, jugando con los niños o enseñándoles en la catequesis. Ahí entendió su verdadera importancia y lo mucho que "le llenaba" esta elección: “Ahora que estoy de párroco en las Peñamelleras me siento afortunado y desde que me levanto hasta que me acuesto tengo una sonrisa. Además la gente de estos pueblos me ha acogido muy bien”.

Para estos concejos del Oriente, la llegada de este joven sacerdote también ha supuesto un soplo de aire fresco. Precisamente una de sus primeras iniciativas en esta Unidad Pastoral ha sido la de recuperar la procesión del Viernes Santo, un acto que llevaba medio siglo sin llevarse a cabo: “Fue una experiencia muy bonita. Vinieron unos 80 jovenes de Madrid y la gente de la zona se vinculó mucho”.

Y es que el empuje y vitalidad de Steven tiene mucho que ver con su juventud. Con 27 años recién cumplidos, es el segundo sacerdote más joven de Asturias junto a Jesús del Riego, párroco de Navelgas. Bajo su criterio es importante que los jóvenes formen parte de la Iglesia y, que ésta los apoye, forma parte de su renovación: “Después de más de dos mil años hay cosas que permanecen, pero la Iglesia siempre se pone en la realidad de cada momento, se moderniza y se actualiza porque está viva”, explica.

Steven Rivas asegura que su día a día como párroco a veces puede ser muy ajetreado y que aún se está afianzando en la comarca, pero tiene claro que ahora es feliz y que su futuro en las Peñamellera es prometedor: "Me gusta mucho esta zona, y hay mucho por hacer, gente a la que conocer y ayudar, fiestas y misas que celebrar y muchas rutas de montaña aún que descrubrir, concluye con una gran sonrisa.