Cuando los franceses negaron la autenticidad de las pinturas de Altamira (y toda la arqueología española)

El profesor de Prehistoria Marco de la Rasilla relata en Ribadesella los inicios de la reproducción gráfica del arte rupestre español, con anécdotas y polémicas entre arqueólogos de Francia y España

El profesor Marco de la Rasilla durante su conferencia en el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo

El profesor Marco de la Rasilla durante su conferencia en el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo / J.Quince

J. Quince

Los estudios sobre la reproducción gráfica del arte rupestre experimentaron una notable evolución a lo largo de los años. Así lo puso de manifiesto ayer en una conferencia impartida Ribadesella Marco de la Rasilla, profesor de Prehistoria de la Universidad de Oviedo. Una ponencia en la que se compartieron anécdotas y polémicas entre arqueólogos de la época, así como la evolución de las investigaciones y reproducciones del arte rupestre español, que con el tiempo ha ganado prestigio internacional.

De la Rasilla se remontó a los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, cuando los estudios científicos sobre las pinturas y grabados rupestres comenzaban a desarrollarse, partiendo del yacimiento de Fuencaliente en Ciudad Real: "En 1783 se descubrieron una serie de pinturas y se realizó un estudio de las representaciones. Probablemente sean las primeras grafías de arte rupestre que se hacen en España, no conozco otras anteriores", señaló el profesor.

Casi un siglo después, el descubrimiento de las pinturas de Altamira por Marcelino Sanz Sautuola se convertiría en otro episodio clave a nivel nacional que sin embargo, no estaría exento de controversia: "Nos costó muchísimos disgustos", aclaró De la Rasilla, refiriéndose a las acusaciones de fraude por parte de intelectuales franceses que pusieron en duda la veracidad del hallazgo: "Era difícil entender desde el punto de vista evolucionista que se hicieran representaciones tan buenas en épocas tan antiguas", concreta. Con el paso del tiempo, las investigaciones validarían la autenticidad del descubrimiento.

Este fenómeno generó una intensa actividad intelectual y grandes investigaciones, aunque también originó conflictos interpersonales entre los diferentes grupos de investigación. Entre los llamados grandes intérpretes del arte rupestre se encontraban el francés Henri Breuil, y los españoles Juan Cabré, y Francisco Benítez- Mellado.

"Por entonces había una serie de personas que decía que España tenía que ponerse al hilo de Europa en conocimientos e investigación", relata el profesor. Así, Cabré y Benítez-Mellado se unieron a la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas en España (CIPP), creada en 1912 con el objetivo de fomentar y coordinar la investigación prehistórica y paleontológica del país, protegiendo su patrimonio cultural y científico.

La polémica entre Breuil y Cabré, que habían trabajado juntos en algunos estudios, surgió de sus divergencias respecto a las interpretaciones y dataciones de las pinturas prehistóricas en la Península Ibérica. Estas disputas se intensificaron cuando el español publicó en 1915 una recopilación del arte rupestre en España: "Esto le sentó al francés a cuerno quemado, porque quería haberlo hecho él", señaló el conferenciante.

En1921 llegaría la primera exposición de arte prehistórico a nivel mundial en el Museo de Arte Moderno de Madrid, con reproducciones realizadas por los grandes intérpretes de la materia. El objetivo era divulgar y poner en valor el arte prehistórico español, que hasta entonces no había recibido la atención que merecía en el ámbito internacional.

La controversia entre Henri Breuil y Juan Cabré también se reflejó en esta exposición, ya que el primero no estaba de acuerdo con la manera en que se presentaron las piezas y con algunas interpretaciones propuestas. A pesar de las tensiones, la exposición fue un éxito y contribuyó al reconocimiento del arte rupestre en España: "Sirvió también para corroborar que tenían razón aquellos que habían dicho que Altamira era antigua, y se limaron las asperezas relacionadas con la cronología", zanja de la Rasilla.

Lejos de debates, el profesor de Prehistoria la Universidad de Oviedo también habló del impacto que ha tenido el arte rupestre paleolítico en los artistas: "Hay interés de los pintores que están en vanguardia en incorporar estos elementos porque las pinturas rupestres les resultaban muy atractivas", apunta. De esta manera, se creó la Escuela Altamira en Santillana del Mar, con seminarios dedicados a renovar el arte durante la posguerra durante un par de años.

La charla presentada por De la Rasilla forma parte del programa de actividades de la exposición "Piedra, papel y pincel" que se puede visitar en el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo. El próximo 29 de junio será el turno de conocer las técnicas más modernas de estudio con una nueva conferencia a cargo de los profesores Diego Gárate, de la Universidad de Cantabria, y Olivia Rivero, de la Universidad de Salamanca. Ambos investigadores han desarrollado, entre otras investigaciones, el estudio científico del panel de pinturas y grabados de la Cueva de La Peña de Candamo. La cita será a las 18:00 horas.