San Juan de Duz, en Colunga, festeja los 100 años de su singular iglesia: "Es un día muy especial"

El Arzobispo alaba la belleza de "este templo tan emblemático de nuestra querida Asturias", el único cuyo campanario tiene forma de hórreo

Ramón Díaz

Ramón Díaz

"Esta iglesia preciosa no es solo un edificio señero, con un campanario especial, único en Asturias por su forma de hórreo, (...) tiene también que ver con nuestras historias, esas historias que seguimos escribiendo". El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, no se quiso perder ayer la celebración del centenario de la iglesia parroquial de San Juan de Duz (San Xuan de la Duz, según la toponimia oficial), en el concejo de Colunga, y acudió a oficiar la misa conmemorativa de esa efeméride, al mediodía, junto al párroco local, Jesús García Valle, y otros dos sacerdotes más.

La iglesia estaba abarrotada. En el interior, cerca 200 personas, y varias decenas más en el exterior. El prelado alabó la belleza de "este templo tan emblemático de nuestra querida Asturias" y aprovechó la singular forma de su campanario para señalar que, lo mismo que los hórreos sirven para "guardar cosas" necesarias e importantes, la iglesia es también "lugar donde cobijarnos de las tormentas" de la vida.

El alcalde de Colunga, José Ángel Toyos, destacó que la iglesia de San Juan de Duz es "muy querida y muy representativa del concejo", y que el de su centenario era "un día muy especial". El cronista oficial de Colunga, José Antonio Fidalgo, hijo predilecto del concejo, recordó que en al artículo sexto de la Constitución de 1812, conocida popularmente como "La Pepa", se dice, entre otras cosas, que los españoles tienen "la obligación de ser justos y benéficos", algo que no aparece en ninguna otra carta magna.

Tirando de latín, Fidalgo señaló que "benéfico" podría proceder de dos términos, que significan "hacer el bien" y "hacerlo bien", y subrayó que Luis Montoto Covián y su segunda esposa, Concepción Hernández Alfonso, autores de la generosa donación que permitió construir la iglesia son el "perfecto ejemplo" de personas benéficas. Porque también posibilitaron la construcción del cementerio y el colegio de los frailes, entre otros elementos. "Esta es la enseñanza que debemos recoger y transmitir a los que nos sucedan cuando veamos esta iglesia, que hay que hacer el bien, hacerlo bien y ser buena persona", concluyó Fidalgo.

Entre los asistentes, Tomás Figaredo Montoto, descendiente de Luis Montoto. Pero hubo otros nombres destacados detrás de la celebración de ayer. Por ejemplo, el de Marta de Andrés, que aunque nacida en Pamplona es colunguesa por los cuatro costados, tras 45 años en el concejo. ¿Qué la llevó a "mover" los actos del centenario? Primero, que "en esta vida hay que celebrar todo lo que se pueda", y segundo, que "como católica practicante", quiere "generar ‘clientes’". Otros dos nombres indispensables por su gran trabajo en la organización de la jornada fueron los de Maribel Collado y Ubaldino Martínez.

La jornada incluyó un pincheo en la explanada de la iglesia. Pusieron la música el Coro Parroquial de Colunga, que cantó la misa, y la pareja formada por el gaitero David Gómez, de Candás, y la tamboritera Fabiola Sirgo, de Gijón.