Memoria de la "riadona" que anegó Cangas de Onís
Las inundaciones de agosto de 1983 causaron graves daños en la capital anguesa, lo que obligó al encauzamiento del río Güeña

El 25 de agosto de 1983 amaneció soleado. De manera inesperada y poco a poco la meteorología fue cambiando y de tarde, en apenas unas horas, una “gota fría” marcó de negro esa fecha en la historia de Cangas de Onís y en el Valle del Güeña, a causa del efecto tapón que haría el río Sella a la altura de la Mecedura. Puentes arrasados, bajos inundados, fallos en los servicios eléctricos y telefónicos y pueblos totalmente anegados. Tal era el panorama durante aquella jornada y posteriores en parte de los concejos de Cangas y de Onís. Las inundaciones ocasionaron pérdidas económicas por valor de más de 1.500 millones de las antiguas pesetas en la región, 500 millones de ellos en Cangas de Onís, el concejo más afectado por la catástrofe. Entre 200 y 300 familias sufrieron las consecuencias de las lluvias en el oriente asturiano.
Tras aquella incidencia meteorológica se ejecutarían, después de varios años de salvar escollos burocráticos, las obras de encauzamiento del río Güeña a su paso por Cangas de Onís, no exenta de polémicas en su momento y recepcionadas en 2002. Transcurrido el tiempo todo fueron parabienes hacia una de las inversiones más importantes acometidas en las últimas décadas en el concejo. Además, la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias acabó catalogando el tramo comprendido entre el puente de El Cortijo y la confluencia con el Sella como coto truchero de pesca sin muerte. El resultado final, pese a que también se alzaron algunas voces discordantes, ahí queda para observarlo y disfrutarlo: un paseo fluvial, antaño lamentable vertedero en pleno centro de la vieja capital del Reino.
La historia de este ambicioso proyecto arrancaría en el verano de 1983, cuando una avenida en pleno mes de agosto causó graves estragos en la capital municipal y barrios colindantes, especialmente en El Lleráu, con la ribera del Güeña y antes de la confluencia con el río Sella. A raíz de aquellas inundaciones, la Corporación municipal que presidía el alcalde Juan Antonio Vega Díaz, “Toño”, tomó la acertada decisión de iniciar los oportunos trámites que irían a culminar, un tiempo más tarde, en la redacción del proyecto de encauzamiento del río Güeña a su paso por el término municipal de Cangas de Onís. La solicitud municipal –aprobada unánimemente por los grupos políticos- sería cursada a la Dirección General de Obras Hidráulicas, a través de la Confederación Hidrográfica del Norte.
El proyecto de ejecución quedaba listo en agosto de 1990, siendo redactado por el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Luis Gíl García, ascendiendo el presupuesto de obra a la cantidad de 498,5 millones de pesetas. Ocho años después, en agosto de 1998, el Ministerio de Medio Ambiente sacaba a licitación las obras por un importe de 516 millones de pesetas y un plazo de ejecución de 24 meses. La Administración central financiaba el 75 por ciento del presupuesto y el 25 por ciento restante corría a cargo del Gobierno del Principado de Asturias. Por su parte, el Ayuntamiento de Cangas de Onís solo debía aportar los terrenos necesarios para llevar adelante las pertinentes obras.
El día 10 de diciembre de 1998, la Dirección General de Obras Hidráulicas adjudicaba los trabajos a la empresa constructora y de gestión ASCAN, de Cantabria, en la cantidad de 374.680.000 pesetas, un 27,43 por ciento a la baja con respecto al precio de licitación. Apenas faltaban unos meses para la celebración de nuevos comicios municipales y autonómicos, durante el mandado de Miguel Angel Villoria Noriega (PP), cuando arrancan en firme las obras del esperado encauzamiento. El 13-J de 1999, la lista encabezada por el socialista Alfredo García Alvarez ganaba con mayoría absoluta las elecciones a la Alcaldía de Cangas de Onís. Sin duda, una actuación hidráulica en la que se vieron involucrados hasta cuatro alcaldes -incluida María del Pilar Díaz Junco (AP) tras el fallecimiento de Toño Vega.
Se cumplen 41 años de aquella impresionante “riadona”, y hoy en día la inmensa mayoría de la ciudadanía canguesa, sin etiquetas ideológicas, consideran las obras de encauzamiento del río Güeña como una de las más destacadas inversiones llevadas a cabo a lo largo en la historia en el municipio. De justicia sería reconocer la destacada labor despachada por el entonces regidor, Juan Antonio Vega Díaz, y demás miembros de aquella Corporación, sin obviar a los alcaldes posteriores.
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