Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La repostera Rosa María Díaz, de la confitería Peña Santa, recoge, emocionada, su "Sifón de Oro"

Decenas de personas llenaron el salón de actos del Ayuntamiento para asistir a la entrega de un premio impulsado en 2013 por La Sifonería

J. M. Carbajal

J. M. Carbajal

Cangas de Onís

Lleno hasta la bandera. Hacía mucho tiempo que el salón de actos de la casa consistorial de Cangas de Onís no registraba tan elevado número de conciudadanos para asistir a un evento. Pero, este 8 de marzo, una canguesa de pro, además de luchadora e incansable trabajadora, sintió en primera persona el cariño que le tiene la inmensa mayoría de los vecinos. Rosa María Díaz Vega, a la que todo el mundo conoce como “Rosi, la de Peña Santa”, recibió este mediodía, visiblemente emocionada, el Premio Sifón de Oro.

El establecimiento hostelero La Sifonería entrega anualmente este galardón, promovido e impulsado desde el año 2013 por los emprendedores Celso Fernández Sangrador -fallecido el pasado 17 de marzo de 2024- y su mujer Marga Cimentada. En aquella primera edición el galardón recayó en Luis Alberto Salcines Pérez, hijo adoptivo de Cangas de Onís. En esta edición, cogió el testigo Díaz Vega y, como no podía ser de otra manera, la homenajeada recibió un baño de multitudes. No era para menos. Entre los numerosos asistentes se encontraban los alcaldes de Cangas de Onís, José Manuel González Castro, y el de Parres, Emilio García Longo.         

Rosi lleva toda una vida dedicada al gremio de la repostería en su negocio Confitería Peña Santa, fundada hacia 1940 por Ramón Vega y Sofía Castaño, padres de Belarmina Vega Castaño y abuelos maternos de Rosi. Ramón había aprendido el oficio de confitero en Cuba con un catalán y, al retornar a España, abrió el establecimiento. “Sofía atendía a los clientes en el mostrador, que por aquel entonces se encontraba al fondo, según se entra por la puerta del comercio, y Ramón se encargaba del obrador que requería un trabajo importante, pues el horno de leña que se utilizaba entonces exigía un notable esfuerzo, tanto para encenderlo con la antelación debida, como para mantener el control de la temperatura durante toda la jornada laboral”, glosó Paco Pantín, quien lleva casi tres décadas como cartero de Correos en Cangas de Onís

“Ramón le enseña la profesión a su hijo Manolo Vega y cuando su hija Belarmina se casa con Manolo Díaz este entra a trabajar en el negocio y aprende también el oficio con su suegro. El hijo permanecerá en la confitería hasta su matrimonio, estableciéndose en Arriondas con la llamada "confiterina", pues el local era muy pequeño, y más tarde Casa Alba. Belarmina, que dedicará su vida a la familia y a la tienda, colaborará en lo que se necesite. Tras una estancia en Alemania, y la jubilación del fundador, Manolo Díaz quedará al frente del establecimiento”, abundó Pantín.

“Si algo ha caracterizado este negocio familiar ha sido la calidad de sus productos artesanos que consolidaron una clientela fiel desde los inicios. Antiguas especialidades, como los suizos y los almendrados, dieron y aún dan merecida fama a la confitería pero, sin duda, el hojaldre es la seña de identidad de la Peña Santa. Los milhojas, el pastel de cabello de ángel, el de manzana, por supuesto, las empanadas y, en los momentos álgidos del calendario “dulce”, como las fiestas de Pascua, los roscos que abarrotaban las estanterías precisando todas las manos disponibles para despachar cientos de ellos”, ensalzó el también investigador local.

Rosi es confitera desde que nació. Desde muy niña empezó a asimilar el oficio con pequeñas cosas, como poner las plumas a los roscos de Pascua. En su adolescencia, hacia los catorce años, comienza a aprender la profesión y a trabajar. Su padre será su maestro, pues el abuelo ya está jubilado, y con esa voluntad y fortaleza que la caracterizan enseguida domina la tarea. Su genio, su capacidad de trabajo, su disciplina y su compromiso la harán adueñarse paulatinamente del obrador y, cuando las circunstancias lo exigieron, ya estaba preparada para dirigir el negocio”, puntualizó Paco Pantín.

Las anécdotas también estuvieron a la orden del día en ese reconocimiento a “Rosi, la de Peña Santa”, quién, por cierto, en esta señalada jornada tenía cerrado al público su negocio con motivo del justo y merecido homenaje que se le tributó por la familia de La Sofonería. La homenajeada estuvo arropada por su hija Alejandra Echizarreta, que trabaja de farmacéutica en Barcelona.

“La confitería que hoy conocemos está moldeada por su carácter y personalidad. En la mañana ajetreada, Rosi muestra cierta aspereza, propia de quien no puede ni desea ser interrumpida. Ha de tener convenientemente dispuesto el escaparate y debe cumplir con los encargos recibidos. Los domingos de mercáu son casi una tragedia, del mostrador al obrador y viceversa, parece el cable Comeya. 'No mi cuadra, no mi cuadra. ¿A quién dejé sin empanada?' Y alguna vez, si eres de confianza, es capaz de salir detrás de ti a pedir que le devuelvas la que te acaba de vender”, matizó Paco Pantin.

En el homenaje también merodeó el recuerdo de Celsín, el de La Sifonería, cuya viuda, Marga, presidió la mesa del multitudinario acto, junto a Luis Salcines y Paco Pantín, ejerciendo de presentador Ángel Lueje Corral. “Me comentaba uno de los jurados que, en la reunión celebrada en la tienda de La Sifonería para decidir el premiado, vislumbró el vuelo de una mariposa. Qué extraño, pensé. Ahora sé que no hubo tal, lo que ese miembro del jurado entrevió fue la etérea pajarita de Celsín que, incorpóreo, se sumó a las deliberaciones, sugiriendo y orientando el sentido del voto, pues quería que el primer premio tras su marcha, quedase en casa y lo recibiese su amiga Rosi, tan representativa de ese pequeño mundo donde ambos nacieron, la calle de todos”, dijo Pantín.

“Ha estado muy presente en el ánimo del jurado del premio Sifón de Oro 2024 su participación en la vida social de Cangas de Onís, a través de la cotidianidad de su establecimiento siempre abierto, unas veces centro de operaciones de absoluta confianza y otras punto de encuentro de los vecinos que prefieren acogerse a la agitación de Rosi antes que sufrir la turística”, recordó Paco. Además, del Sifón de Oro la homenajeada fue obsequiadas con ramos de flores. Y, para redondear, la Agrupación Folclórica Picos de Europa, puso colorido con sus bailes al evento, que quedará como uno de los homenajes más populares de cuantos se han celebrado en la capital canguesa.

Tracking Pixel Contents