Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El pueblo medieval asturiano que queda encerrado por las nieves en Navidad: entorno de una belleza incuestionable

Llegar no es tarea fácil, y ahí está parte de su encanto

El pueblo medieval asturiano que queda encerrado por las nieves en Navidad: entorno de una belleza incuestionable

El pueblo medieval asturiano que queda encerrado por las nieves en Navidad: entorno de una belleza incuestionable

Rodeado de inmensas montañas (los Picos de Europa), esta preciosa aldea parece sacada de un cuento, con sus casas y calles de piedra y un intenso verde a su alrededor. Bulnes es el pueblo más remoto del Principado, pues carece de una carretera de acceso. Hasta allí solo se puede acceder a través de un funicular y caminando, aunque el recorrido a pie es duro y discurre por el conocido canal del Texu.

Durante todo el año, en Bulnes tan solo viven ocho vecinos (en verano, su población aumenta a veinte) y su entorno es de una belleza incuestionable. Está enclavado en pleno macizo central de los Picos de Europa y se asoma al famoso Urriellu. Allí se respira silencio, paz y desconexión.

Llegar hasta Bulnes no es tarea fácil, y ahí está parte de su encanto. Para visitar Bulnes tienes dos opciones: hacer una ruta a pie de unas dos horas entre montañas o subirte al famoso funicular, que te lleva al pueblo en apenas 8 minutos. Eso sí, la comodidad tiene precio: 22  euros ida y vuelta (aunque los peques solo pagan 7 euros).

Con apenas 50 habitantes, Bulnes parece salido de un decorado cinematográfico. Aquí la vida sigue al ritmo de la naturaleza. Y si ya te parece especial, espera a conocer Bulnes de Arriba, un rincón aún más remoto al que solo se llega caminando, con unas vistas que te dejan sin aliento (literal y figuradamente).

Eso sí, aunque hoy el funicular facilita las visitas, en invierno las cosas se complican: la nieve del invierno puede dejar al pueblo completamente incomunicado. Así vivieron sus vecinos durante décadas, subiendo a pie todo lo necesario. Aun así, el aislamiento sigue siendo el mayor reclamo para quienes buscan una escapada detox del mundo moderno. Muchos ya lo afirman sin dudar. Bulnes ha sido reconocido entre los pueblos más bonitos del país, y no es para menos. En un mundo en el que todo va demasiado rápido, este rincón asturiano es un viaje al pasado, a la calma y a lo esencial.

Una cosa está clara: si buscas una escapada diferente, este pueblo perdido entre montañas podría convertirse en tu próximo gran flechazo.

Tracking Pixel Contents