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Luz verde al ambicioso proyecto para habilitar 102 nuevas plazas de parking en Covadonga

El Principado no ve necesaria una evaluación ambiental exhaustiva, pero impone una larga serie de medidas protectoras para minimizar el impacto en Les Llanes

La finca Les Llanes, con la casona en ruinas y la basílica de Covadonga al fondo.   | RAMÓN DÍAZ

La finca Les Llanes, con la casona en ruinas y la basílica de Covadonga al fondo. | RAMÓN DÍAZ

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Covadonga (Cangas de Onís)

Covadonga contará con un nuevo aparcamiento y habrá mejoras en los servicios para los visitantes del santuario. El proyecto para habilitar 102 nuevas plazas de parking y otras infraestructuras públicas en la finca Les Llanes acaba de recibir el visto bueno ambiental de la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, tras el estudio de su posible impacto en el entorno. No obstante, la "luz verde" del Ejecutivo autonómico al proyecto llega con condiciones muy claras y específicas. Es un "sí, pero..." que obliga a cumplir una larga serie de medidas protectoras.

La tramitación comenzó en octubre, cuando se presentó la documentación y la propuesta se sometió a consulta pública. Durante 20 días, tanto instituciones como ciudadanos pudieron conocer los detalles y hacer sus aportaciones a través de los canales oficiales.

Tras analizar las sugerencias y el proyecto técnico, la Consejería ha concluido que no hace falta realizar una evaluación ambiental más exhaustiva. Eso sí, insiste en que esto depende de que se cumplan rigurosamente todas las medidas de protección establecidas. Y es que la lista de condiciones es larga y muy específica, debido, principalmente, a que el proyecto se va a desarrollar a apenas cien metros del parque nacional de los Picos de Europa.

En primer lugar, el futuro aparcamiento deberá disponer de un mínimo de tres estaciones de recarga para vehículos eléctricos. Se sugiere, además, que su diseño permita que estos puntos sean accesibles tanto para plazas convencionales como para las tres reservadas para personas con movilidad reducida. Asimismo, el proyecto deberá acatar sin excepciones las condiciones impuestas por el organismo de cuenca respecto a la gestión del agua, y la senda peatonal El Repelao-Covadonga deberá trazarse fuera de la zona de inundación del río Reinazo.

La protección del patrimonio cultural y natural es otro pilar fundamental. Una de las intervenciones más destacadas es la eliminación obligatoria de lo que se denomina "la caseta-tendejón de Les Llanes", al considerarse un añadido "indecoroso" y una edificación fuera de ordenación.

Por otra parte, la Consejería recomienda el uso de materiales de construcción sostenibles, con contenido reciclado y etiqueta ecológica. La vivienda de Les Llanes, actualmente en ruinas, deberá contar con un sistema de climatización y agua caliente sanitaria basado en energías renovables. La gestión de los residuos de la construcción también está estrictamente regulada, obligando a su entrega a un gestor autorizado y a dejar las zonas de acopio completamente limpias una vez finalizados los trabajos, según especifica la Consejería.

El Ayuntamiento de Cangas de Onís, al que compete el permiso definitivo, deberá ahora integrar estas condiciones en la autorización final del proyecto. La vigencia de este visto bueno ambiental tiene fecha de caducidad: si en un plazo de cuatro años desde su publicación no se ha autorizado el proyecto, el informe perderá su validez, lo que introduce un elemento de urgencia en la tramitación definitiva de unas obras que buscan equilibrar la acogida de visitantes con la preservación de un espacio natural único.

El Principado compró la finca Les Llanes en 2006 por 3 millones de euros y varias prebendas urbanísticas en Cangas de Onís a la propiedad. El Ejecutivo prometió entonces un macroaparcamiento, un centro de recepción de visitantes y un ascensor panorámico entre Les Llanes y el santuario de Covadonga (situado justo encima de la finca). Nada de todo aquello se hizo, y la finca y la casona (impecables entonces) quedaron abandonadas a su suerte, en un estado de total desamparo. Todo ello a la entrada misma de Covadonga, a la vista de los cientos de miles de visitantes que reciben cada año el real sitio y los Lagos.

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