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"La calle olía muy fuerte, como a vinagre": así vivieron los vecinos de Arriondas el confinamiento tras el vertido de anhídrido acético

La fuga de un camión cisterna con 24.000 litros de producto químico obligó a mantener a unas 300 personas dentro de sus viviendas durante tres horas

Trabajos para la recuperación del material vertido por el caminón cisterna en Arriondas

Trabajos para la recuperación del material vertido por el caminón cisterna en Arriondas / J. Quince

J. Quince

Arriondas (Parres)

El barrio de Castañera, en Arriondas, recuperaba en la mañana de este lunes la normalidad tras el incidente provocado por el vertido de un camión cisterna que transportaba 24.000 litros de anhídrido acético, una sustancia corrosiva, inflamable e incolora. El suceso, ocurrido en la tarde del domingo, obligó a confinar a unas 300 personas que viven en la zona.

Poco antes de las siete de la tarde, el conductor del camión percibió que había una fuga y alertó a las autoridades, lo que llevó al Principado a activar el Plan Especial de Protección del Transporte de Mercancías Peligrosas por Carretera y Ferrocarril (PLAMERPA).

Hasta el lugar se desplazaron efectivos de bomberos de los parques de Cangas de Onís y Piloña, que establecieron un perímetro de seguridad de 400 metros, entre la glorieta que da acceso a la capital parraguesa y la que conecta con el Hospital Grande Covián, el cual no se vio afectado. También se requirió la actuación de una empresa especializada en material de contención de contaminantes.

El vehículo accidentado fue retirado a una parcela cercana con ayuda de una grúa, mientras que la reapertura al tráfico y el levantamiento del confinamiento preventivo en el barrio de Castañera no se produjeron hasta la medianoche: "Se estableció un protocolo por seguridad y precaución, sobre todo a nivel respiratorio aconsejaba tener a la gente en los domicilios", explicó el alcalde de Parres Emilio García Longo, "el propio operativo siempre genera preocupación sobre todo porque son cuestiones, medidas y productos especiales de las que no estamos familiarizados", añadió.

Para los vecinos, la situación fue calificada como "un pequeño susto" que les mantuvo en sus casas durante aproximadamente tres horas. Algunos, como Senén Arena, se enteraron del incidente a través de las redes sociales: "La verdad es que lo vivimos con normalidad porque no nos enteramos de nada hasta que empezaron a llegar noticias por Facebook". El parragués reclamó una mayor coordinación informativa, "no entiendo que no manden una alerta como se manda para otros problemas gordos como las riadas, sería lo lógico".

Otros habitantes del barrio comenzaron a preocuparse al ver la presencia de bomberos, Guardia Civil y Policía Local, además de percibir un fuerte olor "como a vinagre": "Hubo cierta preocupación en un principio porque no sabíamos qué era. Pero fue un pequeño susto pero no había sensación de peligro", explicó Avelino Remis.

A Samuel Sada, el incidente le sorprendió trabajando en Cangas de Onís, mientras su familia permanecía confinada: "Los que estaban en casa estaban un poco asustados, con las puertas y ventanas cerradas. La calle olía muy fuerte, aunque tampoco algo exagerado".

Las labores de limpieza continuaban durante la mañana de ayer con técnicos de una empresa especializada y bomberos retirando el material absorbente utilizado durante la noche para contener el vertido. Un supermercado situado en las inmediaciones amanecía cerrado por precaución, aunque reabría sus puertas poco antes del mediodía al confirmarse que no existía mayor riesgo.

Por el momento, se desconocen las causas del suceso. La Policía Local de Parres instruye el atestado y trabaja con varias hipótesis para esclarecer el origen de la fuga.

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