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Corrosivo e inflamable: los grandes peligros del anhídrido acético, el producto químico que obligó a confinar un barrio de Asturias

La fuga de un camión cisterna con 24.000 litros de esta sustancia corrosiva e inflamable activó el plan de emergencias químicas y cerró a cal y canto el barrio de Castañera

Los efectos del anhídrido acético, el producto de la peligrosa fuga en Arriondas.

Los efectos del anhídrido acético, el producto de la peligrosa fuga en Arriondas. / LNE

Pablo Tuñón

Pablo Tuñón

El “olor a vinagre” que muchos vecinos de Arriondas notaron la tarde del domingo no era ninguna anécdota: procedía de una fuga de anhídrido acético en un camión cisterna cargado con 24.000 litros de este producto químico, altamente corrosivo, que obligó a confinar durante horas el barrio de Castañera y a activar el Plan Especial de Protección del Transporte de Mercancías Peligrosas (PLAMERPA).

La sustancia, según detalla una ficha de la Consejería de Sanidad de Murcia, es un líquido incoloro, muy móvil y de olor acre, que huele intensamente a vinagre porque reacciona con la humedad del aire y genera ácido acético. Es uno de los anhídridos carboxílicos más simples y se usa de forma masiva en la industria química, sobre todo para fabricar acetato de celulosa (plásticos y fibras textiles) y en la síntesis de medicamentos como el ácido acetilsalicílico o el paracetamol.

Una fuga que llevó a confinar a 300 vecinos

El incidente en Arriondas se desencadenó poco antes de las siete de la tarde, cuando el conductor del camión detectó la pérdida y avisó al 112. Desde el Principado se activó el PLAMERPA y se ordenó el confinamiento preventivo de unas 300 personas en el entorno de la calle Castañera: quedarse en casa, cerrar puertas y ventanas y evitar salir a la calle, mientras los bomberos establecían un perímetro de seguridad de 400 metros alrededor del vehículo siniestrado.

Algunos vecinos describieron el ambiente con cierta inquietud pero sin pánico: “La calle olía muy fuerte, como a vinagre”, relató uno de ellos, mientras otro hablaba de “un pequeño susto” más que de una sensación real de peligro. El confinamiento se prolongó unas tres horas, hasta la medianoche, cuando el camión fue retirado con una grúa a una parcela cercana y los técnicos dieron por controlada la situación.

Las instrucciones seguidas en Arriondas coinciden casi al milímetro con las recomendaciones sanitarias para este producto. La guía de la Región de Murcia aconseja, ante un escape, el “confinamiento en el interior de edificios, manteniendo puertas y ventanas cerradas, deteniendo cualquier sistema de ventilación y evitando zonas por debajo del nivel del suelo”.

Corrosivo, irritante y peligroso para las vías respiratorias

¿Por qué se extreman tanto las precauciones? La información sanitaria es clara: el anhídrido acético está clasificado como “corrosivo”, es inflamable y resulta “nocivo por inhalación y por ingestión”, además de provocar quemaduras en contacto con la piel o los ojos.

La inhalación de sus vapores puede causar tos, dificultad respiratoria, dolor de garganta y jadeo, y en exposiciones importantes llegar a provocar edema pulmonar, neumonitis o broncoespasmos. Los expertos advierten de que el inicio de los síntomas respiratorios puede retrasarse varias horas, lo que explica que, aunque el barrio de Castañera recuperó pronto la normalidad, las autoridades mantuvieran la cautela y recordaran la necesidad de vigilar cualquier malestar posterior.

En los ojos, el producto puede producir dolor intenso, hinchazón, erosión corneal e incluso ceguera, mientras que en la piel provoca enrojecimiento, quemaduras y ampollas. La ficha técnica del anhídrido acético subraya que “los efectos pueden aparecer de forma no inmediata”, tanto por inhalación como por contacto.

Qué hacer si hay exposición

Los protocolos de primeros auxilios también están muy definidos. Ante una posible inhalación, se recomienda trasladar a la persona a un lugar con aire limpio, mantenerla en reposo y administrar oxígeno si tiene dificultad para respirar, además de valorar la necesidad de ventilación asistida en los casos graves.

Si el producto entra en contacto con la piel o los ojos, la instrucción es clara: retirar la ropa contaminada y lavar inmediatamente con abundante agua durante, al menos, 20 minutos, sin intentar despegar tejidos adheridos en caso de quemaduras. Cuando ha habido ingestión, los técnicos insisten en no provocar el vómito y en diluir con agua o leche, siempre bajo control médico.

La ficha del Servicio de Sanidad Ambiental murciano recuerda además que los efectos del anhídrido acético pueden ser retardados, por lo que toda persona que haya estado expuesta debe recibir valoración sanitaria, incluso aunque inicialmente se encuentre bien.

Un líquido invisible que se acumula a ras de suelo

Otra de las características que complican la gestión de incidentes como el de Arriondas es el comportamiento físico del producto. El anhídrido acético se evapora con facilidad a temperatura ambiente y su vapor es más pesado que el aire, de modo que “se difunde a ras de suelo y puede introducirse en alcantarillas y sótanos”, según el documento técnico.

Además, por encima de 49 grados pueden formarse mezclas explosivas de vapor y aire, lo que obliga a eliminar cualquier fuente de ignición en el entorno del escape. En un derrame, los equipos de emergencia recogen el líquido en recipientes estancos y utilizan absorbentes inertes —nunca serrín u otros materiales combustibles— antes de eliminar los residuos con abundante agua.

Un susto que deja varias lecciones

En el caso de Arriondas, el operativo del Servicio de Emergencias del Principado y de los bomberos del SEPA permitió contener el vertido, retirar el camión y limpiar la zona con ayuda de una empresa especializada en contaminantes. Un supermercado de la zona llegó a abrir más tarde por precaución, pero no se registraron intoxicaciones graves entre la población, según datos oficiales.

El episodio, sin embargo, deja varias lecciones para Asturias. Primero, que el transporte de sustancias químicas peligrosas por carretera es una realidad cotidiana que exige planes de respuesta muy precisos. Y segundo, que medidas como el confinamiento temporal, que muchos vecinos vivieron como una molestia, son exactamente las que recomiendan los manuales técnicos para minimizar el riesgo respiratorio en incidentes de anhídrido acético y productos similares.

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