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Manuel Valle, el joven de Cangas de Onís que ve peligrar su modo de vida y su futuro: “Nos están atacando por todos lados”

El acuerdo con Mercosur es para este joven de 18 años una "amenaza directa", especialmente para la carne: “Pues sobre todo para la carne, que van a tirar los precios por los suelos. A la leche no tanto, pero a la carne sí”

Manuel Valle. Ganadero

Manuel Valle. Ganadero / M.T.N

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

Manuel Valle tiene 18 años y la certeza temprana de que quiere ser ganadero. Por eso dejó los estudios y se incorporó a la ganadería familiar en Cangas de Onís. Esa convicción, forjada desde niño, fue la que lo llevó hasta la concentración de La Franca, en Ribadedeva, para protestar contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. No habla desde la teoría, sino desde una explotación que sostiene a toda su casa y de un modo de vida que siente amenazado.

“Vengo de Cangas de Onís y tengo ganadería, de mi familia”, explica con naturalidad. En su caso, la actividad es diversa y de gran tamaño: “Sí, tenemos vacas, ovejas y cabras. Y hay unas 240 vacas, unas 50 cabras y unas 180 ovejas”. No es una explotación pequeña ni complementaria, sino el eje económico de la familia. “Somos ocho y vivimos todos de eso”.

"Amenaza directa"

El acuerdo con Mercosur es, para Manuel, una "amenaza directa", especialmente para la carne. “Pues sobre todo para la carne, que van a tirar los precios por los suelos. A la leche no tanto, pero a la carne sí”. Una bajada de precios, explica, tendría un efecto inmediato en la viabilidad de la ganadería. “Sí, habría que cerrar. Si nos bajan muchos los precios, están los piensos y los forrajes”. El problema no es solo lo que se ingresa, sino lo que cuesta producir. “Ahora está bien, pero si nos bajan los precios de la carne… No podemos afrontar los pagos”.

En casa de Manuel no hay un plan B. Toda la familia vive del ganado y de los productos que elaboran. “Hacemos queso”. La leche que producen se transforma en parte en los propios pastos de altura y en el valle. “Hacemos queso arriba en los lagos y abajo en el valle”. Un trabajo artesanal y continuo que depende de que las cuentas salgan.

"Muchísimos papeles"

El temor a tener que abandonar el oficio está muy presente en su discurso. “Yo siempre tuve la ilusión desde chico de trabajar en esto, dejé los estudios para empezar en esto”. A esa incertidumbre se suman otros factores que, según denuncia, cercan cada vez más al sector. “Y nos están atacando por todos lados”. La entrada de producto exterior no es el único problema. A esto añade la carga administrativa que soportan las explotaciones. “Después hay que hacer muchísimos papeles. Casi necesitas una persona de los de casa para que esté solo a los papeles. Y el que está a los papeles no puede estar haciendo otra cosa”. A su juicio, esa presión burocrática contrasta con la falta de exigencias a otros países. “Aquí, comparado con afuera, tienen muchísimos requisitos”.

El día a día de Manuel resume bien lo que implica la ganadería familiar en Asturias. “Esto hay que vivirlo”. No hay horarios ni descansos. “El trabajo es un trabajo de 24 horas, no hay festivos. Los animales no tienen fiestas”. Cada jornada empieza con tareas ineludibles: “Nada más levantarte hay que hacer muchas cosas”. En invierno, detalla, “las vacas de monte que están amarradas hay que subir a darles de comer y sacar el cucho”. Las vacas de leche requieren atención constante: “Las vacas de leche hay que ordeñarlas”. Y el resto del ganado también. “Luego hay que cebar el resto de ganado que no coge en la nave”.

Un trabajo sin tregua

El calendario agrícola marca el ritmo del año. “En primavera preparar para sembrar el maíz, sembrar y en verano hay que ir a la hierba”. Un trabajo continuo, sin tregua. “Esto es trabajar y trabajar, nunca se acaba”, resume, antes de añadir lo esencial: “pero a mí me gusta todo, me da igual una cosa que otra”.

Mientras Manuel habla, una compañera ganadera escucha sentada a su lado. Cuando termina, aporta una frase que funciona casi como conclusión y retrato: “lo lleva en la sangre”.

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