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Un holandés y su gato se quedan varados en la playa de Ribadesella: así fue el enrevesado rescate de su barco

El velero, que había dañado el miércoles antes a un pesquero en Llanes, encalló en el arenal de Santa Marina y, como no estaba asegurado, estuvo a punto de no ser remolcado

Así fue el rescate de un velero varado en la playa de Ribadesella.

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ribadesella

Un holandés, un gato y su barco han sido protagonistas principales de las últimas horas en Ribadesella. El velero encalló en la playa de Santa Marina a las diez y media de la noche del jueves; el neerlandés, único ocupante junto al felino, se negó a abandonar la embarcación, y allí pasaron los dos la noche, mecidos por el vaivén de las olas. Pero el asunto tiene mucha más miga, porque faltó poco para que no hubiera rescate. Hubo lío. Y gordo.

La historia comenzó el miércoles, en Llanes, donde el patrón, al que algunos ya llaman con sorna "El holandés errante", provocó importantes daños a un pesquero. Como consecuencia de ese suceso, quedó al descubierto algo que iba a tener consecuencias en los días siguientes: el barco no tenía seguro. El jueves, el de los Países Bajos puso rumbo a Ribadedella.

Maniobras "extrañas"

Ya al acercarse al puerto riosellano, expertos en navegación marítima observaron "maniobras extrañas"; idas y venidas que acabaron con el barco varado en el arenal de Santa Marina, a apenas unos metros del paseo del mismo nombre. Tras avisar a las autoridades, se puso en marcha la operación de rescate. Al rato llegaba a la playa el alcalde de Ribadesella, Paulo García, quien, por cierto, se enteró del varamiento porque se lo dijo un vecino, ya que ninguna otra autoridad o entidad pública lo avisó. Estaba por ello un tanto molesto.

El rescate del velero varado en la playa de Ribadesella.

El rescate del velero varado en la playa de Ribadesella. / Ramón Díaz

La llamada de auxilio hizo que se acercara de madrugada a Ribadesella la Salvamar (embarcación de intervención rápida), con base en Llanes. La intención era remolcar la embarcación aprovechando la marea alta, a eso de las dos de la mañana. No pudo ser, porque la Salvamar no tenía apoyo, indispensable en plena noche, ya que la lancha de la Cruz Roja, que interviene en estos casos, está reparándose.

Nadie quería intervenir

Así las cosas, quedaron los presentes en volver a intentarlo en la siguiente marea alta; esto es, este viernes, a las dos y media de la tarde. Pero unas horas antes se difundió el hecho de que el barco no estaba asegurado, por lo que las autoridades se negaron a rescatarlo. ¿Por qué razón? Pues porque un posible desperfecto provocado durante el rescate podría llevar al patrón a reclamar daños y perjuicios.

En esas circunstancias, nadie quería intervenir, ni Salvamento Marítimo, ni Costas, ni Capitanía Marítima... La cosa en aquel momento era de la siguiente manera, según las autoridades: el barco tendría que ser rescatado por una empresa privada, pagada por el patrón y en menos de 12 horas, porque en caso contrario pasaría a ser potestad de Costas.

El regreso de la Salvamar

El alcalde de Ribadesella, Paulo García, tuvo que ponerse a negociar con unos y con otros. No quería un barco atascado en la principal playa local, encima en un terreno que no es competencia municipal, sino de Costas. Finalmente, logró convencer a los demás implicados: "Me llevo toda la mañana este dichoso asunto". Fruto de la insistencia del regidor, la Salvamar volvió a Ribadesella a primera hora de la tarde de este viernes.

No hizo falta en esta ocasión lancha de apoyo y, con la coordinación de dos miembros de Cruz Roja, Moisés Fernández y Jesús Amas, el velero pudo por fin ser rescatado, llevado hasta alta mar, donde se realizaron nuevas tareas que permitieron remolcarlo con seguridad hasta la zona de tránsito del puerto de Ribadesella, donde permanecía al cierre de esta edición.

Reclamaciones del Alcalde

¿Y ahora? Pues el dueño del barco se enfrenta a multas importantes, y deberá pagar de su bolsillo los gastos ocasionados por el rescate. También deberá reparar el velero, que tiene el timón roto, entre otros desperfectos. La única explicación del ciudadano de los Países Bajos en torno a todo este embrollo, en un precario inglés, fue que el seguro está "en tramitación".

El arenal de Santa Marina, con el velero varado, poco antes del rescate.

El arenal de Santa Marina, con el velero varado, poco antes del rescate. / Ramón Díaz

Hace poco más de un mes, otro barco quedó varado también en la zona de entrada al puerto de Ribadesella. El Alcalde ha reclamado, "una vez más", el dragado de toda el entorno portuario, y que se informe a todos los puertos europeos que las cartas de navegación referidas a Ribadesella ya no sirven, porque las condiciones han cambiado sensiblemente. En las tareas de rescate de este viernes han participado efectivos de Bomberos, Policía local, Guardia Civil, Salvamento Marítimo, Demarcación de Costas, Capitanía Marítima y Cruz Roja.

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