Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Llar de Caravia, el hogar de la memoria compartida cumple un año de vida

La asociación cultural cumple su primer aniversario con cerca de 200 socios y un objetivo claro: recuperar el legado histórico del concejo y proyectarlo hacia el futuro

Algunos de los componentes de la asociación de Caravia que cumple un año.

Algunos de los componentes de la asociación de Caravia que cumple un año. / María Terente Noriega

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

Francisco José Llera Ramo habla con la convicción de quien sabe que el tiempo apremia. Ya jubilado, este caraviense en la diáspora, tras una larga trayectoria profesional en Bilbao, preside Llar de Caravia, una asociación cultural que acaba de cumplir un año de vida y que ha nacido con una misión ambiciosa: reconstruir los vínculos de un pueblo pequeño con su pasado para que no se diluyan en el presente.

“La chispa que puso en marcha el procedimiento fue la reedición del Libro de Caravia, de Aurelio de Llano, que promovió el Ayuntamiento de Caravia en combinación con el RIDEA (Real Instituto de Estudios Asturianos)”, explica. A partir de ese gesto institucional, la asociación comenzó a organizarse y decidió recoger el testigo de Aurelio de Llano en la recuperación y mantenimiento de la historia y el folclore del pueblo.

Aurelio de Llano y el pasado monumental

Aurelio de Llano no es solo un nombre ilustre en Caravia. Ingeniero de minas, arqueólogo, etnógrafo y académico, fue quien excavó el castro de Caravia entre 1917 y 1918 y el primero en investigar los monumentos del Naranco (Oviedo). “Estamos hablando de hace un siglo”, subraya Llera, recordando que las piezas halladas entonces se conservan hoy en el Museo Arqueológico de Asturias.

Varias de las asistentes a la exposición de Llar de Caravia.

Varias de las asistentes a la exposición de Llar de Caravia. / María Terente Noriega

Llano fue también un pionero en la recopilación del folclore, las tradiciones y la lengua asturiana, además de precursor del Real Instituto de Estudios Asturianos. “Siempre tiene en sus obras una recopilación de vocabulario asturiano”, señala el presidente de Llar. Ese espíritu de recuperación patrimonial es la referencia y la inspiración que la asociación quiere promover y mantener vivo.

Llar, un hogar para la memoria

“Al principio queríamos llamarla Asociación de Amigos Aurelio de Llano, pero le buscamos un nombre distinto", explica Llera. Así nació Llar de Caravia: hogar, refugio y punto de encuentro. También el símbolo elegido es revelador. Frente a la fíbula prerromana, ya asumida como marca municipal, optaron por “la parte helicoide de la estela funeraria hallada bajo la iglesia de Caravia Baja”, un vestigio más cercano a la vida cotidiana de generaciones posteriores.

El objetivo es claro: “Recuperar la memoria, sobre todo porque hay nuevas generaciones que han desconectado con la generación originaria de todo esto, que sería hoy centenaria y de la que nos queda muy poco”, asegura Llera.

El pasado vivido: familias, minería y emigración

Esa urgencia se concreta en proyectos como la exposición “Memoria en Blanco y Negro”, inaugurada este mes de enero. “Pedimos a la gente que nos aportara imagen visual de las historias familiares”, explica. En esta primera edición participan 20 familias, aunque “nos faltan muchísimas más, y sobre todo nos falta la diáspora, que estamos seguros de que vamos a recuperar”.

Exposición Memorias en Blanco y Negro. Asociación Llar de Caravia

Exposición "Memorias en Blanco y Negro" de la Asociación Llar de Caravia. / Asociación Llar de Caravia

La asociación trabaja también en la creación de un archivo histórico con fondos familiares, una iniciativa impulsada por el cirujano Enrique Ojanguren. "Tenemos archivos importantes en algunas casas y pueden desaparecer si no se conservan adecuadamente", advierte Llera.

La memoria minera ocupa un lugar central. “Caravia sigue siendo un pueblo minero y eso no lo podemos perder”, afirma. Desde el hierro que atrajo a los romanos hasta el espatoflúor, “de una importancia estratégica indiscutible”, la minería se plantea para la asociación, no como nostalgia, sino como posible horizonte para conectar con las nuevas generaciones. “Pretendemos no solamente conectarlos con la memoria de su pueblo, de su historia y de su gente, sino también con lo que podemos ser”. Ya preparan una exposición de minerales, especialmente fluoritas, que muestre esta parte de la historia de Caravia.

Raíces, valores y compromiso personal

Cuando Llera habla de su relación con Caravia, se percibe su arraigo y un gran vínculo emocional. “Nunca perdí el contacto con Caravia; mis padres siempre vivieron aquí”, cuenta. Su madre, con 98 años, es hoy la más longeva del pueblo y una fuente viva de recuerdos.

“Siento una deuda con mi pueblo, porque me dio lo mejor que tengo, que son principios y valores”, afirma. Frente al desprecio de lo rural, reivindica su valor: "las nuevas tecnologías nos dan muchos recursos, pero el recurso más importante, siempre está en nuestras raíces, si son buenas. El elogio de lo rural ya estaba en la tradición literaria romana, y eso hay que recuperarlo".

Presente activo y futuro abierto

Llar cuenta ya con cerca de 200 socios que no paran de crecer en un goteo constante. Se financia, por ahora, con cuotas y actividades, aunque tras haber finalizado los necesarios trámites burocráticos para el registro, podrá sumar apoyo institucional. La previsión es sumar apoyos de los caravienses en el extranjero y del tejido empresarial.

El calendario incluye concursos gastronómicos, recuperación de fiestas como el Rosario o Santa Bárbara, meriendas populares, conferencias y semblanzas de autores caravienses, como María Balbín, maestra y poetisa, o José María Uncal.

A diez años vista, Llera imagina: "Que la asociación tenga un programa anual continuado, que tenga relevo y que ruede sola". Confía en la cantera, en la escuela que no cerró y en una recuperación demográfica incipiente.

"Hay que recuperar y mantener el legado. Lo material se diluye, pero el legado trasciende". Esa es, en esencia, la razón de ser de Llar de Caravia.

Tracking Pixel Contents