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Piloña salda una deuda con su memoria: colocadas dos "stolpersteine" en recuerdo de dos vecinos asesinados por los nazis

Solemnes actos en Infiesto y Moñes en memoria de dos piloñeses deportados a los campos de concentración de Dachau y Mauthausen

VÍDEO:  Piloña salda una deuda con su memoria.

Irene de Tomás

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

Piloña colocó este jueves piedras de la memoria en recuerdo de Luis Álvarez Requejo y Pedro Carreira Pedrosa, dos vecinos del concejo que, tras el exilio forzado por la Guerra Civil, fueron deportados y asesinados en campos de exterminio nazis.

El acto, cargado de emoción y de simbolismo, se convirtió en un ejercicio colectivo de verdad, justicia y reparación, enmarcado en la labor que desde hace años desarrolla el Grupo Deportados Asturias con el respaldo de la Dirección General de Memoria Democrática del Principado.

El homenaje comenzó a las 12.00 horas en la plaza del Ayuntamiento de Infiesto, donde se instaló la "stolperstein" dedicada a Luis Álvarez Requejo, vecino de la villa. Posteriormente, el acto se trasladó al centro social de Moñes, localidad natal de Pedro Carreira Pedrosa, donde se colocó la segunda piedra.

A la ceremonia asistieron representantes institucionales como la viceconsejera de Derechos Ciudadanos del Gobierno de Asturias, Beatriz González Prieto, y el alcalde de Piloña, Iván Allende, miembros del Grupo Deportados Asturias y familiares de los homenajeados.

Dos vidas truncadas por el nazismo

Las pequeñas placas de latón incrustadas en el suelo devuelven nombre y apellidos a dos historias silenciadas durante décadas.

Luis Álvarez Requejo, natural de Corcubión (A Coruña) y residente en Infiesto, fue deportado al campo de concentración de Dachau, donde estuvo registrado con el número de prisionero 94.192. Murió asesinado el 12 de febrero de 1945, apenas unos meses antes de la liberación del campo por las tropas aliadas.

Pedro Carreira Pedrosa, nacido en Moñes (Piloña), falleció en el campo de Mauthausen el 4 de marzo de 1944, con tan solo 25 años, tras un proceso de agotamiento extremo provocado por los trabajos forzados, el hambre y las condiciones infrahumanas. Su número de prisionero fue el 3.012.

Ambos comparten un destino común al de miles de republicanos españoles: el exilio, la deportación y la muerte lejos de casa, víctimas de la maquinaria represiva del nazismo.

Un acto de verdad, justicia y reparación

Durante el homenaje, la Viceconsejera de Derechos Ciudadanos subrayó el sentido profundo de estos actos memoriales. "Hoy estamos aquí para dar homenaje en un acto de verdad, justicia y reparación, que es una de las historias que el Grupo Deportados de Asturias ha recuperado de aquellas personas asturianas que pasaron por los campos de concentración nazis", señaló.

González incidió también en la necesidad de mantener viva la memoria en un contexto internacional convulso. "Es un momento para la reflexión, teniendo en cuenta los acontecimientos a nivel mundial que estamos viendo, de cómo a veces estos extremos llegan a deshumanizar a las personas", advirtió, recordando que estas derivas no pertenecen únicamente al pasado.

El acto celebrado en Infiesto.

El acto celebrado en Infiesto. / Irene de Tomás

La Viceconsejera destacó además el alcance del proyecto en Asturias: "Llevamos colocados más de 130 'stolpersteine', quedan 76 por colocar, con historias todas ellas marcadas por el sufrimiento y, en muchos casos, por el desconocimiento incluso dentro de las propias familias sobre el destino de estas personas".

Piedras que obligan a detenerse

Las "stolpersteine" (piedras de tropiezo) son bloques de cemento de 10x10 centímetros, integrados en las aceras, con una placa de latón que recoge el nombre de la víctima, su fecha de nacimiento, deportación y fallecimiento o liberación. Su colocación sigue una idea sencilla y poderosa: provocar que quien camina se detenga, se incline y lea.

"Las Piedras de la Memoria consisten en señalar el último lugar donde se conoció la vida de esa persona", explicó González. "Volvemos al lugar de procedencia de quienes fueron torturados o asesinados y recuperamos su historia para que la gente, cuando vea la piedra, sepa qué pasó y qué representa".

El proyecto, impulsado por el artista alemán Günter Demnig, cuenta con patente europea y copyright, y se desarrolla a nivel mundial a través de su fundación, que es la única autorizada para elaborar estas piezas.

La labor del Grupo Deportados Asturias

Detrás de cada "stolperstein" hay un exhaustivo trabajo de investigación. El Grupo Deportados Asturias se encarga de reconstruir las biografías de los asturianos y asturianas que pasaron por los campos nazis, una labor que, en muchos casos, permite a las familias conocer por primera vez el destino de sus allegados.

"Es un trabajo previo de recuperación de las biografías, y a partir de ahí se encarga la piedra y se coloca junto a las familias y las instituciones como un acto de reparación", explicó la Viceconsejera.

Un homenaje colectivo

El alcalde de Piloña, Iván Allende, puso el acento en el carácter colectivo del proceso. "En este caso es a través del Gobierno del Principado y del grupo que está investigando y haciendo todas esas biografías de gente que tuvo que exiliarse y que acabó asesinada por el régimen nazi", señaló.

Allende agradeció especialmente el trabajo del investigador local Armando Fernández, gracias al cual fue posible localizar a la familia de Pedro Carreira en Moñes. "Pensábamos que ninguno de los dos tenía familia y conseguimos encontrarla gracias a ese trabajo incansable", explicó.

Para el regidor, estos actos tienen también una lectura presente: "Estamos viendo a nivel mundial muchas similitudes con lo que ocurrió hace casi cien años, por eso tenemos que reivindicar la democracia y evitar que esto vuelva a pasar".

Una historia desconocida

Uno de los momentos más emotivos del homenaje llegó con las palabras de un familiar de Pedro Carreira, que reconoció desconocer por completo el destino de su pariente. "Como familiar desconocía totalmente la historia que había pasado con mi familiar, no sabía nada", confesó.

El hallazgo de su biografía le produjo "pena y tristeza por ver todas estas atrocidades" y por imaginar "la cantidad de barbaries, penalidades y torturas que habrán pasado por los campos de concentración". Su testimonio puso voz al impacto que este trabajo de memoria tiene en las generaciones posteriores.

Recordar para no repetir

Las dos "stolpersteine" ya forman parte del paisaje cotidiano de Piloña. Son pequeñas, casi discretas, pero obligan a detenerse y a recordar. Devuelven a Luis Álvarez Requejo y a Pedro Carreira Pedrosa al lugar del que fueron arrancados y los integran, de nuevo, en la memoria colectiva del concejo.

Como recordó uno de los intervinientes, estos homenajes no solo miran al pasado: son también una advertencia para el presente y una llamada a defender los valores democráticos frente a cualquier forma de intolerancia.

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