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Otro argayo gigantesco destruyó hace 300 años la mitad de la ermita de Guía, en Ribadesella

El suceso del siglo XVIII arrastró hacia el mar parte de la capilla, que fue reconstruida entonces sobre lo que quedó del edificio y reformada a finales del XIX

VÍDEO: El argayu de Ribadesella, desde el aire

David Bode

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ribadesella

El gigantesco argayo que provocó hace unos días el deslizamiento hacia el mar de cientos de toneladas de roca en Ribadesella, que alertó a los vecinos y que afectó a la finca de una de las viviendas existentes en las inmediaciones no fue el primer suceso de este tipo registrado en los acantilados del monte Corberu. De hecho, hubo un precedente similar, ocurrido hace unos trescientos años. Es el ejemplo elegido por uno de los geólogos consultados por este periódico para exponer que otro desprendimiento similar "puede volver a ocurrir", pero es "imposible" determinar "si será en un año o en trescientos".

Aunque circulan varias versiones sobre lo ocurrido en el siglo XVII en el monte Corberu, la más verosímil señala que hubo también entonces un descomunal desprendimiento que arrastro hacia el mar más de la mitad de la antigua ermita, que se levantaba en el mismo lugar que ocupa la actual. La capilla perdió una nave y fue reconstruida sobre lo que quedó del edificio tras aquel suceso, quedando reducida a su superficie actual.

Una maqueta reveladora

Una maqueta realizada por el desaparecido Ángel Delgado, destacado maquetista, quien tomó como base para esa obra un mapa (plano) realizado por Francisco Llobet hacia 1765, da cuenta de aquella primitiva ermita. En ella se representa también un recinto fortificado dotado de cañones y un cementerio de náufragos hoy desaparecido.

Imagen tomada desde un dron de la zona en la que se asientan la capilla de Guía y el argayu del monte Corberu, en Ribadesella.

Imagen tomada desde un dron de la zona en la que se asientan la capilla de Guía y el argayu del monte Corberu, en Ribadesella. / David Bode

Aunque el campanario de atrás de la capilla que aparece en la maqueta es una conjetura, el segundo cuerpo del edificio (el que argayó) sí estaba donde lo sitúa Ángel Delgado, según señala el historiador riosellano Toni Silva, autor del libro "Ribadesella en guerra", en el que aparecen el plano de Llobet y una fotografía de la maqueta.

Patrona de los marineros

La ermita de la Virgen de Guía data de finales del siglo XVI, del tránsito del Renacimiento al Barroco. Fue reconstruida hace 300 años, tras aquel argayo que la seccionó, y reformada a finales del XIX. En su interior acoge la imagen de la patrona de los marineros locales, quienes la sacan en procesión por el mar todos los años durante las fiestas en su honor.

Maqueta de la antigua ermita de Guía realizada por Ángel Delgado, que se inspiró en el plano de Llobet. | IMAGEN DEL LIBRO «RIBADESELLA EN GUERRA», DE TONI SILVA.

Maqueta de la antigua ermita de Guía realizada por Ángel Delgado, que se inspiró en el plano de Llobet. / Imagen del libro "Ribadesella en guerra", de Toni Silva

El elemento mejor conservado es la portada sur, en la que aún se aprecia la magnífica obra original de cantería. Hubo desde el siglo XVI al XIX, junto a la capilla, una fortificación con una batería para la defensa del puerto. El fortín se reconstruyó en 1798. Los tres cañones que hoy aún se ven allí fueron arrojados al mar por los franceses en su retirada de la villa en la guerra de la Independencia y restituidos a su emplazamiento original en 1999.

Extraordinario mirador

En el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias (IPCA) se recoge que la capilla destaca por su arquitectura renacentista y su ubicación privilegiada sobre los acantilados del monte Corberu, y que fue erigida por el Gremio de Mareantes, una asociación de pescadores y marineros de la época. Presenta una planta cuadrangular (acortada por el argayo) emplazada en un paraje que ofrece vistas panorámicas de la villa de Ribadesella, el río Sella, la playa de Santa Marina y el mar Cantábrico, lo que la convierte en un extraordinario mirador.

Varios geólogos consultados por este periódico han señalado que los argayos continuarán con toda seguridad en esa zona por la acción del mar y las precipitaciones, aunque admiten que resulta imposible saber cuándo habrá otro de grandes dimensiones como el registrado en enero, podría ocurrir en cualquier momento, en unos años o en unos siglos.

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