Graciela Valle, presidenta del Consejo Regulador del queso más caro del mundo: "El gamonéu tiene muchísimo futuro, pese a la presión del lobo y la asfixia burocrática"
"Es un ahogamiento total, nos tenemos que dedicar más a rellenar papeles que a elaborar queso o atender a los animales", clama la quesera

Graciela Valle en su quesería de Peruyes (Cangas de Onís). / Julián Rus

El gamonéu, el queso más caro del mundo, encara el ecuador de la década con un cambio de rumbo comercial cada vez más marcado. Si 2024 ya había sido un año de récord en producción, los datos recién cerrados de 2025 dibujan un ejercicio de transición: se produce algo menos de queso, pero se vende mucho más troceado, en cuñas. ¿Los mayores problemas del sector? Graciela Valle, presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) lo tiene claro: "El lobo y la burocracia". En todo caso, asegura que esta variedad quesera tiene "muchísimo futuro".
Valle asegura que el mayor problema del gamonéu sigue siendo el lobo. "Da igual que esté dentro o fuera del LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Especial Protección), todo sigue igual, cada vez hay más daños, porque los lobos está cada vez más cerca de los pueblos. Ya están conviviendo con el ser humano", destaca.
El relevo generacional, en riesgo
Y como añadido, la burocracia. "Es un ahogamiento total, nos tenemos que dedicar más a rellenar papeles que a elaborar queso o atender a los animales", clama Valle, que asegura que esta situación hace que muchos elaboradores se planteen la disyuntiva de "seguir adelante o abandonar". El relevo generacional está el riesgo.

Graciela Valle. / LNE
Según las estadísticas oficiales de la DOP, desveladas este miércoles, el año pasado se elaboraron 174.992 kilos de queso, lo que representa un descenso del 3,5% en comparación con los 181.416 kilos de 2024. Esta caída es coherente con la reducción de la materia prima disponible: los 2.046.690 litros de leche transformados suponen 56.937 litros menos que el ejercicio anterior. Sin embargo, lo más llamativo no es tanto el volumen total, sino cómo se está comercializando.
Un salto espectacular
Las contraetiquetas –el distintivo que garantiza el origen y la calidad del producto– experimentaron un salto espectacular, pasando de 150.100 en 2024 a 180.820 en 2025. Este aumento del 20,5% se explica casi en su totalidad por el tirón de las porciones: 110.310 unidades certificadas frente a las 86.525 del año previo, un incremento del 27,4%.
En sentido inverso, los quesos enteros de menor tamaño, conocidos como miniquesos, continúan su tendencia a la baja. La DOP lleva tiempo considerando que estos formatos pequeños no siempre reflejan la calidad óptima del gamonéu, de ahí que la promoción de las cuñas –un proceso "muy laborioso" en palabras de los responsables de la DOP, ya que deben salir etiquetadas y contraetiquetadas directamente de la quesería– esté dando resultados.
Comportamientos dispares
En el capítulo de la producción láctea, el desglose por especies revela comportamientos dispares. La leche de vaca, mayoritaria, bajó de 1.771.808 litros en 2024 a 1.719.464 en 2025. También descendió la de oveja, que pasó de 113.849 a 102.195 litros. En cambio, la leche de cabra rompió la tendencia general y aumentó, situándose en 225.032 litros frente a los 217.970 del año anterior.
Este repunte de la leche de cabra se produce a pesar de que dos ganaderos, Amador y Hortensia Toriello, se encontraban en situación de baja temporal. El rendimiento quesero –es decir, los litros necesarios para producir un kilo de queso– se situó en 11,69 litros por kilo, mejorando ligeramente los 11,59 de 2024, aunque todavía por debajo de los 11,94 de 2023.
Un productor menos
El número de productores de leche inscritos se redujo de 24 a 23, mientras que los productores de queso activos pasaron de 21 a 20, una vez descontada la baja de Queseros Artesanos de Onís, que no está operativo. En la modalidad de queso del puertu, la más tradicional y vinculada a los pastos de altura, se elaboraron 4.911,8 kilos, un aumento testimonial de 28,8 kilos respecto a 2024, lo que supone un 0,59% más.
Expone su caso particular. Siempre tuvo ilusión por ver a su hija siguiendo el camino familiar y se hiciera cargo "de lo que nosotros construimos", pero ha cambiado del opinión: "A día de hoy, ni locos queremos que se quede aquí". En todo caso, reconoce que el queso tiene "muchísimo futuro; se vende toda la producción y es un producto que se valora mucho", pero "hay que cambiar muchas cosas".
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