Emburria, referente en la atención a personas con discapacidad del Oriente: "Hay que emburriar, hay que tirar para adelante"
"El sueño es que todas las personas que requieran apoyo puedan tener una vida plena, según sus propias decisiones", señala la directora de la entidad, con dos décadas de andadura

Emburria: 24 Años Transformando vidas en el Oriente de Asturias / M.T.N.
María Terente Nicieza
Hace 24 años, un grupo de familias se hizo una pregunta sencilla pero revolucionaria: ¿por qué no podemos crear nosotros una asociación? De esa inquietud nació Emburria, hoy un referente en la atención a personas con discapacidad intelectual en el Oriente asturiano. Su historia es la de María Hórreo Montes, directora de la asociación, quien comenzó como voluntaria hace 22 años y ha crecido con la organización. "He crecido con ella. Empecé de voluntaria cuando se creó y luego empecé a trabajar", relata con nostalgia.
En aquella época, las personas con discapacidad intelectual permanecían recluidas en sus hogares. "Los tenían en casa y no salían nunca", recuerda María. El Ayuntamiento de Cangas de Onís, bajo la alcaldía de Alfredo García, sacó un taller de empleo para personas con discapacidad. Las familias se interesaron, contactaron con Servicios Sociales y propusieron crear una asociación que diera respuesta a sus necesidades. El nombre lo puso una madre de entonces: "Hay que emburriar, hay que tirar para adelante, emburria, emburria", cuenta María con una sonrisa.
Lo primero que consiguieron fue un transporte adaptado financiado por Cajastur. "Había familias en las que el padre no estaba de acuerdo porque nunca había salido de su casa y había que hacer mucha labor de concienciación", recuerda la directora.
Del aislamiento a la integración
Hoy la perspectiva es radicalmente diferente. "Entendemos que la discapacidad no está solo en la persona, sino en las barreras que hay en su entorno que impiden que esa persona evolucione", explica María.
El cambio es evidente en la terminología, en la integración y en la concienciación social. Antiguamente, los niños con discapacidad intelectual asistían a colegios especiales. Ahora con la colaboración de todos los agentes involucrados, familias, centros educativos y asociaciones com Emburria se establecen sus necesidades concretas desde pequeños, ofreciendo apoyos específicos que permiten su integración en el tejido social ordinario. Desde Emburria se encargan de acompañar, a través del centro de apoyo integral a las personas en todas las etapas de su vida, desde la niñez hasta la vejez.
El departamento de atención temprana de Emburria aborda los trastornos del desarrollo desde el acceso al sistema educativo. "Tienen acceso a fisio, a logopedia", relata con orgullo María. Cada niño que requiere terapia cuenta con una beca de necesidades educativas que Emburria tramita junto a los colegios para ayudar a las familias.
En la actualidad, 14 profesionales con perfiles diversos —psicólogos, logopedas, maestros de refuerzo educativo— trabajan en la asociación para abordar todos sus servicios. La Consejería de Bienestar Social y el Principado de Asturias han impulsado, en los últimos años, convocatorias específicas de plazas en el SESPA para personas con discapacidad intelectual. Emburria prepara estas oposiciones con sus usuarios, asesorados por Plena Inclusión Asturias, que facilita temarios adaptados.
Un centro de día comunitario
El centro de día de Emburria funciona bajo el modelo centrado en la persona, priorizando actividades que generan participación comunitaria. "Esa es la prioridad", insiste María. Son ellos quienes salen del centro para realizar actividades de yoga, coro o cerámica, integrándose en el día a día de Cangas de Onís.
Uno de los proyectos recientes más exitosos es "Recetas Compartidas", un recetario creado a través de la recuperación de recetas tradicionales que los mayores del asilo comparten con los usuarios de la asociación, durante sus visitas semanales como voluntarios. "El proyecto fue una pasada y queremos trasladarlo a otros centros", dice María. Se trata de un ejemplo perfecto de la sinergia de dar y recibir que define a Emburria: reciben para devolver, para crear lazos, empatía y comunidad.
El respiro de los fines de semana
El alojamiento de fin de semana es el servicio más demandado. Funciona los 365 días del año, ofreciendo seis plazas donde cuatro auxiliares acompañan a los usuarios desde el viernes a las cuatro de la tarde hasta el domingo a las cinco. "Está completo todo el año", comenta María. Las familias obtienen el descanso imprescindible, casi imposible cuando se cuida a una persona con discapacidad 24 horas".
A través del proyecto "Parres Corresponsable en la Diversidad", en colaboración con el Ayuntamiento de Parres, han creado la figura del integrador social. "Cuando un niño quiere apuntarse a fútbol pero no tiene las herramientas necesarias, el integrador contacta, está en los primeros momentos hasta que el niño está integrado y no requiere esos apoyos", explica.
Este modelo se replica en la piscina municipal con el proyecto "A mi ritmo", funcionando desde hace cinco años. "Hay niños que ya han pasado al grupo ordinario", destaca con orgullo.
Los proyectos de Emburria nacen de las nuevas necesidades que la propia sociedad va demandando, de eliminar los obstáculos del camino y de conseguir que los recursos sean accesibles a todo el mundo, evitando las etiquetas que la sociedad tradicional impone.
Financiación y expansión
Emburria se financia a través de organismos públicos y también de donaciones. "Este año recibimos donaciones también importantes", apuntan. Recientemente la asociación ha sido declarada como centro de utilidad pública, que para ellos ha sido un logro importante. "Esto implica que las personas que hacen una donación, a la hora de hacer la declaración de la renta, les desgrava", explica María.
El nuevo local, cedido por el Ayuntamiento de Cangas de Onís, se encuentra en la antigua oficina de consumo de la localidad. Han ampliado el espacio y lo han reformado gracias a una subvención de la Fundación Once. El resultado es un espacio más tranquilo y reservado, donde familias con dudas sobre diagnósticos o que requieren intimidad pueden ser atendidas adecuadamente.
"También viene gente de la comunidad. Una persona que ahora mismo tiene una enfermedad o una discapacidad y quiere solicitar la valoración, pues viene aquí a Emburria y me dice, María, ¿me ayudas a tramitar?", explica. Emburria también gestiona el bono social, ayudas de alquiler y otras necesidades diarias de la comunidad de Cangas de Onís.
Inclusión en el empleo: La cuenta pendiente
A pesar de los avances que se han logrado en inclusión, el gran reto es el empleo. Aunque poco a poco se van dando pasos, María asegura que es el próximo reto que tenemos como sociedad. Desde Emburria fomentan esta inclusión laboral. En un terreno de aparcamiento cedido por el Ayuntamiento de Cangas de Onís, trabajan cuatro personas con discapacidad intelectual entre los meses de abril y octubre donde cotizan y obtienen un salario. "El desarrollo profesional es muy importante para ellos. Si tú tienes empleo, te vas a sentir mejor, vas a poder utilizar los recursos de la comunidad, vas a estar integrada", asegura María.
A pesar del avance, la sociedad asturiana tiene una asignatura pendiente: el empleo ordinario. Las empresas dudan. "Tienen miedo a contratar porque no saben", reconoce. Pero los Ayuntamientos que conocen directamente a Emburria —como Cangas de Onís y Arriondas— ya demandan sus servicios sin dudarlo. "Si los niños tuvieran más contacto desde pequeños con la diversidad, quizás todo evolucionaría más rápido y mejor".
El futuro: "Mi Casa"
Tras años identificando carencias, Emburria ha presentado el proyecto "Mi Casa": una unidad de convivencia de seis plazas que rompe con lo institucional. Se trata de mantener en su entorno a las personas con discapacidad intelectual que pierden a su familia y a los que tradicionalmente se envía a un centro sin tener en cuenta su contexto, ni la distancia. "Esta va a ser su casa, con los apoyos necesarios, pero ellos van a decidir en todo momento lo que quieren hacer y cómo quieren vivir", explica la directora.
Las obras comenzarán en febrero. Cada habitación tendrá baño privado. La ubicación en Cangas de Onís es clave: la comunidad ya conoce a estas personas, llevan años trabajando juntos en proyectos de integración.
"El sueño es que todas las personas que requieran apoyo puedan tener una vida plena, según sus propias decisiones", concluye María Hórreo Montes. Tras 24 años, Emburria sigue demostrando que la inclusión no es un ideal lejano: es una realidad posible cuando la comunidad se convierte en hogar.
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