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Un libro recupera la voz y la memoria cultural de Manuel Arce

La obra nace del deseo de preservar su legado y acercarlo a lectores actuales

Luis Alberto Salcines

Luis Alberto Salcines / M.T.N

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

Hay proyectos que se gestan con planificación y otros que nacen de la fidelidad a un recuerdo. El libro que el escritor Luis Alberto Salcines acaba de dedicar a Manuel Arce pertenece a esta segunda categoría: la de los gestos demorados en el tiempo que terminan convirtiéndose en legado.

“La anécdota parte de hace 20 años o más”, recuerda Salcines. Fue en la Casa de Cultura de Llanes, donde Arce ofreció una conferencia titulada “Presencia del paisaje llanisco en mis novelas”. Al terminar, movido por la curiosidad y la amistad, le pidió el texto. “Le pregunté si me dejaba los folios para leerlos despacio y me dijo: ‘haz con ellos lo que quieras’”. Aquella frase quedó suspendida en el tiempo. Los papeles se guardaron. Arce murió en 2018. Y un día, revisando archivos, surgió la idea: “Se me ocurrió que estaría muy bien reeditar esos folios”.

Ese gesto inicial acabó creciendo hasta convertirse en un libro que no solo recupera aquella conferencia, sino que reconstruye la figura completa del escritor, editor y galerista asturiano y cántabro.

La voz directa del autor

El volumen se articula como un retrato construido desde la propia voz de Arce. Incluye, además de la conferencia, una entrevista que Salcines le realizó en su etapa al frente de un programa televisivo en Cantabria. “Era un programa de entrevistas de una hora, con personajes de la sociedad, políticos, escritores, pintores…”, explica. Aquella conversación, conservada durante años, encontró por fin su lugar en papel.

El libro se completa con una antología poética, una selección de aforismos y un estudio introductorio que sitúa su trayectoria. “Yo hago una explicación inicial de quién es Manuel Arce y todo lo que hizo”, señala.

En ese recorrido, el paisaje de Llanes emerge como una raíz fundamental. Arce, nacido en 1928 y perteneciente a la generación de José Hierro, vivió parte de su infancia en San Roque del Acebal, una experiencia que marcaría su literatura. “Tiene todo un desarrollo literario a partir de imágenes que tienen que ver con San Roque del Acebal”, afirma Salcines. A pesar de trasladarse a Santander con ocho años, siempre atesoró en la memoria los paisajes llaniscos que poblaron su infancia.

Ese territorio aparece especialmente en sus novelas. “Hay tres concretamente donde ese paisaje está muy presente”, explica, y menciona “Testamento en la montaña”, donde los escenarios reales se transforman en ficción. “Hay topónimos que están tal cual y otros que los cambia, como lo hacen todos los escritores”.

Pero más allá de la literatura, el vínculo era emocional. Un año antes de morir, Arce quiso volver al pueblo. El viaje quedó documentado en imágenes incluidas en el libro. “Cuando veía la foto de la estación de tren, de San Roque del Acebal decía: ‘en esta ventana nací yo’”, recuerda Salcines.

Un protagonista de la cultura

Aunque su faceta literaria fue muy relevante y enormemente prolífica —publicó novelas, poesía y memorias, algunas premiadas y editadas por Destino—, Salcines destaca otra dimensión clave de su trayectoria.

“Lo más importante de este hombre es que en el año 52 abrió la galería de arte Sur, que duró 40 años, y fue una galería de lo más importante de España”, afirma. Aquel espacio, se convirtió en un foco de la vanguardia artística nacional. “Toda la vanguardia del mundo del arte en España pasó por esa galería”, subraya. Aquel espacio fue reconocido décadas después con una exposición en el Museo Reina Sofía.

Su figura trascendió el ámbito cultural. Fue presidente del Consejo Social de la Universidad de Cantabria, recibió la medalla de plata del Ayuntamiento de Santander y participó como jurado en los Premios Príncipe de Asturias. También tuvo una incursión política como candidato municipal: "Era un hombre, de la cultura, de relación con la burguesía, que podía ejercer de puente y buscar una penetración social, expica Salcines. “Alcanzó en vida lo más esperable para una persona. Fue muy activo, un triunfador nato”, resume el autor.

El valor de ordenar una vida

El libro se cierra con una bibliografía exhaustiva que, para Salcines, constituye uno de sus mayores logros. “Probablemente es la bibliografía más rigurosa y más amplia que se ha hecho, está todo lo que él ha escrito”, afirma. En ella se recoge no solo su obra literaria, sino también su labor como editor y promotor cultural.

Las fotografías incluidas —la estación, su abuela Carolina, que fue jefa ferroviaria en San Roque del Acebal, y las imágenes de su último viaje al pueblo— aportan una dimensión íntima. No son solo documentos: son fragmentos de una vida que vuelve.

El resultado es más que una recopilación. Es una restitución. El regreso de un autor a los lugares que lo formaron y a los lectores que aún pueden descubrirlo, porque tal y como reflexiona el propio Arce: “Recordarse es como volver a vivirse de nuevo”.

Y como demuestra este libro, hay autores cuya historia sigue escribiéndose mucho después de su última página.

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