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Una güija y un suspenso: Luis García Jambrina revela secretos de su pasado ante alumnos de Cangas de Onís

El escritor compartió con estudiantes del instituto Rey Pelayo su primer acercamiento a "La Celestina", una obra envuelta en misterio que le "enganchó" en la adolescencia

Luis García Jambrina, este martes, en el instituto de Cangas de Onís.

Luis García Jambrina, este martes, en el instituto de Cangas de Onís. / M. M.

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Cangas de Onís

Hay una anécdota que el escritor Luis García Jambrina protagonizó en su adolescencia y que este martes compartió en Cangas de Onís, durante un encuentro con alumnos del instituto Rey Pelayo. Debía hacer un trabajo escolar sobre "La Celestina", el clásico de Fernando de Rojas y, ante la sucesión de misterios que rodean a la obra y al autor, decidió contactar con el espíritu del toledano, fallecido en 1645, mediante una sesión de güija. Aquella experiencia, que le proporcionó un suspenso, se convirtió, sin embargo, en el germen de una obsesión literaria que décadas después daría sus frutos en forma de novelas.

García Jambrina acudió al Rey Pelayo de Cangas de Onís para hablar con los estudiantes precisamente de "La Celestina", obra sobre la que ellos deben trabajar. El escritor, que ha novelado la vida de Fernando de Rojas en varias ocasiones, les contó su experiencia como lector adolescente, cuando el libro le pareció "un misterio" del que apenas lograba descifrar sus datos básicos. Un ejemplo: "Tenía que hacer la ficha de la obra, y como era "La Celestina", pero también "Tragicomedia de Calisto y Melibea", me preguntaba cuál era el título". La autoría dudosa, el género inclasificable –novela dialogada, obra teatral–, todo contribuía a convertir el libro en un enigma.

Sesión de espiritismo

Fue entonces cuando junto a una amiga aficionada al espiritismo optó por una solución radical. "Le dije que me ayudara, a ver si podíamos contactar con el espíritu del autor", rememoró García Jambrina. Hubo güija; el joven estudiante llevó a la sesión una moneda de un maravedí de la época de Rojas que mostró este martes a los alumnos cangueses, hizo preguntas al supuesto espíritu sobre la autoría de la obra… y el vaso se movió sobre el tablero, de letra en letra.

Por la izquierda, la profesora Mariola Menéndez y Luis García Jambrina, que muestra la moneda que utilizó en la ouija.

Por la izquierda, la profesora Mariola Menéndez y Luis García Jambrina, que muestra la moneda que utilizó en la ouija. / A. B. L.

El joven estudiante obtuvo respuestas; entre otras, que, como se sospecha, hubo un primer autor de la obra, del que el espíritu reveló incluso el nombre. El trabajo, presentado con aquellas fuentes tan poco convencionales, no convenció al profesor: mereció un suspenso. "Yo le decía que no, que había hablado con Rojas", recordó entre risas el escritor. De nada sirvieron las explicaciones.

Sin manías

A lo largo de la charla, los estudiantes fueron abandonando la timidez inicial y las preguntas se sucedieron; no solo sobre Rojas y "La Celestina", sino también sobre el oficio de escritor. La vocación, la inspiración, los hábitos de trabajo y las manías literarias salieron a relucir.

Sobre estas últimas, García Jambrina confesó que su única manía es, precisamente, no tener manías. "Escribo cuando puedo, porque no soy un escritor profesional que viva de la literatura", explicó. Escribe cómodamente sentado en un sillón, con el portátil sobre las piernas, en los ratos que le deja libres su ocupación principal (es profesor universitario). "No puedo permitirme tener manías, porque si no, solo podría escribir en determinadas circunstancias", explicó tras el encuentro.

"La novela goza de buena salud"

En cuanto al presente y futuro de la novela en los tiempos actuales, dominados por la inmediatez y la brevedad digital, se mostró rotundo: el género goza de buena salud. "Se pensaba que el hecho de habituarse a mensajes cortos despertaría interés por géneros breves, y no es así", señaló. Recordó que el cuento literario sigue teniendo dificultades para encontrar lectores y editoriales, mientras que la novela, incluyendo la juvenil, suele presentarse en formatos extensos. Y se lee mucho.

García Jambrina, este martes, durante su encuentro con estudiantes de Cangas de Onís.

García Jambrina, este martes, durante su encuentro con estudiantes de Cangas de Onís. / M. M.

"A veces vas en transporte público y ves a gente con unos tochos enormes", ilustró. El libro electrónico, lejos de enterrar al papel, ha encontrado su nicho, pero más quizá entre lectores mayores que valoran poder ajustar el tamaño de la letra o evitar el peso de un libro, y que pueden llevar 300 obras en su móvil o en su tablet, explicó. El problema, según el escritor, no es de demanda, sino de oferta: "Se publican demasiados libros al año, y llamar la atención cuesta mucho entre tantas novedades".

Proyectos inmediatos

Sobre sus proyectos inmediatos, García Jambrina desveló que trabaja en dos novelas. La primera, muy avanzada y con previsión de publicación en enero de 2027, supone un cambio de registro respecto a sus habituales novelas históricas. Se trata de un homenaje a la llamada "novela de quiosco" o "bolsilibro", publicaciones populares que durante el franquismo y la posguerra alimentaban la lectura de millones de españoles.

El protagonista es Francisco González Ledesma, uno de los padres de la novela negra española, que firmaba con seudónimo –Silver Kane– relatos del oeste y policíacos. La trama transcurre en la Barcelona de los años sesenta e incorpora una investigación criminal. "Quiero mostrar ese fenómeno, el de los libros que cabían en el bolsillo del pantalón y se cambiaban por unos céntimos", explicó.

Tres novelas sobre Unamuno

El segundo proyecto, también de carácter policíaco, se sitúa en la Edad Media y aborda un periodo de la historia de Castilla marcado por luchas de poder, algo que el escritor describió como "como Juego de Tronos". Todavía en fase inicial y saldrá a la venta en 2028.

No serán los únicos: García Jambrina tiene planeadas tres novelas más protagonizadas por Unamuno, personaje al que ya ha dedicado dos entregas, además de una precuela de la saga que inició con su primera novela, "El manuscrito de piedra".

Entrevista en Radio Arbolín

Terminada la charla, el escritor se sometió a una entrevista en la emisora de radio del instituto, Radio Arbolín, realizada por dos alumnos y una alumna con una profesionalidad que le sorprendió gratamente.

La valoración final no podía ser más positiva. "Me voy con una sensación muy agradable", confesó. El auditorio lleno, el comportamiento del alumnado, la preparación de los profesores y el reencuentro con Cangas de Onís, lugar al que solía acudir en otras épocas, contribuyeron a ello.

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