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Arranca en Cangas de Onís un programa de Valnalón que busca fomentar la curiosidad emprendedora en estudiantes de Primaria

La jornada, que reunió a 158 alumnos de siete concejos del Oriente, inaugura un itinerario de cuatro etapas que continuará en las aulas hasta mayo

Más de un centenar de escolares de Cangas de Onís se forman para ser futuros emprendedores

María Terente Nicieza

María Terente Nicieza

Cangas de Onís

A las diez de la mañana, el polideportivo de Cangas de Onís dejó de ser solo una cancha para convertirse en un aula gigante: allí arrancó la Fase I de TerrActiva, el programa de Valnalón que busca sembrar cultura emprendedora desde Primaria. La primera jornada reúne a alumnado de siete concejos del oriente y marca el inicio práctico de un proyecto que se extenderá hasta mayo, con trabajo posterior en los centros y nuevas actividades.

Un “circuito” para empezar

TerrActiva se dirige a alumnado de 4º, 5º y 6º de Primaria y suma 158 participantes en esta acción del oriente de Asturias, procedentes de los colegios de Cangas de Onís, Caravia, Llanes, Peñamellera Baja, Piloña, Ribadedeva y Ribadesella. La jornada del jueves—de 10.00 a 13.00 horas— estuvo dinamizada por personal técnico de Valnalón y se plantea como un taller eminentemente experiencial.

La idea, explicó Mónica Barettino, directora del Área de Educación Emprendedora de Valnalón, es que “siempre el alumnado esté en el centro de todo” y que el aprendizaje no suene a teoría, sino a reto. En la Fase I, detalló, montan “un circuito de diez estaciones” y en cada una, los grupos “de seis o siete personas” trabajan una competencia ligada a la persona emprendedora: “comunicación, observación, trabajo en equipo, toma de decisiones…”.

El reloj también forma parte del juego: “Cada estación tienen que hacerla en seis minutos”, y la velocidad obliga a repartirse tareas, escuchar, decidir y equivocarse sin dramatizar. Al final, tras completar las paradas, el alumnado elige qué capacidades considera más importantes y las dibuja “en una silueta que van a hacer en el suelo”, un cierre simbólico para ordenar lo vivido.

Mezclarse para aprender

Una de las claves del arranque es que no trabajan con su clase habitual: “Se mezclan con alumnado del resto de los coles, que eso también es lo interesante, que se conozcan”, subrayó Barettino. Aunque está pensado para 6º, también participan estudiantes de 5º y 4º en centros con pocos alumnos, para que nadie se quede fuera por tamaño o ratios.

En el pabellón, esa mezcla se nota en lo pequeño: “hacer más amigos” es lo que se llevaba Inés Loureiro de la experiencia. Patricia García coincidía en que estos talleres ayudan “a socializar más y hacer algo distinto”, y añadía un objetivo a largo plazo —quiere ser escritora o dobladora de voz—: “Todo lo que tenga que ver con expresarme, me gusta”.

De la curiosidad al territorio

El programa nace, para sensibilizar a la comunidad educativa sobre la importancia del emprendimiento y facilitar que el alumnado “conozca e interactúe” con agentes sociales y económicos cercanos. Barettino enmarcó el programa en la trayectoria de la entidad —“más de treinta años” trabajando cultura emprendedora en el sistema educativo— y en el objetivo de llegar a municipios donde los programas anuales no entran con facilidad, por ser centros pequeños o con alta interinidad.

La directora general de Empresa y Comercio del Principado, Arantxa González Montell, defendió precisamente esa anticipación: “es muy importante la formación en emprendimiento desde que son niños y niñas”, dijo, para “despertar esa curiosidad” y que aprendan “competencias y habilidades que les van a servir en el futuro”. Marta Pérez Pérez, directora-gerente de Valnalón, insistió en la importancia de estas competencias educativas: “junto con la consejería de educación, el profesorado que son nuestros grandes cómplices, y los protagonistas que son los alumnos, pretendemos que fomenten competencias emprendedoras que los preparen para la vida”.

En los centros, el profesorado lo conecta con la vida real. “Son proyectos que fomentan la iniciativa”, resumió Héctor Fernández Ardura, del CP Reconquista. Su compañera Vanessa Melendi puso el foco en lo cercano: fomentar estas competencias sirve “para que descubran formas de estabilidad económica que muchas veces están cerca de casa”, y recordó que muchos niños “sueñan con ser ganaderos, pero no lo consideran emprendimiento”.

Lo que viene tras hoy

TerrActiva se despliega en cuatro fases entre febrero y mayo, combinando dinamización externa y trabajo escolar. Tras la jornada de hoy, la Fase II se desarrolla en los propios colegios, con el profesorado como dinamizador para investigar el tejido emprendedor del entorno: puede hacerse con entrevistas, blog, radio escolar, visitas a empresas o empresariado en el aula, según explicó Barettino.

En abril llegará una de las partes más esperadas: la Fase III, con un taller de artesanía durante la semana del 6 al 10, de la mano de la Asociación del Mercado Artesano y Ecológico. Su director, Javier Ruiz Cuevas, lo enlazó con un problema que ya asoma: “nos preocupa el problema que vamos a tener de relevo generacional en el sector”, y por eso ve clave “educar en artesanía” y mostrar que “te puedes dedicar a ello y vivir”. Barettino añadió un matiz poco habitual en discursos para escolares: el artesano tiene que contar “lo bueno y lo malo” porque “no queremos que los críos piensen que emprender es un chollo”.

El cierre (Fase IV) volverá a unir a Valnalón y profesorado para sacar conclusiones y preparar una presentación final: desde enseñarlo a otras clases hasta compartirlo con familias o colgarlo en el blog del colegio. Desde el Ayuntamiento anfitrión, el alcalde José Manuel González Castro agradeció al Principado y a Valnalón “que tengan en cuenta a Cangas” y defendió el trabajo en común: “como administración pública tenemos que trabajar conjuntamente para promocionar y divulgar conjuntamente este tipo de iniciativas”.

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