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La mejor pasta de té de Asturias es un homenaje a los manzanos en flor de José "Salas" y Cremela

La propuesta del creador se enfrentó a 354 creaciones dulces en el Premio Dulcypas, con Arguiñano o Berasategui en el jurado

La mejor pasta de té de Asturias 2026

La mejor pasta de té de Asturias 2026 / 5

A. R.

Gijón

Una delicia de galleta de avellana con corazón de gelificado de manzana y cítricos exóticos y pequeños dados de fruta, con un flambeado en aguardiente de sidra con vainilla y anís estrellado. Es la creación asturiana mejor valorada en el el Premio Dulcypas a la Mejor Pasta de Té Artesana de España 2026. De hecho, esa creación salida de la mesa de trabajo de José Manuel Martínez "Salas" al frente de Cremela, ha logrado el podium como Mejor Pasta de Té Artesana de Asturias 2026.

El concurso se celebró hoy en la escuela de hostelería de Karlos Arguiñano en Zarautz (Guipúzcoa), y ha batido el récord de inscripciones de toda su historia, llegando a las 354 creaciones dulces a concurso.

El jurado lo formaron Eva Arguiñano, Martín Berasategui, Jordi Farrés, Sofia Janer, Yohan Ferrant, Jose Romero y Carles Mampel, que definitivamente dejaron en 40 los finalistas.

El ganador nacional resultó ser la obra dulce de Abel Castaño, de Golimbeo (Extremadura), que ha logrado el título con una versión actualizada de la perrunilla, pasta tradicional típica de Extremadura similar a un polvorón.

En segunda posición, muy reñido con el primer lugar, ha quedado Sukar, de Valencia, con una pasta de té con la apariencia de un bizcocho soletilla de café y mascarpone, inspirada en el tiramisú.

El concurso está organizado por la revista especializada Dulcypas, referente en España para los profesionales de la pastelería, confitería, panadería e industrias afines y líder en difusión dentro del sector, reunió a más de 300 participantes de todo el país, de los que finalmente 37 elaboraciones alcanzaron la fase final.

La propuesta de José Salas nace, según explican desde la casa, "como un homenaje a la llegada de la primavera y a los paisajes de manzanos en flor. La pieza se compone de dos delicadas galletas de avellana, elaboradas con pasta de este fruto seco ligeramente tostado en el propio obrador, que abrazan un corazón de gelificado de manzana y cítricos exóticos. En su interior, pequeños dados de fruta aportan textura y memoria gustativa, mientras un flambeado en aguardiente de sidra con vainilla y anís estrellado envuelve el conjunto con una profundidad aromática sutil. Y todo ello se culmina con un baño de nuestro propio chocolate de Cacao Papúa Nueva Guinea 70 %, previamente macerado durante quince días en sidra natural tradicional que le otorga esa acidez elegante y persistente".

También hay intención en el color de la pasta: "Los tonos chocolate, rojos y amarillos rinden homenaje a la manzana, protagonista junto con la avellana y, por supuesto, el chocolate, de esta pieza que busca expresar equilibrio, territorio y emoción, creando un diálogo entre tradición y sensibilidad contemporánea", describen.

Cremela tiene a José Manuel Martínez, «Salas» como maestro y fundador. Comenzó su carrera en el mundo de la restauración, donde rápidamente se dio cuenta de que los postres y helados no siempre estaban a la altura del resto de las propuestas. De ahí que enfocara su proyecto a reivindicar esos postres. En 2015, fundó el obrador de Cremela, donde empezó a elaborar helados «a la carta» para la hostelería. En 2019, abrió su primer local en Cangas de Onís, seguido por más tiendas en otras localidades asturianas como Avilés, Gijón, Llanes, Ribadesella y Villaviciosa.

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